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Declan Rice regresa y Arsenal busca avanzar ante Sporting CP

Declan Rice está. Y eso, en una noche de cuartos de final de Champions League, cambia el tono de todo el Emirates.

El centrocampista inglés, duda seria tras perderse el entrenamiento del martes por un problema arrastrado del tropiezo ante Bournemouth, ha llegado a tiempo y figura de inicio en el once de Mikel Arteta. Nada de reservas, nada de gestión conservadora: Rice vuelve al corazón del equipo, escoltado por Martin Zubimendi en una sala de máquinas que será clave para rematar la faena ante Sporting CP.

Arsenal parte con ventaja tras el 0-1 en Lisboa. Un resultado corto, pero valiosísimo. El equipo de Arteta está “en pole” para meterse en semifinales, un territorio que el club no pisa con naturalidad desde hace demasiados años. Hoy no se trata solo de defender lo conseguido en Portugal; se trata de confirmar que este Arsenal ya pertenece, sin discusión, a la aristocracia europea.

Un Arsenal tocado, pero sin excusas

La lista de ausencias es pesada. Bukayo Saka vuelve a quedarse fuera, igual que Jurrien Timber, el capitán Martin Odegaard, Riccardo Calafiori y Mikel Merino. Piezas estructurales en muchos tramos del curso, todas fuera de combate en la noche más grande de la temporada hasta ahora.

Arteta explicó que lo de Saka viene de lejos: un problema en el tendón de Aquiles que el jugador ha ido arrastrando. El cuerpo técnico prefiere frenar antes de que el dolor se convierta en algo más serio. La previsión es optimista: hablan de días, no de semanas. Pero el matiz es claro: cuando suba la carga, habrá que ver cómo responde.

Sin Saka, sin Odegaard, sin parte de su columna vertebral, el Arsenal se aferra a la estructura, a la idea y al ritmo. Y ahí Rice se vuelve imprescindible. Su presencia da equilibrio, metros, carácter. Es el tipo de futbolista que sostiene un plan en noches así.

Eze entra, Havertz se sienta

La otra gran novedad está arriba. Eberechi Eze, ya recuperado de una lesión en el gemelo, vuelve al once titular tras reaparecer desde el banquillo el fin de semana. Su regreso desplaza a Kai Havertz, héroe silencioso en Lisboa con el gol tardío que dio el 0-1.

Arteta, pese al pinchazo frente a Bournemouth, mantiene la fe en el mismo tridente ofensivo que no terminó de carburar en Premier. Cambia la pieza de apoyo, no el dibujo. Eze aporta algo distinto entre líneas: pausa, regate, último pase. Un perfil que puede abrir grietas en un Sporting obligado a arriesgar.

La decisión con Havertz es significativa. Venía de marcar el tanto decisivo en la ida, pero hoy arranca desde el banquillo. Señal de que nadie tiene el puesto blindado y de que Arteta prioriza la frescura y el encaje puntual por encima de la jerarquía reciente.

Gyökeres, cara a cara con su pasado

En el otro área, Viktor Gyökeres vuelve a mirar de frente a su antiguo club. El delantero sueco encadena un momento dulce: busca su tercer gol en cuatro partidos desde el parón internacional y repite como referencia ofensiva de Sporting CP.

Su presencia garantiza una batalla física constante con los centrales del Arsenal. Ya sabe lo que es medirse a este escudo, ya conoce el ambiente y la exigencia del Emirates. Esa familiaridad le da un punto extra de confianza en una noche en la que Sporting necesita colmillo y fe.

El guion es claro: Arsenal, con ventaja y respaldado por su gente, intentará mandar desde el balón y el ritmo. Sporting, con Gyökeres como punta de lanza, buscará el golpe que cambie la eliminatoria de un plumazo.

Una noche para dar un paso definitivo

Con Rice recuperado y al mando, Zubimendi a su lado, Eze de vuelta y un Emirates expectante, el escenario está montado. El Arsenal sabe que tiene la eliminatoria donde quería: a un partido en casa, con ventaja y con la sensación de estar ante un punto de inflexión en su proyecto europeo.

Queda una pregunta flotando en el aire: ¿convertirá este grupo la oportunidad en costumbre, o seguirá viendo las semifinales como un territorio esporádico? La respuesta empieza a escribirse desde el primer balón dividido que pelee Declan Rice en el centro del campo.