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Newcastle United y la crisis de delanteros: El caso de Wissa y Mateta

En Selhurst Park, la camiseta equivocada se llevó los aplausos correctos. El mítico dorsal nueve de Newcastle United terminó sobre los hombros de Yoane Wissa, pero el héroe de la tarde fue Jean-Philippe Mateta, delantero de Crystal Palace y viejo amigo suyo de los días en Châteauroux. Mateta firmó un doblete agónico para voltear el partido (2-1) y dejó en evidencia el enredo que Newcastle arrastra desde hace meses con su delantera.

La escena final fue tan simbólica como cruel para los visitantes. Wissa, fichaje estelar del verano, entró al campo ya en el descuento, después del segundo gol de Mateta. No tocó ni una vez el balón. Un cameo fantasma. A su lado, Nick Woltemade, otro de los grandes desembolsos del club, apenas dispuso de unos minutos más tras saltar al césped en el 84’.

Entre ambos suman unos 124 millones de libras. Pero en el momento de la verdad, el que cambió el partido fue un delantero del equipo rival.

Osula, la apuesta inesperada

Eddie Howe lo dejó claro antes y después del encuentro: en Newcastle no se alinean futbolistas “en función de las tarifas de traspaso”, sino por lo que muestran en el día a día. Sus palabras sonaron a aviso, pero también a explicación. El gol del equipo lo marcó William Osula, titular sorpresa en el once.

“Tiene los atributos físicos, la determinación para hacerlo realmente bien”, explicó el técnico. “Está mejorando semana a semana”. No era un cumplido vacío. Era la justificación de una decisión que se inserta en la búsqueda, ya larga y desgastante, de un nuevo referente ofensivo tras la dolorosa salida de Alexander Isak hace siete meses.

Isak forzó para marcharse a Liverpool por 125 millones de libras, un récord británico. Dentro del club asumieron enseguida que encontrar un sustituto de perfil similar rozaba lo imposible. Lo definieron así, sin rodeos: “imposible”. La idea, entonces, fue repartir el peso del gol. Callum Wilson también se marchó, y la respuesta del mercado fue doble: Woltemade y Wissa.

No fue un camino recto. Newcastle tanteó a Joao Pedro, Hugo Ekitike y Benjamin Sesko antes de cerrar a Woltemade, por quien pagó 69 millones de libras. El alemán había coqueteado con Bayern Munich, pero terminó en St James’ Park y arrancó como un tiro: cinco goles en sus primeras seis titularidades. Sus números siguen sosteniéndole: mantiene una de las mejores tasas de conversión de la Premier League (23%) entre los jugadores con al menos 30 remates.

Y, sin embargo, en las últimas semanas ha ido retrocediendo metros.

Un nueve jugando lejos del área

La lesión del capitán Bruno Guimarães alteró el ecosistema del equipo. Howe, en lugar de consolidar a Woltemade como referencia, lo ha utilizado con frecuencia en posiciones más centradas en la sala de máquinas. El alemán, fino técnicamente, ha servido como parche en el medio campo, pero esa solución ha tenido un coste evidente: menos presencia suya en el último tercio, menos tiempo para pulirle como rematador en el área.

Ese detalle frustraba al cuerpo técnico. Sabían que el calendario, asfixiante durante meses, les había impedido trabajar con calma los automatismos ofensivos alrededor de su nuevo delantero. Ahora, con el calendario algo más despejado, se abre por fin la ventana para explotar sus virtudes en la zona donde marca diferencias.

Pero hay un choque de estilos. El sistema de Howe, cuando funciona, se sostiene sobre un nueve rápido, capaz de atacar la espalda de las defensas y de liderar la presión alta. Woltemade, que ya ha tenido que adaptarse a un fútbol más físico e intenso tras su salida de Stuttgart, necesita también que el equipo se acerque a sus fortalezas, no solo al revés.

Wissa, un fichaje sin pretemporada

Ahí debía entrar en escena Wissa, delantero contrastado en la Premier League y teóricamente preparado para compartir la carga goleadora. Sobre el papel, un alivio. En la práctica, un rompecabezas más.

El congoleño llegó sin una pretemporada adecuada, tras forzar su salida de Brentford. Y casi de inmediato se lesionó la rodilla con la selección de DR Congo, apenas unos días después de firmar por Newcastle. Pese a todo, empezó con chispa: dos goles en sus dos primeras titularidades. Después, solo ha visto puerta una vez más.

La confianza se ha ido diluyendo. Anthony Gordon, extremo puro, llegó a ocupar durante un tramo prolongado el puesto de delantero centro por delante de Wissa. Y cuando Howe decidió mover de nuevo las piezas, el que recibió la oportunidad fue Osula.

El balance es incómodo para el club. La dirección deportiva, reforzada bajo la etapa de Howe, había presumido de un historial sólido en fichajes. Pero el desesperado movimiento de 55 millones por Wissa no ha ofrecido el retorno esperado. Lo mismo puede decirse de un verano con un gasto neto superior a los 100 millones de libras.

Fichajes caros, poco protagonismo

El contexto de ese mercado no ayuda a suavizar las críticas. Newcastle navegó un verano turbulento: sin director deportivo ni director ejecutivo, fallando en varios objetivos prioritarios y cerrando la mayoría de incorporaciones con la temporada ya empezada. Howe participó de forma muy directa en ese proceso, pero el once que presentó en Selhurst Park fue un recordatorio de lo mucho que aún no encaja.

Solo uno de los cinco fichajes de campo del verano, Malick Thiaw, fue titular ante Crystal Palace. El resto, caras nuevas de peso, arrancaron en el banquillo: Jacob Ramsey, Anthony Elanga, Woltemade y Wissa. Todos ellos, teóricos protagonistas del nuevo proyecto, reducidos a secundarios en una tarde que pedía respuestas.

Ni siquiera el aviso de Jefferson Lerma, con un cabezazo al larguero en la segunda parte, empujó a Howe a ser más agresivo con los cambios. Mantuvo el plan, esperó, dudó. Al otro lado, Oliver Glasner leyó el partido de otra manera. Movió su banquillo con decisión, soltó a Mateta y el francés destrozó el guion con un doblete en los minutos finales.

Mientras Mateta celebraba y se enfundaba la camiseta nueve de Newcastle como un trofeo improvisado, Wissa y Woltemade se quedaban con una imagen difícil de digerir: dos de las grandes inversiones del club observando de cerca cómo otro delantero, en otro equipo, encarnaba justo lo que en Tyneside llevan meses buscando sin encontrar.

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