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Inglaterra sorprende a España en Wembley con un gol temprano

El rugido llegó antes del primer pase. Wembley se puso en pie cuando Sarina Wiegman entregó a Keira Walsh una camiseta con el número 100, homenaje a una centenaria que además lucía el brazalete de capitana. Minutos después, el estadio volvió a estallar. Esta vez, por el gol que ponía a Inglaterra por delante ante la campeona del mundo.

Un inicio eléctrico y un 1-0 que pesa

Ni tiempo para acomodarse. A los tres minutos, primer córner para Inglaterra desde la izquierda. El balón cae tras rebotar en la espalda de una defensora y aparece Lauren Hemp, rápida de reflejos, para girar el cuerpo y volear desde apenas cuatro metros. Alexia Putellas saca bajo palos, pero el balón ya había cruzado la línea. Ventaja inglesa y Wembley en llamas.

La jugada nace, además, de un detalle de clase de Alessia Russo: caída en el área, en el suelo, encuentra a su compañera con un toque intencionado mientras está prácticamente tumbada. No figurará en las estadísticas como un pase de fantasía, pero marca la diferencia en un área abarrotada.

España, que había sacado de centro, se vio por detrás antes de asentarse. El plan de Sonia Bermúdez, con posesiones largas y circulación rápida desde atrás, se encontró con un golpe frontal: un gol temprano y un estadio encendido.

Hemp, imparable al espacio

El tanto no calmó a Inglaterra, la liberó. Wiegman ordenó un bloque algo más bajo, pero cada recuperación era una invitación a correr. Y ahí, Hemp fue un tormento.

En el minuto 7, Lauren James recibe totalmente sola en la izquierda, entra en el área, rompe a Batlle con un recorte seco y suelta un disparo potente que se marcha alto desde unos diez metros. Primer aviso serio de que la defensa española no iba a tener una tarde cómoda.

La mejor combinación llegó en el 19. Hemp aparece esta vez por la derecha, se mete hacia dentro y conecta con Lucy Bronze dentro del área. La lateral, de espaldas, le devuelve la pared con un taconazo delicioso. Hemp queda con tiempo y espacio para elegir el palo largo, ajusta el interior… y el balón se estrella en el poste. Era jugada de 2-0, de manual, y se escapó por centímetros.

Poco después, otro ataque inglés tras un córner mal despejado acaba de nuevo en los pies de Hemp, cuyo disparo choca contra una defensora. El rechace genera una segunda oportunidad, también desviada. Cada transición inglesa olía a peligro.

España manda en el balón, pero perdona

Con el marcador en contra, España hizo lo que mejor sabe: agarrar la pelota y empujar a su rival hacia atrás. Desde el minuto 8, con un regalo de Hannah Hampton en la salida –entrega comprometida en campo propio–, se intuyó que las inglesas no iban a tener una tarde tranquila. Lopez, sin embargo, desperdició la ocasión, optando por un pase que la zaga inglesa interceptó en lugar de atacar el área con decisión.

El primer gran aviso llegó en el 9. Córner para España, balón templado al segundo palo y Paredes conecta un cabezazo poderoso que se marcha por encima del larguero. Era una acción de las que la central suele convertir en problema mayor.

España insistió. En el 12, una jugada larga acaba con un disparo bloqueado y otro mal dirigido, lejos del arco de Hampton. El patrón se repetía: buena progresión, mala elección final.

En el 17, el equipo de Bermúdez hilvana de nuevo desde atrás con fluidez, pero la jugada muere con un control pésimo de Caldentey, que devuelve el balón a Inglaterra cuando se abría una opción clara de ataque.

La gran ocasión española del primer acto llega en el 33. Batlle se anima desde la derecha, su primer intento se topa con un bloqueo, pero recoge el rebote, entra en el área y avanza hasta situarse a unos 12 metros de la portería. Tiene el disparo para colocar… y termina mandando el balón muy alto. Otra oportunidad desperdiciada que alimenta la frustración visitante.

Lopez también lo intenta desde la frontal en el 28, tras una rápida circulación en el área inglesa tras una pérdida local, pero su rosca se marcha fuera. España acumula aproximaciones, pero no castiga.

Un plan inglés incómodo pero eficaz

Inglaterra no dominó la posesión, pero sí los espacios. Wiegman apostó por un 4-3-3 con Kendall, Walsh y Stanway en la sala de máquinas, y una línea defensiva quizá algo hundida por momentos. Ese detalle obligó a sus centrales a vivir al límite: cualquier error cerca del área propia podía ser letal. Aun así, el bloque se sostuvo.

En el 23, el dato era claro: solo un disparo a puerta en todo el partido, el del gol de Hemp. Para Inglaterra, era el escenario soñado. Sin sufrir en exceso en cuanto a ocasiones claras y con mucho filo al contragolpe, el guion le favorecía.

Cada vez que las inglesas intentaron buscar a Russo con balones largos frontales, la defensa española respondió con comodidad. “Este no es el camino”, se intuía desde la grada cuando varios envíos directos murieron entre Paredes y Mapi León. Pero cuando la pelota pasaba por los pies de Hemp o James, el partido se rompía.

En el 37, un rebote en Hemp cae a Russo dentro del área. La delantera recorta, encuentra un resquicio, pero demasiado escorado a la derecha. Su disparo, forzado, llega manso a las manos de Coll. Otra señal de que Inglaterra, sin llegar tanto, llegaba mejor.

Golpes y pausa antes del descanso

El tramo final del primer tiempo dejó un partido más trabado. En el 39, Lucy Bronze se lleva un fuerte golpe en la cabeza al disputar un balón aéreo dentro del área inglesa, chocando con el hombro de Putellas. Instantes después, Alex Greenwood Morgan –también en un salto con Paredes– impacta con la cabeza de la central española. El juego se detiene, entran las asistencias y Wembley contiene la respiración.

Mientras atienden a Bronze, con los médicos introduciendo material en su fosa nasal para cortar la hemorragia, el banquillo español aprovecha para reunir a las jugadoras y ajustar detalles tácticos. La escena deja una imagen curiosa: la lateral inglesa, con lo que parece una tiza antigua asomando de la nariz, lista para seguir.

Bronze se reincorpora y el partido se reanuda en el 42. Tres minutos de añadido, sin ocasiones claras, sellan un primer acto intenso, vibrante y muy abierto.

Inglaterra se marcha al descanso con un 1-0 que sabe a premio doble: golpeó pronto, resistió cuando España apretó y, cuando encontró metros para correr, dejó claro que tiene armas para hacer mucho daño. España, fiel a su ADN de balón y paciencia, se va al vestuario con una certeza incómoda: el juego está, las llegadas también, pero la puntería no.

La segunda parte dirá si esa diferencia mínima en el marcador es un simple matiz… o el detalle que marque el rumbo de esta clasificación mundialista.