La UEFA se prepara para dar un salto histórico en sus cuentas. A partir del próximo año, el organismo espera superar los 1.000 millones de euros anuales solo en ingresos comerciales procedentes de sus competiciones de clubes, impulsado por dos nuevos acuerdos globales de patrocinio que están a punto de cerrarse. El negocio ya no solo está en el césped: se cocina en los despachos.
Un nuevo mapa de poder comercial
La filial comercial de la UEFA, UC3, ultima contratos con un proveedor oficial de pagos y un socio tecnológico que completarán su cartera de socios globales “premium” y dispararán los ingresos por patrocinio en más de un 40%. El cambio de escala es evidente.
Ya están firmados acuerdos por seis temporadas con AB InBev, que se convertirá en la cerveza oficial de la UEFA de 2027 a 2033, y con Pepsi como proveedor de refrescos en ese mismo periodo. La semana pasada, Nike entró en negociaciones exclusivas para sustituir a Adidas como proveedor del balón oficial, un movimiento que, si se cierra, pondrá fin a una era y abrirá otra en la imagen de las competiciones europeas.
El resultado de este giro estratégico es contundente: el incremento previsto en ingresos comerciales supera el fuerte crecimiento ya asegurado en la primera venta de derechos de televisión del ciclo 2027-31. La UEFA proyecta que sus ingresos anuales totales superen los 6.000 millones de euros, muy por encima de los 4.400 millones actuales.
Con el 74% de los ingresos destinados hoy a premios para los clubes de la Champions League, el 17% para la Europa League y el 9% para la Conference League, está claro quién saldrá más beneficiado: la élite.
Televisiones al alza y un modelo reescrito
Los derechos de emisión en los cinco grandes mercados europeos se cerraron el año pasado con subidas notables: un 20% más en Reino Unido y un 30% en Alemania. Después llegaron Países Bajos y Japón, y hay concursos activos en 21 territorios más. La UEFA calcula que el valor anual de los derechos de televisión superará los 5.000 millones de euros. El patrocinio hará el resto hasta llevar los ingresos comerciales por encima de los 6.000 millones.
Detrás de este salto hay un cambio de manos clave. UC3 nombró el año pasado a la agencia estadounidense Relevent Football Partners para gestionar los concursos de televisión y patrocinio, poniendo fin a una relación de 30 años con la suiza TEAM. La ruptura no ha sido tímida.
Fuentes conocedoras de la operativa de Relevent explican que la agencia ha desmantelado el antiguo modelo de venta de patrocinios de la UEFA para levantar una nueva estructura. En la cúspide, cuatro socios llamados “elevados”, por debajo, ocho paquetes de menor rango en categorías como comida rápida, videojuegos o apuestas.
Los socios elevados compran derechos comerciales sobre las tres competiciones de clubes de la UEFA, lo que les garantiza exposición de marca en 531 partidos por temporada. El contraste es enorme: un patrocinio limitado a la Champions League ofrece visibilidad en 189 encuentros. Los otros ocho paquetes se asignan por competición, sin ese alcance transversal.
Reservas altas, cheques aún más altos
El rediseño también ha llegado al precio. La UEFA fijó un precio de reserva de 120 millones de euros para los paquetes de primer nivel. AB InBev no se quedó cerca: aceptó pagar 230 millones de euros anuales para poner fin a los 35 años de patrocinio de Heineken en la Champions League. Un cambio de manos simbólico y, sobre todo, carísimo.
Pepsi también superó el precio de reserva para extender su patrocinio seis años más. Entre el acuerdo de bebidas, el de cerveza y los inminentes contratos con el socio de pagos y el tecnológico, la UEFA sumará al menos otros 250 millones de euros por temporada.
El mensaje es claro: el valor comercial del fútbol europeo de clubes nunca había estado tan alto. Y la puja por asociar una marca a ese escaparate global se libra a golpe de cifras récord.
La brecha que se agranda
Tanto dinero trae una consecuencia inevitable: crece la presión sobre el modelo de reparto. El aumento de ingresos desde el próximo año reabre un debate incómodo para la UEFA, que ya ve cómo la distancia entre los gigantes y el resto se ensancha temporada a temporada.
Siete clubes superaron los 100 millones de euros en premios de la UEFA el curso pasado. El campeón de la Champions League, Paris Saint-Germain, encabezó la lista con 144,4 millones. Cifras que alimentan el temor a un abismo financiero cada vez más profundo y a un daño serio al equilibrio competitivo en el fútbol europeo.
En su asamblea general del mes pasado, el lobby Union of European Clubs puso sobre la mesa un modelo alternativo. Propone estrechar el reparto actual entre Champions League, Europa League y Conference League hasta un 50%-30%-20% de los ingresos de la UEFA, y que ese dinero se canalice proporcionalmente hacia las ligas domésticas de los clubes clasificados, en lugar de ir íntegramente a los propios clubes.
La idea apunta a reforzar las competiciones nacionales y a repartir mejor el impacto económico de las noches europeas. Sin embargo, el peso de los grandes clubes dentro de UC3 hace que este tipo de propuestas nazcan casi contra corriente. Por ahora, el proyecto tiene pocas opciones reales de prosperar.
UEFA y Relevent han optado por el silencio. No comentan. Dejan que hablen los números.
Y los números, hoy, cuentan una historia clara: la máquina de dinero del fútbol europeo acelera como nunca. La cuestión ya no es cuánto más puede crecer, sino cuánto tiempo podrá hacerlo sin romper definitivamente el tablero competitivo que le da sentido.





