David Warner, una de las figuras más reconocibles del cricket australiano de los últimos años, afronta cargos por conducción bajo los efectos del alcohol en el este de Sídney tras un control de alcoholemia realizado el fin de semana.
Según informó la policía de Nueva Gales del Sur, el incidente ocurrió alrededor de las 17:30 del domingo en Malabar Road, en la zona de Maroubra. Agentes realizaban pruebas de alcoholemia aleatorias cuando una furgoneta, que circulaba en dirección al operativo, se habría detenido antes del punto de control y se estacionó a un lado de la vía.
Los oficiales se acercaron al vehículo y sometieron al conductor, un hombre de 39 años que posteriormente fue identificado como David Warner, a una prueba de alcoholemia en la carretera. El test arrojó un resultado positivo.
Warner fue arrestado en el lugar y trasladado a la comisaría de policía de Maroubra, donde se le practicó una segunda prueba. De acuerdo con la versión policial, ese análisis registró una tasa de 0,104 de alcohol en sangre, una lectura que encaja en la categoría de “middle-range drink driving” según la legislación local, es decir, un nivel intermedio dentro de los rangos sancionables.
El ex bateador de la selección australiana ha sido formalmente acusado de conducción en estado de ebriedad de rango medio y deberá comparecer ante un tribunal en mayo. Será entonces cuando se conozcan las posibles sanciones, que pueden incluir multa, suspensión de la licencia de conducir y otros condicionantes legales.
Warner se retiró del cricket internacional en 2024 tras una larga carrera con Australia, marcada por su impacto como abridor en los Test y en los formatos cortos. Pese a su adiós al más alto nivel, ha seguido activo en el Big Bash League, donde continúa siendo un nombre de peso dentro del circuito doméstico.
Ahora, su futuro inmediato se traslada de los estadios a los tribunales, con un caso que vuelve a colocar bajo el foco la conducta extradeportiva de las grandes estrellas del deporte australiano.





