En la víspera de otro choque grande en el Parc des Princes, Vitinha no se anduvo con rodeos al hablar del rival.
“Liverpool es Liverpool, aunque no esté en su mejor forma. Sigue siendo un gran equipo”, lanzó el portugués, recordando a todos que el escudo pesa incluso cuando las piernas no responden igual.
El centrocampista habló con calma, pero sin rebajar el nivel de alerta, a un día del primer asalto de esta eliminatoria que ya tiene historia reciente entre Paris Saint-Germain y el conjunto de Arne Slot.
“Será un gran partido aquí y en Anfield, y mañana tendremos que estar al cien por cien. Va a ser un partido muy, muy difícil”, insistió, consciente de que la serie se decidirá en los detalles, como ya ocurrió hace un año.
El eco de una eliminatoria inolvidable
La memoria lleva inevitablemente a aquel cruce de octavos de final de la Champions League de la temporada pasada. Entonces, Liverpool golpeó primero con un 1-0 en París. Parecía un golpe casi definitivo.
Pero el equipo de Luis Enrique devolvió el golpe en Anfield, mismo resultado, 0-1, y se aferró a la tanda de penales para completar una remontada que acabó marcando una era: PSG terminó levantando por primera vez en su historia la Copa de Europa, mientras Liverpool se coronaba en la Premier League.
Vitinha aún saborea esa batalla.
“Fue una eliminatoria increíble”, recordó. “Hubo un poco de frustración en el primer partido. No recuerdo que Liverpool tuviera una ocasión aparte del gol que marcó al final. Jugamos bien y aun así perdimos. Recuerdo que dije que, jugando así, podíamos ir a Liverpool y ganar. Afortunadamente lo hicimos”.
Luego bajó el tono. Nada de vivir de la nostalgia.
“Pero eso fue el año pasado. Este es un año diferente, ha habido cambios en los dos equipos. Pueden pasar muchas cosas en el fútbol en un año, y será un partido distinto, seguro”.
Un Liverpool herido, pero peligroso
El contexto ahora es otro. Liverpool llega golpeado. El 4-0 encajado ante Manchester City en los cuartos de final de la FA Cup el pasado fin de semana dejó cicatrices. No solo en el marcador, también en la confianza.
El equipo de Slot solo ha ganado uno de sus últimos cinco encuentros en todas las competiciones y se ha caído hasta la quinta plaza de la Premier League. Su presencia en la próxima Champions League está lejos de estar garantizada.
Pero nadie en París se fía. La etiqueta de “Liverpool es Liverpool” no es una frase hecha. Es un aviso.
El regreso de Hugo Ekitike a París
El duelo también trae un relato personal. Hugo Ekitike vuelve a la ciudad donde no terminó de encajar. El delantero francés, ahora con la camiseta de Liverpool, regresa al Parc des Princes tras un paso de 18 meses entre 2022 y 2024 en el que nunca llegó a asentarse.
Hoy el guion es otro: Ekitike es el máximo goleador del conjunto inglés esta temporada, con 17 tantos, y sus actuaciones recientes lo han colocado como serio candidato a entrar en la lista de Francia para el próximo Mundial.
Vitinha, que lo conoce bien, dibujó su perfil con afecto y un matiz competitivo.
“Hugo es un tipo fantástico. Disfruté el año que pasé con él. Se veía la calidad que tenía, aunque no fuera el contexto adecuado para él. Le deseo lo mejor, excepto en estos dos partidos”, bromeó el portugués.
Las bajas que condicionan a Luis Enrique
Luis Enrique afronta la ida con dos ausencias importantes que obligan a ajustar el plan.
En el centro del campo, el técnico no podrá contar todavía con Fabián Ruiz. El internacional español sigue sin estar listo tras la lesión de rodilla que lo mantiene fuera desde enero. Ni siquiera se ha reincorporado a los entrenamientos colectivos, un detalle que el propio entrenador quiso subrayar.
“Fabián todavía no ha entrenado con el grupo, ¿cómo va a jugar? Ha mejorado mucho y estamos muy contentos. Eso demuestra que va por el buen camino, pero aún le queda”, explicó.
En ataque, Bradley Barcola también apunta a perderse la cita, pese a haber vuelto a los entrenamientos. El extremo, protagonista en la demolición global por 8-2 ante Chelsea en la ronda anterior, no llegará en las condiciones que exige un partido de este calibre.
“Estamos intentando encontrar las mejores condiciones para el jugador y él tiene que decirnos cuándo está listo”, señaló Luis Enrique, dejando claro que no forzará a uno de sus hombres más desequilibrantes.
Favoritos, solo sobre el papel
Con PSG defendiendo corona europea y con un Liverpool en dudas, la pregunta sobre el favoritismo era inevitable. Luis Enrique la desactivó con rapidez.
“Es imposible decir que un equipo es el favorito. El año pasado todo el mundo decía que Liverpool era el favorito, y el equipo que pasó fue Paris Saint-Germain”, recordó el exentrenador de Barcelona.
El mensaje es claro: las etiquetas duran hasta que rueda el balón. Después manda el césped, la noche y los nervios.
París ya sabe lo que es tumbar a Liverpool en el camino hacia la gloria. Liverpool sabe lo que es silenciar el Parc des Princes.
Ahora, con un campeón que quiere revalidar su trono y un gigante inglés obligado a reaccionar para salvar la temporada, la eliminatoria se presenta con una sola certeza: nadie saldrá indemne de estos dos partidos.





