Coventry cerca de volver a la Premier League en Ewood Park
Coventry City viaja este viernes por la noche a Ewood Park con una certeza tan simple como brutal: si no pierde ante Blackburn Rovers, volverá a la Premier League después de un cuarto de siglo de ausencia. Nada de cábalas, nada de calculadora. Un punto basta.
El contexto roza lo imposible para que falle el ascenso. Para que los Sky Blues se queden sin la élite, tendrían que perder sus cuatro últimos partidos, que Millwall gane los suyos cuatro y que, además, se produzca un vuelco de 33 goles en la diferencia general. Un escenario más propio de ficción que de un final de Championship.
Por eso, el equipo de Frank Lampard llega a Lancashire con el ascenso prácticamente atado, pero con la ambición apuntando más alto: el título.
Lampard mira al título, no solo al ascenso
Coventry manda en la Championship con 10 puntos de ventaja sobre Ipswich Town, aunque con un partido más disputado. Aun así, la ecuación para coronarse campeón es clara: seis puntos en cuatro jornadas les garantizan el trofeo.
Un triunfo en Ewood Park no solo certificaría la Premier; colocaría al equipo en una posición ideal para rematar el título en casa, en el siguiente duelo ante Portsmouth. Ese es el anzuelo competitivo que Lampard agita en un vestuario que ya ha firmado una temporada notable lejos de casa: 36 puntos en 21 salidas, con 13 sumados en sus últimos cinco desplazamientos.
No todo llega, sin embargo, sobre una ola perfecta. Coventry encadena dos empates sin goles, ante Hull City y Sheffield Wednesday, que han frenado ligeramente su inercia ofensiva. El objetivo, ahora, es convertir esa solidez defensiva reciente en un partido maduro, sin concesiones, que no deje resquicio al suspense.
Un Blackburn obligado a reaccionar
En el otro lado, el ambiente es muy distinto. Blackburn Rovers encara la noche desde el puesto 20 de la tabla, cuatro puntos por encima del descenso y con la sensación de haber recibido un aviso serio en su última salida.
El 3-0 encajado en el campo de Southampton cortó de golpe una buena racha defensiva: solo tres goles recibidos en los siete partidos anteriores. En St Mary’s, el equipo de Michael O'Neill fue claramente superado y, para colmo, ahora ha jugado un encuentro más que varios de sus rivales directos por la permanencia.
Hay un matiz que sobrevuela la parte baja: la posible sanción de puntos a West Bromwich Albion, que podría aliviar la presión. Pero O'Neill no quiere vivir pendiente de los despachos. Sabe que una sola victoria más puede prácticamente asegurar la salvación por méritos propios.
El problema está en la irregularidad. Blackburn solo ha ganado dos de sus últimos ocho partidos. Eso sí, la derrota ante Southampton fue la primera desde el 11 de marzo y Ewood Park se ha convertido en un pequeño refugio: nueve puntos en sus seis últimos encuentros como local, con tres empates consecutivos y solo una derrota reciente, por 2-1 ante Bristol City.
En resumen: no es un rival brillante, pero sí lo bastante rocoso en casa como para incomodar a cualquiera, incluso a un líder que huele a campeón.
Alineaciones y decisiones clave
O'Neill prepara una sacudida en su once tras el golpe en la costa sur. Eiran Cashin, Ryoya Morishita y Yuki Ohashi apuntan a regresar al equipo titular para dar aire fresco a una estructura que se vio desbordada en Southampton.
Ryan Alebiosu es seria duda por un problema en las costillas sufrido en ese mismo encuentro. El técnico también debe decidir si arriesga o no con Adam Forshaw, que arrastra molestias en la pantorrilla. Todd Cantwell seguirá fuera, por lo que se abre un duelo directo por un puesto ofensivo entre Nathan Redmond y Mathias Jorgensen.
El posible once de Blackburn Rovers:
- Toth;
- Atcheson, McLoughlin, Cashin;
- Gardner-Hickman, Baradji, Montgomery, Ribeiro;
- Morishita, Ohashi; Jorgensen.
En Coventry, la enfermería preocupa menos, pero no está vacía. El gran interrogante es Tatsuhiro Sakamoto, aún recuperándose de la lesión de costillas que sufrió frente a Hull City el Lunes de Pascua. Su ausencia le resta desborde por banda a Lampard, que podría optar por rotar en la zona ofensiva.
Si decide refrescar el ataque, Romain Esse y Ellis Simms tienen opciones de entrar por Brandon Thomas-Asante y Haji Wright. La estructura base, no obstante, parece clara.
El posible once de Coventry City:
- Rushworth;
- Van Ewijk, Latibeaudiere, Kitching, Dasilva;
- Onyeka, Grimes;
- Esse, Rudoni, Mason-Clark;
- Wright.
Un punto que vale un mundo
El guion del partido se escribe casi solo: un líder que necesita un empate para tocar el cielo y un equipo al borde del abismo que busca un triunfo liberador. Coventry llega como favorito, pero sus últimos tropiezos ofensivos le dan a Blackburn una rendija por la que colarse.
La lógica invita a pensar en un duelo tenso, con un Coventry más pragmático que brillante y un Blackburn aferrado a su estadio y a la urgencia de la tabla. La presión, en realidad, cae sobre los dos, pero por razones opuestas.
La sensación es que el talento y la estructura de los Sky Blues deberían alcanzar, al menos, para no perder. Un 1-1 encajaría con el momento de ambos: un Blackburn necesitado que no termina de despegar y un Coventry más pendiente de gestionar que de arrasar.
Ese marcador, además, tendría un peso histórico: bastaría para poner fin a 25 años de espera y devolver a Coventry City a la Premier League. La noche en Ewood Park puede no ser perfecta para nadie, pero para los de Lampard, un simple empate puede saber a gloria eterna.




