logo

Katie McCabe brilla en victoria de Irlanda ante Polonia

Katie McCabe, la mejor lateral izquierda del mundo según su seleccionadora, volvió a decidir. Y lo hizo en una noche caótica en Gdansk, en un 3-2 vibrante ante Polonia que mete a la República de Irlanda de lleno en la pelea por el Mundial.

La capitana firmó una volea de primer nivel mundial en la primera parte, un golpeo seco, limpio, de esos que congelan al banquillo y a la grada. Carla Ward confesó que se quedó inmóvil un par de segundos, casi incrédula ante lo que acababa de ver. El balón cayó del cielo, McCabe ajustó el cuerpo y la zurda hizo el resto. Técnica pura. Jerarquía absoluta.

Falló un penalti al final que habría sentenciado el partido. No importó. Ni un matiz en el discurso de Ward: para ella, Irlanda tiene “la mejor lateral izquierda del mundo”. Y lo repitió con la tranquilidad de quien sabe que esa frase se sostiene sola con lo que McCabe muestra cada concentración.

Un plan claro en un terreno complicado

El contexto no era sencillo. El mismo césped había visto a Polonia empatar 2-2 con Países Bajos hace un mes. Y enfrente estaba Ewa Pajor, delantera del Barcelona, una de las atacantes más determinantes de Europa. Un error, un despiste, y el castigo suele ser inmediato.

Irlanda, sin embargo, no se achicó. Se plantó con personalidad, con una idea clara y con la convicción de que el plan de partido les daba ventaja. Ward salió satisfecha: en su lectura, sus jugadoras fueron superiores durante los 90 minutos.

“Fue merecido”, insistió. Le molestaron los dos goles encajados, porque su obsesión pasa por dejar la portería a cero, pero no se movió un ápice del reconocimiento a su vestuario. Tres partidos seguidos contra selecciones de nivel alto, tres actuaciones competitivas, y por fin un resultado grande lejos de casa, en un campo incómodo. Esa fue la línea que marcó la entrenadora.

El descanso no trajo discursos épicos, sino ajustes. Irlanda quería controlar mejor ciertos espacios, cerrar líneas de pase y, sobre todo, mantener la agresividad en zonas clave. En la segunda parte, el equipo dio un paso adelante. Presionó arriba, mordió en cada duelo y no dejó respirar a una Polonia que suele sentirse cómoda atacando en oleadas.

La presión terminó pesando. El 3-2 final refleja un partido abierto, pero no un equipo desbordado. Irlanda jugó con autoridad, con una mezcla de oficio y atrevimiento que explica el tono de satisfacción de Ward al final.

Marissa Sheva se suma a la fiesta

No fue solo la noche de McCabe. Marissa Sheva firmó también un gol brillante, otro destello que confirma su crecimiento con la camiseta verde. Ward la llenó de elogios: destacó su actitud, su hambre por mejorar, su costumbre de llamar a la puerta del cuerpo técnico para preguntar qué más puede aportar.

Ese detalle dice mucho del ambiente que se respira en la selección. Un grupo que, según su entrenadora, no se conforma, que quiere aprender en cada ventana internacional y que empieza a trasladar ese progreso a resultados tangibles ante rivales de peso.

Tres partidos, tres exhibiciones de carácter. Y ahora, por fin, un triunfo que puede marcar un punto de inflexión en el grupo.

El sábado, otra batalla en casa

El calendario no concede tiempo para recrearse. El sábado espera de nuevo Polonia, esta vez en el Aviva Stadium, con un balón que ahora pesa más: si Irlanda suma otros tres puntos, cerrará la ventana con seis y se colocará en una posición muy fuerte en el grupo de clasificación mundialista.

Ward lo tiene claro. En cuanto el equipo suba al autobús, la victoria de Gdansk pasa a archivo. Toca recuperar, analizar y corregir. Ni una concesión. La seleccionadora habló de “comportamientos de clase mundial” en cada detalle: descanso, preparación, análisis, mentalidad. Solo así, entiende, podrán repetir la hazaña ante un rival herido y con ganas de revancha.

También lanzó un mensaje a la afición: el Aviva debe presentar una buena entrada para el duelo de las 15:00. El equipo ha demostrado que puede competir con las grandes y ahora necesita el empuje de su gente para consolidar ese salto.

Irlanda ya dio un golpe sobre la mesa en Gdansk. El sábado sabrá si ese golpe fue solo un aviso… o el inicio real de un camino hacia el Mundial que nadie podrá ignorar.