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Rodri advierte sobre el desgaste físico en su carrera

Rodri ha puesto palabras a lo que muchos futbolistas solo susurran en privado. El centrocampista de Manchester City ha dibujado un horizonte inquietante para su carrera, marcado por el desgaste físico y mental de un calendario que no afloja.

A sus 29 años, con una rotura de ligamento cruzado anterior en su historial y un volumen de minutos propio de un jugador imprescindible para club y selección, el internacional español admite que siente su tiempo en la élite amenazado por la sobrecarga.

Un cuerpo al límite

En una conversación sin filtros en DAZN, en el espacio Premier Corner, Rodri fue directo al grano. No habló de cansancio pasajero, sino de un punto de no retorno si nada cambia.

«O paramos o no llegaré a los 32»

lanzó, como una advertencia más que como una queja. Para él, la clave ya no es solo rendir, sino saber dosificarse en medio de un calendario que se estira por todos los lados: ligas, copas, competiciones europeas, selecciones, giras, torneos veraniegos.

Su mensaje fue claro: el cuerpo tiene un límite. Y el suyo ya ha recibido demasiados avisos. Las “importantes molestias físicas” que ha arrastrado, con aquella grave lesión de rodilla como punto de referencia, han encendido todas las alarmas. Rodri siente que juega contra el reloj.

El peso invisible: la mente

La carga no es solo muscular. También se acumula en la cabeza. El propio jugador lo explicó al recordar lo que vivió tras conquistar la Euro 2024 con España.

Cuando terminó ese torneo, confesó sentirse completamente vacío. No era solo fatiga de piernas. Era un agotamiento profundo tras cinco o seis años alcanzando las fases finales de casi todo: títulos con Manchester City, finales europeas, instancias decisivas con la selección.

Rodri admitió que, tras tocar techo, se encontró sin respuestas. No sabía cómo encarar los siguientes años. El desgaste mental, el famoso “burnout”, le dejó sin motivación durante un tiempo. Había llegado casi al máximo de lo que podía lograr y necesitó detenerse, mirar alrededor y, como él mismo describe, “recargar”.

Tiempo muerto obligado… y una mirada al futuro

Esa pausa no fue voluntaria del todo. Sus recientes problemas físicos lo han mantenido apartado del césped, pero el mediocentro ha intentado darle la vuelta a la situación. Ha aprovechado ese paréntesis para “recargar las pilas” y ajustar la perspectiva sobre su carrera.

No se rinde. Al contrario, se ha marcado un objetivo claro: volver a su mejor nivel y liderar a España en el próximo Mundial. Ese es el faro que guía ahora su recuperación.

Mientras tanto, en Manchester City siguen cada paso de su evolución. El cuerpo médico del club controla con lupa su progreso para decidir cuándo y cómo integrarlo de nuevo en la dinámica del equipo. Cada sesión, cada carga de trabajo, se mide al milímetro.

La advertencia ya está lanzada. Rodri ha puesto fecha de caducidad a su carrera si el fútbol no frena. La pregunta es si el calendario escuchará antes de que uno de los grandes centrocampistas de su generación pague un precio definitivo.