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Raphinha critica el arbitraje tras eliminación del Barcelona

La herida todavía sangra en Barcelona. La eliminación en cuartos de final de la Champions League ante el Atlético de Madrid ha dejado mucho más que un resultado: ha desatado una tormenta. Y en el centro del vendaval aparece un nombre propio: Raphinha.

El brasileño, que no pudo jugar ninguno de los dos partidos por lesión, no se mordió la lengua tras el 2-1 del martes, insuficiente para remontar el 2-0 encajado en la ida. Su diagnóstico fue directo, sin matices: “Para mí, este partido fue un robo. No solo este partido, sino el otro también”.

Dos expulsiones, dos monitores y una indignación creciente

La eliminatoria quedó marcada por un patrón que encendió al vestuario azulgrana: en ambos encuentros, un defensa del Barça vio cómo una amarilla se convertía en roja después de la revisión en el monitor a pie de campo por posible ocasión manifiesta de gol.

En la ida, Pau Cubarsí fue expulsado por Istvan Kovacs. En la vuelta, el turno fue para Eric Garcia, enviado al vestuario por Clement Turpin en una acción similar. Mismo guion, distinto protagonista. Y la sensación, en Barcelona, de estar atrapados en una pesadilla repetida.

El enfado culé con Kovacs ya venía de lejos. En el primer partido, el colegiado rumano, junto al VAR que dirigía Christian Dingert, dejó seguir una acción en la que Marc Pubill tocó el balón con la mano dentro del área rojiblanca, después de que Juan Musso pareciera reanudar el juego con un saque de puerta. Para el Barça, penalti claro. Para el equipo arbitral, nada que revisar.

El club elevó una queja formal a la UEFA por lo que calificó como una “grave falta de intervención del VAR”. La respuesta del organismo europeo llegó este martes: protesta “inadmisible”. Caso cerrado. Al menos, de puertas afuera.

Raphinha señala al arbitraje: “Fue muy malo”

Con ese contexto, la vuelta en el Camp Nou se jugó con un ambiente eléctrico. Y cuando terminó, el micrófono encontró a un Raphinha encendido.

“El arbitraje fue muy malo, las decisiones que toma [Turpin] son increíbles”, lanzó el delantero de 29 años ante los medios. No se quedó ahí. Puso el foco en el criterio disciplinario: “No sé cuántas faltas hizo el Atlético, pero el árbitro no les sacó ni una amarilla”.

Los números refuerzan su sensación de agravio en el segundo duelo: ningún jugador del Atlético vio tarjeta, mientras el Barça terminó con una amarilla y una roja. En la ida, Pubill sí había sido uno de los tres amonestados rojiblancos, precisamente en la acción del polémico mano a mano dentro del área.

Raphinha fue más allá y apuntó a algo casi estructural: “Tengo muchas ganas de entender por qué tienen tanto miedo de que el Barcelona venga y gane”. Una frase que retumba, porque insinúa que el problema no es solo un error puntual, sino una desconfianza hacia el propio escudo.

“Tienes que trabajar tres veces más”

El brasileño describió la sensación de impotencia con crudeza: “Fue duro, sobre todo cuando te das cuenta de que tienes que trabajar tres veces más para ganar el partido”. Para él, el resultado global no refleja lo que se vio en el césped: “Creo que esta eliminatoria fue bastante engañosa, en mi opinión”.

Aceptó que el error forma parte del juego, pero marcó una línea roja: “Creo que todos pueden equivocarse; todos somos humanos. Pero cuando los errores se repiten exactamente de la misma manera, creo que es algo a lo que hay que prestar atención”.

Sus palabras no se quedarán en el aire. La UEFA ya ha avisado de que su órgano disciplinario analizará los informes del partido del martes antes de decidir posibles pasos, entre ellos una sanción al exjugador del Leeds por sus declaraciones.

El Atlético responde: “Decir que fue robado es ridículo”

Desde el otro lado de la trinchera, la versión es diametralmente opuesta. Para el Atlético, la eliminatoria se ganó donde se tienen que decidir estas noches: en el césped.

Juan Musso, protagonista en la acción del supuesto penalti de Pubill en la ida, fue tajante al responder a las acusaciones de robo: “No se puede decir que este partido se lo robaron; eso es ridículo”.

El guardameta recordó la superioridad rojiblanca en el primer encuentro: “Ganamos en el campo, 2–0 fuera de casa”. Y defendió la lógica de las expulsiones que indignan al Barça: “Cuando eres el último hombre atrás, te sacan roja”.

Desde Madrid se percibe una queja desmedida, casi teatral. Desde Barcelona, una sensación de persecución deportiva que se agrava cada vez que el VAR entra —o no entra— en escena.

Una eliminatoria que deja cicatriz

Más allá del cruce de declaraciones, la doble cita entre Barcelona y Atlético deja una marca profunda en el relato de la temporada azulgrana. Dos rojas, un penalti reclamado y no revisado, una protesta desestimada por la UEFA y un líder del vestuario hablando de “robo” y “miedo” hacia el club.

La pelota ya no se puede cambiar. El Atlético sigue adelante en la Champions. El Barça, otra vez, se queda mirando desde fuera. La cuestión es cuánto pesará esta eliminatoria, y sus decisiones arbitrales, en la memoria de un equipo que siente que tuvo que jugar contra once rivales… y algo más.