García: Codiciado en Alemania, Bloqueado en el Real
García tiene mercado. Y no poco. Sin ser titular indiscutible en el Real, atrapado en una delantera de competencia feroz, el atacante de 22 años ha encontrado minutos de calidad, incluso en la Bundesliga, que han despertado miradas muy serias desde Alemania.
Stuttgart insiste, Frankfurt se suma
El pasado invierno, VfB Stuttgart lo señaló como objetivo prioritario. No como una opción más, sino como el fichaje a cerrar. Hubo conversaciones entre clubes, se avanzó, se valoraron fórmulas. El traspaso no llegó a concretarse, pero el mensaje quedó claro: el interés de los suabos no era pasajero.
Ese interés sigue vivo. Y no están solos. Eintracht Frankfurt también ha sido vinculado con García en los últimos meses, atentos a cualquier resquicio que deje el Real en la planificación de su plantilla.
Stuttgart, además, tiene un argumento de peso sobre la mesa: ya está disfrutando del impacto de otro talento formado en la academia del Real. Chema Andres, centrocampista de 20 años, llegó el verano pasado y firmó una primera mitad de temporada notable. Ahora alterna titularidad y banquillo, pero se ha ganado un rol real en la rotación mientras el Real mantiene una opción de recompra. Es el ejemplo perfecto de que el puente entre Madrid y Stuttgart funciona.
Un contrato largo… y un tapón llamado Endrick
Por eso una venta de García todavía sorprendería a muchos. El Real le renovó el pasado agosto hasta 2030, una apuesta a largo plazo que en su momento sonó a blindaje total. Sin embargo, el tablero se ha movido rápido.
El club parece haber reservado ese espacio de futuro en ataque para una joya brasileña: Endrick. El Real pagó 47,5 millones de euros a Palmeiras en 2024 por el delantero de 19 años, una cifra que habla por sí sola. Pero, con la puerta del primer equipo prácticamente cerrada por la densidad de estrellas, el brasileño salió cedido a Olympique Lyon hasta final de temporada.
Allí, en Francia, Endrick ha respondido como se esperaba de él: 16 partidos, seis goles, seis asistencias. Producción inmediata, impacto tangible. Cada participación suya refuerza la sensación de que, cuando vuelva, ocupará un lugar central en los planes del Real. Y ese es precisamente el problema para García.
De la cantera al escaparate mundial
García no llega a este punto por casualidad. Producto de la cantera del Real, se ganó la llamada del primer equipo a base de goles en el filial: 25 tantos en 36 partidos en la tercera categoría. Cifras de delantero serio, no de promesa difusa.
El gran salto llegó el verano pasado, en el Club World Cup. Con Kylian Mbappé lesionado, el técnico tiró de García. Y el canterano no se escondió. Seis partidos, cuatro goles, una asistencia. Entre ellos, el tanto decisivo en el 1-0 de octavos de final ante Juventus. Una noche que cambia carreras, que coloca nombres en portadas y en agendas de directores deportivos.
Esta temporada ha dado el siguiente paso: se ha instalado en el primer equipo. No como fijo en el once, pero sí como recurso recurrente. Ha participado en 33 encuentros, la mayoría saliendo desde el banquillo, asumiendo el papel del joven que entra a cambiar ritmos, a agitar partidos cerrados.
Su gran explosión llegó a principios de enero, con un hat-trick en el 5-1 frente a Betis Sevilla. Una actuación que le puso foco propio dentro de una plantilla plagada de estrellas. En total, suma ya seis goles en este curso 2025/26.
¿Salida lógica o error estratégico?
Y ahí está la paradoja. Un jugador que responde cada vez que se le abre una rendija, atado con un contrato largo, pero con un horizonte complicado en el Real por la apuesta firme por Endrick y la superpoblación ofensiva.
Stuttgart y Eintracht Frankfurt lo saben. Ven a un atacante joven, formado en un entorno de máxima exigencia, con números que respaldan su progresión y con un contexto en Madrid que, a medio plazo, podría empujarle a buscar minutos lejos del Bernabéu.
El Real tendrá que decidir: mantener a García como arma de fondo de armario, asumiendo el riesgo de frenar su desarrollo, o abrir la puerta —ya sea vía cesión o traspaso con control futuro— a un jugador que, cada vez que pisa el césped, insiste en recordar que está listo para mucho más.
La próxima ventana de fichajes dirá si su historia en el Real apenas comienza… o si Alemania se convierte en el escenario donde termine de explotar.




