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Las excusas de Arne Slot en la temporada 2025-26 del Liverpool

La temporada 2025-26 de Liverpool se ha convertido en una sucesión de golpes, decepciones y, sobre todo, explicaciones. Más de 450 millones de libras invertidas en verano, fuera de la Champions League antes de tiempo, sin meterse de lleno en la pelea por el top 4 en la Premier League. Y en medio del ruido, Arne Slot, cada vez más acorralado, ha ido levantando un escudo de excusas que recuerda demasiado al manual de Jürgen Klopp.

De una no ha querido tirar: la muerte repentina en pretemporada de Diogo Jota. “Lo último que haría es usarlo como excusa”, dijo en noviembre. Pero alrededor de esa tragedia, el técnico neerlandés ha encontrado coartadas para casi todo lo demás.

No. 4: El 3-2 ante Brentford, octubre – el día del “equipo cambiado”

La racha ya venía torcida. Liverpool acababa de perder 2-1 ante Manchester United y Slot, antes incluso de visitar a Brentford, ya marcaba el terreno. Señaló los cambios de sus rivales como si fueran una conspiración táctica contra su equipo.

“Hemos visto a Šeško jugar los últimos tres, cuatro, cinco o seis partidos, pero vienen a Liverpool y cambian el once”, se quejó. “No es la primera vez que nos enfrentamos a un equipo y hace eso”.

Brentford no dejó pasar la oportunidad. Después del 3-2, el club londinense lanzó un dardo en redes: “Debe de haber sido ese equipo sin cambios entonces”. Un golpe directo a la narrativa del técnico.

Tras el partido, Slot siguió sumando argumentos. El penalti encajado era “blando”. El calendario, injusto: cinco de los últimos seis partidos fuera de casa. Y el verano, demasiado agitado como para exigir estabilidad inmediata.

“Definitivamente, nuestro rendimiento también tiene que ver con que si cambias bastante en verano, no es una sorpresa que pueda ir un poco así”, explicó, en plena racha de cuatro derrotas consecutivas. El mensaje era claro: el contexto manda más que el marcador.

No. 3: El 3-0 ante Crystal Palace en la League Cup – el comodín Guardiola

En octubre, en la League Cup, Slot decidió rotar casi por completo su once ante Crystal Palace. El experimento terminó en un contundente 3-0 en contra, pero el técnico ya tenía preparado el espejo en el que mirarse: Pep Guardiola.

“He visto la alineación de [Manchester] City y no creo que tuvieran un solo titular del fin de semana, pero daba la sensación, si miras su once, de que habían jugado con sus 11 titulares”, argumentó.

El problema para Slot es que la comparación se sostenía solo a medias. City también rotó fuerte, con un chico de 18 años como Divine Mukasa arrancando en el centro del campo. Aun así, el campeón resolvió su eliminatoria. Liverpool, no. La excusa sonaba más a refugio que a análisis.

No. 2: El 4-0 ante Manchester City en la FA Cup – el refugio del xG

En abril, la goleada 4-0 de Manchester City a Liverpool en la FA Cup dejó al equipo de Slot desnudo en el escaparate. Sin red, sin paliativos. El técnico, sin embargo, encontró una estadística a la que agarrarse: el xG.

“De nuevo, nos enfrentamos a un equipo que ha rendido muy por encima de su xG, y eso está pasando constantemente”, señaló tras el partido.

En el Etihad, la frase tenía base: el City de Guardiola marcó cuatro goles con un xG de 1.97. La contundencia superó la previsión. Pero el relato se tambaleaba al mirar alrededor. Una semana antes, Brighton había ganado 2-1 con 2.17 de xG, números acordes al resultado.

Y tres semanas antes, el propio Liverpool había destrozado a West Ham con una pegada brutal: cinco goles con solo 1.84 de xG, mientras los londinenses se quedaban en dos tantos con 1.86. Cuando el viento del xG soplaba a favor, no hubo queja. Cuando se volvía en contra, sí.

El discurso empezaba a sonar repetido. Y selectivo.

No. 1: El 3-2 ante Bournemouth, enero – cansancio, calendario y hasta el viento

La derrota 3-2 ante Bournemouth en enero fue especialmente dolorosa. No solo por el marcador, también por los datos: Liverpool perdió el xG por un contundente 0.83 a 2.30. El rival generó más, mejor y más claro. Aun así, Slot se aferró a otra explicación.

“Es seguro decir que a algunos de nuestros jugadores se les acabó la energía. No puedo criticarlos por eso porque hace dos días jugamos un partido fuera de casa en Europa”, defendió.

El argumento del cansancio tenía lógica, pero no tapaba la diferencia de ocasiones ni la fragilidad defensiva. Y aun así, el técnico fue un paso más allá para proteger a su capitán, Virgil van Dijk, señalado en el primer gol.

“No es completamente justo con Virgil culparle por el primer gol”, dijo Slot. “Se puede ver durante todo el partido el impacto que tuvo el viento. No fue el único que sufrió con el viento”.

El viento como coartada. El calendario. La rotación. El xG. El once del rival. El verano. Todo ha ido formando una muralla de explicaciones alrededor de un proyecto que, de momento, no despega.

Liverpool invirtió como un aspirante a todo. Se ha comportado como un equipo en construcción eterna. Y Slot, entre excusa y excusa, se enfrenta a la pregunta que ya flota en Anfield: cuánto tiempo más aguantará el relato antes de que solo hablen los resultados.