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Decisiones arbitrales marcan el partido de United contra Leeds

La noche terminó con Michael Carrick desbordado de indignación. No tanto por el resultado, sino por dos decisiones arbitrales que, a su juicio, cambiaron por completo el guion del partido.

El técnico de United centró su enfado en dos acciones muy concretas. La primera, en el origen del gol inicial de Leeds: un durísimo impacto con el antebrazo sobre Leny Yoro en la parte posterior de la cabeza, que el colegiado dejó sin sanción y que el VAR tampoco consideró suficiente para intervenir. De esa jugada nació el 1-0.

“Concedemos cuando Leny Yoro recibe un golpe de antebrazo en la nuca y ellos marcan el primer gol. No deciden cambiar esa decisión. Fue un momento enorme en el partido”, lamentó Carrick en Sky Sports, subrayando que su equipo ya había empezado mal, sin ritmo ni precisión, y que esa acción terminó de descolocarlos en una primera parte en la que nunca acabaron de “hacer clic”.

El encuentro, sin embargo, encontró su verdadero punto de ebullición tras el descanso.

La roja a Lisandro, el punto de ruptura

Lisandro Martínez reaparecía después de dos meses de baja. Volvía a la competición, necesitaba minutos, necesitaba sensaciones. Encontró una expulsión.

La jugada llegó en un forcejeo con Dominic Calvert-Lewin. Tras un choque previo en el que, según denunció Carrick, el argentino recibe un brazo en la cara, Martínez pierde el equilibrio y, en pleno cuerpo a cuerpo, su mano termina en la parte posterior de la cabeza del delantero, donde roza el pelo recogido en un moño. El árbitro, tras la revisión del VAR, interpreta agresión y muestra la roja directa.

Para Carrick, la decisión resulta incomprensible. “Puedes dar un codazo a Leny Yoro en el primer gol, brazo claramente extendido, puedes lanzar el brazo a la cara de Martínez y luego, cuando él está desequilibrado por eso, medio forcejea y medio toca la parte de atrás de su pelo, lo justo para que se le caiga la goma”, describió, visiblemente incrédulo.

No habló de tirón, no habló de violencia. “No sé ni cómo se ve. No es un tirón, no es un agarrón, no es agresivo. Lo toca y lo expulsan”, insistió. Lo que más le dolió, sin embargo, fue el proceso: “Lo peor de todo es que lo mandan al monitor para cambiar la decisión, como si fuera un error claro y obvio. Escandaloso”.

Carrick recordó que es el segundo partido consecutivo en el que siente que las decisiones arbitrales se le vuelven en contra, pero señaló esta expulsión como “una de las peores” que ha visto. Y en su discurso se mezclaron la frustración por el criterio del VAR, la preocupación por la vuelta de Martínez y la sensación de que, en noches así, el partido se decide lejos del césped.

En un calendario que no concede tregua, United no solo tendrá que recomponerse futbolísticamente. También deberá aprender a convivir con la idea de que, ahora mismo, cada mínimo contacto puede convertirse en un juicio a cámara lenta. Y en una roja que lo cambia todo.

Decisiones arbitrales marcan el partido de United contra Leeds