Wout Weghorst vive sus últimos meses como jugador de Ajax. Todo apunta a que el ciclo del delantero de 33 años en Ámsterdam se agota, mientras su nombre suena cada vez con más fuerza tanto en la Eredivisie como en el escaparate internacional.
El contrato del ariete termina al final de la temporada y en el club no se espera una renovación. El mensaje interno es claro: el futuro de Weghorst pasa por otro destino.
FC Twente, la vía doméstica
Desde hace semanas, el vínculo más sólido lleva a Enschede. Según el periodista Mike Verweij, de De Telegraaf, hay “muchas opciones” de que Weghorst continúe su carrera en FC Twente. En el podcast Kick-Off, el especialista en la actualidad de Ajax fue directo: si Twente da el paso, el fichaje es muy posible.
La conexión con Erik ten Hag, que conoce bien al delantero, alimenta aún más el escenario. Twente busca experiencia, gol y carácter competitivo; Weghorst encaja en ese perfil casi al milímetro.
Lo llamativo es que el debate sobre su futuro se dispara justo cuando el delantero ha recuperado protagonismo deportivo. Durante buena parte del curso tuvo que conformarse con un rol secundario, a la sombra de Kasper Dolberg. Con la llegada de Óscar García al banquillo, el panorama cambió: Weghorst ganó la batalla por la titularidad y volvió al once.
El sábado, el guion se volvió casi irónico. Titular ante FC Twente, marcó precisamente contra el equipo que podría convertirse en su próximo hogar. Gol de delantero clásico, reivindicativo. Pero ni siquiera eso evitó la derrota de Ajax en el Johan Cruijff ArenA: 1-2 y silbidos en la grada.
Gol, enfado y silencio
El partido dejó algo más que un tanto y un resultado amargo. Dejó una imagen. Pocos minutos después del descanso, Óscar García decidió sustituir a su nueve. Don-Angelo Konadu saltó al campo, y Weghorst se marchó con el gesto torcido, visiblemente molesto por el cambio.
Al llegar a la banda, rechazó estrechar la mano de su entrenador. Un gesto corto, pero muy elocuente. Frustración pura de un futbolista que siente que aún tiene más que ofrecer en el césped.
La tensión no se quedó ahí. Tras el encuentro, Cristian Willaert intentó entrevistarlo, pero el internacional neerlandés también dijo no. Sin declaraciones, sin matices, sin explicación pública. Solo silencio, que en este contexto suena más fuerte que cualquier frase.
La carta Benfica y el factor Mourinho
Mientras tanto, el mercado se mueve a su alrededor. El periodista Jop van Kempen, de Parool, asegura que Weghorst está valorando con calma sus opciones. FC Twente está sobre la mesa, pero no está solo. Varios clubes extranjeros han mostrado interés, y uno de los nombres que más llama la atención es Benfica.
En Lisboa manda José Mourinho. Y Van Kempen lo resume con una frase que invita a imaginar escenarios: la combinación “Wout y José” le parece “brillante”. Un técnico que vive del rigor, la intensidad y la mentalidad competitiva, junto a un delantero que se alimenta precisamente de eso: trabajo, presión, choque, área.
En Benfica, el puesto de nueve tiene dueño… de momento. Vangelis Pavlidis es el delantero titular y viene de otra gran temporada tras sus años como goleador en AZ. Sin embargo, todo indica que el griego podría salir este verano, atraído por un salto aún mayor después de su rendimiento.
Mourinho también dispone del croata Franjo Ivanovic, joven y con talento, una apuesta de futuro para el ataque lisboeta. Pero un perfil como el de Weghorst ofrecería algo distinto: experiencia inmediata, presencia física, una referencia para un equipo que aspira a competir al máximo nivel desde el primer día.
¿Últimos goles de Weghorst con Ajax?
Entre la opción emocional de volver a casa a través de FC Twente y la posibilidad de ponerse a las órdenes de Mourinho en un gigante europeo como Benfica, el neerlandés se asoma a un cruce de caminos decisivo.
Ajax, mientras tanto, ve cómo uno de sus delanteros más carismáticos de los últimos años se acerca a la puerta de salida. Marca, se enfada, discute cambios, rehúye los micrófonos y escucha ofertas.
La pregunta ya no es si se va. La verdadera cuestión es: ¿será su próximo rugido de goleador en Enschede… o en Lisboa?





