El duelo en Ibrox fue extraordinariamente equilibrado en términos de balón: ambos, Rangers y Ludogorets, terminaron con un 50% de posesión y cifras casi idénticas de pases (433 vs 431) y precisión (84% cada uno). Sin embargo, la igualdad en la tenencia escondió una diferencia clara en el uso del espacio. Rangers, desde su 4-3-3, orientó la posesión hacia zonas avanzadas, reflejado en sus 10 tiros dentro del área frente a los 6 de Ludogorets. El conjunto búlgaro, con su 4-2-3-1, aceptó fases sin balón y buscó progresar más a través de transiciones y disparos lejanos (5 tiros desde fuera), sin llegar a desordenar de forma sostenida el bloque local.
Eficiencia ofensiva
Rangers construyó un plan ofensivo más consistente y territorial. Sus 14 tiros totales frente a los 11 de Ludogorets, junto a 6 saques de esquina contra solo 2, muestran una presión continuada sobre el área visitante. El dato de 10 disparos desde dentro del área indica que el 4-3-3 local logró activar con frecuencia a su tridente ofensivo y a los interiores en zonas de remate, no se trató de acumulación de tiros lejanos sin peligro. El xG de 1.56 respalda que las ocasiones generadas fueron de calidad razonable, aunque el marcador se quedara corto respecto al volumen producido.
Ludogorets, por su parte, firmó un xG de 0.89 con 11 tiros, lo que sugiere llegadas más esporádicas y de menor claridad. Sus 5 disparos desde fuera del área evidencian que, en muchos ataques, se vio obligado a finalizar desde media distancia ante la imposibilidad de romper el bloque de Rangers. Aun así, con 5 tiros a puerta y 5 paradas del portero local, el equipo búlgaro sí consiguió momentos de amenaza, pero sin la continuidad ni el volumen interior del rival.
Disciplina defensiva e intensidad
El partido fue intenso y con bastante fricción, especialmente por parte de Rangers. Los escoceses cometieron 17 faltas y recibieron 6 tarjetas amarillas, lo que apunta a una estrategia agresiva para cortar transiciones y proteger la ventaja, sobre todo en el tramo final, donde aparecen varias amonestaciones por falta y una por pérdida de tiempo. Ludogorets, con 13 faltas y solo 1 amarilla, fue algo menos disruptivo.
En portería, los datos reflejan un duelo de guardametas sólido por ambos lados: 5 paradas del portero de Rangers y 6 de Hendrik Bonmann. Esto indica que, pese al 1-0, no fue un encuentro cerrado, sino uno en el que ambas defensas permitieron tiros a puerta, pero los porteros evitaron que el marcador se abriera más. Los pocos tiros bloqueados de Ludogorets (2 frente a 4 de Rangers) refuerzan la idea de un Rangers más comprometido a la hora de proteger su área.
Conclusión
En última instancia, la victoria de Rangers se explica por un mejor uso de una posesión equilibrada, más presencia en el área rival (10 tiros dentro del área, 6 córners) y una agresividad defensiva controlada, que neutralizó a un Ludogorets competitivo pero demasiado dependiente de disparos lejanos y sin la misma capacidad para someter territorialmente al rival.





