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Liverpool pierde a Ekitike en un partido crucial ante el PSG

El rugido de Anfield se apagó de golpe. No por un gol encajado, ni por una ocasión perdida, sino por el silencio denso que siguió a la caída de Hugo Ekitike. Sin rivales cerca, sin choque aparente. Solo el cuerpo del delantero francés derrumbándose sobre el césped en pleno intento de controlar un balón rutinario.

Minuto 27, aproximadamente, del segundo partido de los cuartos de final de la Champions League ante Paris Saint-Germain. Liverpool ya vivía al filo, obligado a remontar el 2-0 encajado en la ida. Y, de repente, el golpe que nadie esperaba: su nueve titular, de 23 años, tendido, retorciéndose de dolor.

Alan Shearer, en la retransmisión para Amazon Prime, lo resumió con crudeza: Ekitike fue a controlar, resbaló y enseguida quedó claro que algo no iba bien. “Tiene que salir. No pinta nada bien”, advirtió el exdelantero, mientras las cámaras enfocaban el gesto desencajado del jugador.

El miedo creció cuando las repeticiones mostraron que no había contacto rival. Ese tipo de lesión que todo futbolista teme.

Señalando el tendón de Aquiles

Desde la cabina de BBC Radio 5 Live, Stephen Warnock aportó un detalle que encendió todas las alarmas. El exdefensa del Liverpool observó cómo Ekitike señalaba insistentemente la zona del talón.

No había nadie cerca de Hugo Ekitike y se ha hecho daño en el tobillo. Está señalando el tendón de Aquiles, y eso es realmente preocupante”, explicó. El relato fue aún más gráfico: el delantero se levantó, intentó seguir… y se desplomó otra vez. Marquinhos, capitán del PSG, le agarró la mano mientras el francés se retorcía en el suelo.

La imagen del delantero siendo retirado en camilla, con el gesto de dolor todavía marcado, golpeó a un Anfield que ya vivía con la tensión de una noche de todo o nada en Europa. No hizo falta parte médico para entender que puede tratarse de una lesión seria, de esas que marcan una temporada. O una carrera.

Un golpe para el jugador y para el plan de Slot

Para Arne Slot, la escena supuso un mazazo deportivo y emocional. Ekitike no solo era su referencia ofensiva en una eliminatoria crítica; también llegaba en plena fase de consolidación en el club tras su fichaje veraniego desde Eintracht Frankfurt, con la vista puesta en algo mayor: asegurar un sitio en la lista de Francia para el próximo Mundial.

Cualquier periodo prolongado de baja amenaza con trastocar ese objetivo. Para un delantero de 23 años, con proyección internacional y recién aterrizado en un gigante como Liverpool, el timing no podría ser peor.

El contexto tampoco ayuda. Alexander Isak, el otro gran fichaje ofensivo del club, se ha pasado fuera de los terrenos de juego desde diciembre por una fractura de pierna y apenas reapareció en la ida de estos cuartos ante el propio PSG. Justo cuando parecía que Slot empezaba a tener piezas de ataque disponibles, el tablero vuelve a romperse.

Salah entra en escena… ¿por última vez en Europa con el Liverpool?

La lesión obligó a una decisión inmediata en el banquillo. Desde la banda, apareció Mohamed Salah. El egipcio, rodeado de rumores constantes sobre su salida este verano, entró al campo con un matiz dramático añadido: podría tratarse de su última noche europea con la camiseta del Liverpool.

El cambio lo dice todo sobre la situación del equipo. Slot tuvo que recurrir a su estrella, posiblemente en su adiós continental, para intentar rescatar la última opción de título del curso. Porque ahí está la otra cara de esta historia: el Liverpool ya está fuera de las dos copas nacionales y ha perdido cualquier opción real de retener la Premier League. La Champions es la última bala.

Y enfrente, un PSG que ya había sido claramente superior en la ida y que, de no ser por su falta de pegada en los metros finales, habría llegado a Anfield con una renta mucho mayor que ese 2-0.

Un pasado parisino que agrava la ironía

La noche se volvió todavía más amarga por el componente emocional. Ekitike conoce bien al rival. Pasó por las filas del PSG, donde disputó 33 partidos y firmó cuatro goles. No fue el protagonista principal en el Parque de los Príncipes, pero su etapa en París formó parte del camino que lo llevó a Anfield.

Que la lesión llegue precisamente ante el club que un día apostó por él añade una dosis de ironía cruel a la historia. Un regreso cargado de significado que termina con el delantero abandonando el campo en camilla, con el público pendiente de un gesto, una señal, cualquier indicio que rebaje el dramatismo de la escena.

Liverpool, que ya vivía al límite en la eliminatoria, se queda ahora con otra incógnita mayor: ¿cuánto tiempo estará fuera uno de sus proyectos de referencia para el futuro inmediato? Y, mientras los médicos trabajan y el club espera pruebas definitivas, la temporada se estrecha para todos. Para el equipo. Para Slot. Y, sobre todo, para un Hugo Ekitike que se jugaba mucho más que un pase a semifinales.