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Harry Maguire: Un veterano imprescindible para Inglaterra en el Mundial

Harry Maguire parecía destinado a quedarse fuera. Durante meses, su nombre sonó más cerca del olvido que de la élite, como si el central estuviera condenado a ver el próximo Mundial desde el sofá. Sin billete, sin sitio, sin voz.

Y, de repente, reapareció.

El defensa del Manchester United fue rescatado del frío en la ventana internacional de marzo de 2026. Volvió a vestirse de blanco en Wembley, en dos amistosos ante Uruguay y Japón, y elevó su cifra de internacionalidades absolutas hasta las 66. No es una estadística cualquiera: buena parte de esos partidos llegaron en escenarios grandes, de esos que pesan en las piernas y en la cabeza.

Maguire ha disputado ya dos Copas del Mundo y una Eurocopa, con una huella clara en la historia reciente de Inglaterra: semifinales en 2018, final en 2021 ante Italia. No ha levantado el trofeo, pero ha estado siempre donde quema. Y, lo más importante para su selección, nunca la ha traicionado.

Un veterano discutido… pero imprescindible

Su rendimiento en el United ha sido sometido a examen una y otra vez. Ha perdido la capitanía en Old Trafford, ha soportado críticas, memes y debates interminables. Sin embargo, cada vez que se pone la camiseta de Inglaterra, la historia cambia. Su experiencia y su forma directa, sin adornos, de defender han sostenido al equipo en noches donde el margen de error era mínimo.

Esos rasgos vuelven a colocarlo en el centro del tablero. La selección inglesa sueña con romper por fin una sequía que dura desde 1966 en el fútbol masculino. Para lograrlo, Thomas Tuchel maneja una baraja defensiva amplia, joven y talentosa: Ezri Konsa, Marc Guehi, Dan Burn, John Stones, Trevoh Chalobah, Fikayo Tomori, Jarell Quansah. Una generación que empuja con fuerza, pero que apenas ha olido el aire denso de un gran torneo.

Ahí es donde Maguire vuelve a cobrar valor.

La voz de la experiencia

Michael Gray, ex lateral de Sunderland y Wolves, tres veces internacional, lo tiene claro. A sus 33 años y recién renovado con el United, Maguire debería estar en la lista. Gray no habla de nostalgia, habla de jerarquía.

En su análisis, subraya dos conceptos: rendimiento actual y peso en el vestuario. Considera que el central ha firmado una gran temporada con el United y que su presencia, junto a la de Jordan Henderson, puede ser decisiva dentro del grupo. No se trata solo de lo que pasa en el césped.

Gray destaca la importancia de esos “cabezas frías”, jugadores que ya han pasado por todo: presión mediática, tandas de penaltis, eliminaciones dolorosas, victorias agónicas. Futbolistas que saben cuándo levantar la voz y cuándo calmar el ruido. Para él, Maguire y Henderson forman la pareja ideal para estabilizar el barco si un partido se tuerce, si el plan se resquebraja en pleno Mundial.

La idea va más allá de los noventa minutos. Gray apunta a los pasillos del hotel, a las salas de reuniones, a las zonas de descanso. A esos espacios donde se construyen los equipos campeones. Cree que Tuchel necesita figuras que hagan de extensión del cuerpo técnico, que mantengan el vestuario en equilibrio cuando las emociones se disparan. Y en ese papel, Maguire encaja como un guante.

La decisión de Tuchel

El seleccionador, que ha ampliado su contrato con la Federación hasta 2028, se enfrenta ahora a una de esas decisiones que marcan una era. Escuchar las voces que piden experiencia o apostar sin red por la nueva guardia.

El calendario le obliga a moverse pronto. Antes del 11 de mayo debe entregar una prelista de hasta 55 jugadores. De ahí saldrá la selección definitiva de 26 nombres, que deberá quedar cerrada antes del 30 de mayo. Entre esas dos fechas, Maguire sabrá si su regreso reciente fue un simple paréntesis o el inicio de otro capítulo grande con su país.

Inglaterra se preparará con amistosos ante Costa Rica y Nueva Zelanda. Serán pruebas para ajustar detalles, pero también termómetros para medir jerarquías, asociaciones, liderazgos. Después ya no habrá ensayo posible.

El 17 de junio, en el AT&T Stadium de Arlington, Texas, arrancará la aventura mundialista contra Croacia. Un rival que sabe lo que es complicarle la vida a los ingleses en grandes torneos. En el mismo grupo L esperan Ghana y Panamá, dos selecciones que exigirán más oficio que cartel.

En ese contexto, con un Mundial en suelo estadounidense, un grupo trampa y una generación nueva que todavía no ha sido golpeada por el peso de la historia, la pregunta se impone sola: ¿puede Inglaterra permitirse dejar en casa a uno de los pocos hombres que ya ha sobrevivido a todo eso?