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Odegaard brilla en el Arsenal: nuevo mapa de poder

Martin Odegaard ha arrancado la temporada como un futbolista desatado. Más rápido, más agresivo, más cerca del área. Más decisivo. Mikel Arteta lo ve cada día y lo resume con dos claves: salud y posición.

El capitán volvió a ser el héroe del Arsenal el miércoles en Nápoles. Un derechazo seco, desde la frontal, para firmar el único gol del partido y encarrilar la Champions League desde el Stadio Diego Armando Maradona. Tres días antes ya había cerrado el triunfo ante el Chelsea en la Premier League. Cuatro goles en cinco partidos oficiales. Un registro que contrasta con el de la pasada campaña: solo un tanto en toda una temporada marcada por las lesiones.

Arteta no lo esconde. Para él, todo empieza por algo tan simple como básico: que Odegaard esté disponible. “Primero, tiene que poder jugar y el año pasado se perdió muchísimos partidos por lesiones”, recordó el técnico en la sala de prensa. Cuando el noruego está sano, el plan cambia. Y el dibujo también.

Un rol más alto, más cerca del daño

El entrenador del Arsenal explicó que el nuevo contexto táctico y las sociedades que se han creado a su alrededor han empujado a Odegaard a otro nivel. “Tiene ese punto, ese filo, y diferentes relaciones a su alrededor que le ayudan”, subrayó.

Ahora el capitán ocupa “distintas alturas” dentro del equipo, sobre todo en fase ofensiva. Traducido al césped: pisa más área, recibe entre líneas más arriba y ataca el último tercio con más frecuencia. Los datos lo respaldan. Sus toques en el área rival han pasado de 2,5 por cada 90 minutos la temporada pasada a 4,3 en este inicio de curso. Casi el doble de presencia donde más duele.

Arteta lo atribuye también a la evolución colectiva. “Tenemos muchos jugadores que pueden recibir ahí y progresar la pelota mucho mejor que antes”, explicó. Cuando la salida y la conducción hacia campo rival fluyen, Odegaard puede cambiar alturas, ángulos y posiciones para desorganizar al contrario. Y lo está haciendo “realmente bien”, en palabras de su entrenador.

Tzolis, un socio nuevo para un líder viejo

Entre esos futbolistas que han elevado la calidad en la progresión aparece un nombre propio: Christos Tzolis. El fichaje veraniego suma ya cuatro asistencias, tres de ellas para goles de Odegaard, incluida la del triunfo en Nápoles. Una conexión recién nacida que ya pesa como si llevara años.

El ataque del Arsenal, de hecho, pareció desbordar al Napoli por todos los frentes. Por las bandas, por dentro, a través de combinaciones largas y ataques más directos. El equipo de Arteta firmó 26 remates, su cifra más alta en la Champions League desde que hay registro (2003/04). El dato de goles esperados, 4,05, dibuja un dominio abrumador. El marcador, sin embargo, se quedó corto.

Ahí apareció Odegaard. Otra vez. Para convertir una noche de ocasiones falladas en una victoria de peso.

“Es lo que necesitamos”, apuntó Arteta. “Jugadores con mentalidad para decidir partidos y jugar con personalidad. Que sigan asumiendo riesgos y ocasiones”. El técnico insiste en que su capitán está llegando “mucho más” a esas zonas clave en los últimos encuentros y que ahora se le ve con el estado emocional de quien sabe que el balón puede acabar dentro en cualquier momento. En Nápoles, lo demostró con un gol “increíble”, como lo definió su entrenador.

Todo pasa por él

El análisis del partido lo confirma. Desde los primeros minutos se vio a un Odegaard dominante, confiado, pidiendo la pelota una y otra vez, girando sobre sí mismo para encontrar rendijas en la defensa italiana y filtrando pases hacia adelante. El juego del Arsenal fluyó a través de sus botas.

Su tanto llegó tras una secuencia de 29 pases, una jugada larga, paciente, que terminó con el noruego rematando con precisión desde la frontal. Pero su impacto no se limitó al gol. Terminó el encuentro como el jugador con más toques, más pases y más ocasiones creadas sobre el césped. El Napoli no encontró la forma de quitarle el aire.

Hubo destellos que explican por sí solos su estado de forma. La vaselina milimétrica para habilitar a Ben White en una ocasión clarísima, desperdiciada después por Piero Hincapié, fue solo uno de varios gestos de imaginación ante un rival replegado. Odegaard jugó suelto, con una mezcla de libertad y autoridad que contagió al resto.

Arteta lo resumió con una idea sencilla: “Martin está aportando goles. Eso impacta directamente en los resultados y es lo que queremos de nuestros atacantes: que sean decisivos. Hoy lo ha sido”.

El Arsenal disfruta de un capitán que ha pasado de sobrevivir entre dolores a gobernar partidos de Champions League. Si su cuerpo aguanta y su radio de acción sigue creciendo, la pregunta ya no es qué puede hacer Odegaard por este equipo, sino hasta dónde puede llevarlo.