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Eddie Howe seguirá en Newcastle mientras futuro de Woltemade se oscurece

En Newcastle hubo semana de despachos pesados. Una delegación de 25 representantes del Saudi Public Investment Fund (PIF), propietario mayoritario del club, se plantó en las oficinas para analizar el rumbo del proyecto. Muchas sillas ocupadas, muchas horas de conversación y una conclusión clara: Eddie Howe seguirá al mando la próxima temporada, salvo giro mayúsculo antes de que termine el curso.

El técnico de 48 años, que aterrizó en noviembre de 2021 para rescatar a unos Magpies al borde del abismo, había elevado el listón hasta la Champions League en las campañas 2023/24 y 2025/26. Aquello parecía el despegue definitivo del nuevo Newcastle. Esta vez, sin embargo, el guion es otro: pese a una inversión fuerte en fichajes, el equipo llega a las últimas tres jornadas anclado en el 13º puesto de la Premier League y sin opciones de clasificarse para competiciones europeas.

La confianza en Howe no sale gratis. Tiene efectos colaterales en el vestuario. Y uno de los nombres que quedan directamente expuestos es el de Nick Woltemade.

Woltemade, de fichaje estrella a caso incómodo

El delantero internacional alemán aterrizó el verano pasado procedente de VfB Stuttgart por 75 millones de euros. Fichaje de escaparate, apuesta de futuro y, sobre el papel, pieza central del nuevo proyecto. El arranque invitaba al optimismo: cuatro goles en sus primeros cinco partidos de Premier League. Impacto inmediato, sensación de acierto.

Después llegó el frenazo. Y el silencio.

Woltemade no marca en liga desde finales de diciembre, cuando vio puerta ante Chelsea FC. Desde entonces, su nombre se ha ido descolgando de las alineaciones iniciales y su peso en el equipo se ha diluido jornada a jornada. El problema no es solo la sequía. Es también el uso que Howe ha hecho de él.

El técnico decidió recolocarlo en una especie de “nuevo” rol de mediocentro. Cada vez que saltaba al campo, el alemán aparecía incrustado en la sala de máquinas, lejos del área, obligado a correr, tapar líneas de pase y construir más que definir. Esa reconversión ya había encendido las alarmas en la selección alemana: Julian Nagelsmann observaba cómo un delantero llamado a pelear por un puesto en el Mundial veía desdibujado su perfil de atacante.

El último episodio no ayuda. En la victoria por 3-1 ante Brighton & Hove Albion del sábado, Woltemade ni siquiera entró en la convocatoria. Ni un minuto, ni un asiento en el banquillo. Ausencia total en un partido que, en teoría, podía servir para recuperar confianza.

Señalado en público, en duda por dentro

La situación ha abierto la puerta a rumores sobre una salida prematura. La chispa la encendió un artículo de The Telegraph, atribuido a un supuesto confidente de Howe, que no ahorraba golpes: definía a Woltemade como un fichaje fallido que el club debería colocar en el mercado cuanto antes.

El texto iba al detalle, cuestionando casi todo su repertorio: velocidad, definición, juego de espaldas, disparo desde media distancia y capacidad en el juego aéreo. Un retrato demoledor para un futbolista que apenas lleva una temporada en Inglaterra y que, en sus primeras semanas, había demostrado que sabe convivir con la presión.

En ese contexto, la decisión del PIF de respaldar a Howe hasta la próxima campaña se convierte en un mensaje directo para el vestuario: el entrenador se queda, los que sobran serán otros. Y Woltemade, hoy, aparece en primera línea de esa lista de incógnitas.

La pregunta ya no es cuánto puede crecer el alemán en Newcastle, sino si tendrá tiempo —y espacio— para demostrarlo antes de que el club decida cortar por lo sano.