Lionel Messi y la fatiga muscular antes del Mundial
Lionel Messi volvió a dejar un estadio en silencio. No fue por un gol imposible ni por una asistencia milimétrica, sino por un gesto corto, seco, que heló a más de uno: mano al muslo izquierdo, mirada al banco y cambio en el minuto 73 del 6-4 de Inter Miami ante Philadelphia.
Poco después, el parte médico del club encendió las primeras luces amarillas: fatiga muscular en el isquiotibial izquierdo. Nada de desgarro, nada de drama inmediato, pero sí una palabra que en un jugador de 38 años, a las puertas de otro Mundial, pesa como pocas: precaución.
Scaloni, entre el susto y el alivio
En la sede de la AFA, Lionel Scaloni vio el partido por televisión. No necesitó repeticiones para entender que algo no iba bien. El técnico de la selección argentina, que la próxima semana debe anunciar la lista para el Mundial, sintió primero el golpe y después un pequeño alivio cuando vio a Messi pedir el cambio y no caer al césped.
“Obviamente hubiésemos preferido que no pasara nada”, admitió en DSports. La frase no esconde la preocupación. El resto de sus palabras marcan el camino: ahora toca esperar la evolución y, sobre todo, los nuevos estudios que deben confirmar el diagnóstico inicial.
La escena, tan cotidiana en la carrera de un futbolista veterano, tiene un contexto muy distinto cuando se trata del capitán de la selección campeona del mundo, el hombre que aún sostiene el peso simbólico y futbolístico de un equipo que sueña con defender la corona lograda en Qatar.
Inter Miami baja el tono, pero no despeja dudas
Tras el partido, el entrenador de Inter Miami, Guillermo Hoyos, intentó bajar la tensión. Explicó que Messi estaba cansado, que el campo estaba pesado y que nadie quiso arriesgar más de la cuenta. Lógica pura en un calendario comprimido y con un jugador que ha aprendido a gestionar su cuerpo casi como un segundo entrenador.
El comunicado del club, sin embargo, dejó más preguntas que respuestas: el tiempo de regreso a la actividad dependerá de su evolución clínica y funcional. Fórmula estándar, pero sin una pista real sobre cuándo volverá a jugar el ocho veces ganador del Balón de Oro.
Messi ya venía manejando con cuidado su carga de minutos desde su llegada a Inter Miami en 2023. El cuerpo técnico lo ha protegido en tramos de calendario apretados, liberándolo de algunos partidos para evitar precisamente este tipo de sobresaltos. Esta vez, aun con todas las precauciones, el aviso llegó igual.
La buena noticia para el club y para Argentina es que la MLS entra ahora en pausa por el Mundial, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá. El calendario le ofrece al astro rosarino un pequeño colchón de tiempo. Falta saber si será suficiente.
Un sexto Mundial en el horizonte
Messi no ha confirmado de manera formal que vaya a jugar el Mundial, pero todo el entorno del fútbol lo da por hecho. Sería su sexta participación en una Copa del Mundo, una marca que lo colocaría en la misma línea de su eterno rival Cristiano Ronaldo y del arquero mexicano Guillermo Ochoa, que también apuntan a estar en la cita.
La selección argentina tiene el camino marcado. El 6 de junio se medirá con Honduras y el 9 con Islandia, ambos amistosos en territorio estadounidense, pensados como banco de pruebas final y puesta a punto competitiva antes del debut mundialista.
El 16 de junio, en Kansas City, espera Argelia en el estreno de la Albiceleste en el torneo. Después llegará Austria, el 22, y el cierre del Grupo J ante Jordania, el 28. Tres fechas que ya están subrayadas en rojo en el calendario de un país entero.
Para Scaloni, cada día sin noticias negativas será una pequeña victoria. El plan deportivo gira alrededor de un Messi que, aun con 38 años y con el cuerpo administrado al milímetro, sigue siendo el faro del campeón del mundo.
La pregunta ya no es solo si llegará. Es en qué estado lo hará y cuánto más puede sostener, una vez más, el peso de un país que vuelve a depositar en él sus mayores esperanzas.




