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Chris Wood y su lucha con el dolor en el fútbol

Chris Wood vuelve a escena cuando la temporada entra en territorio de valientes. Vuelve con una rodilla operada, una cicatriz reciente y una certeza incómoda: ese problema físico le acompañará el resto de su vida.

El atacante de Nottingham Forest, internacional con Nueva Zelanda, reapareció la semana pasada en el Estadio do Dragao, en el 1-1 ante Porto, seis meses después de su último partido. El jueves, en el City Ground, está de nuevo en la línea de fuego: Forest se juega el pase a semifinales de la Europa League ante el líder de la liga portuguesa. Y Wood sabe que cada minuto es un pequeño desafío a su propio cuerpo.

“Es una lesión de rodilla, va a requerir años de gestión durante toda mi carrera y cuando esté jugando con mis hijos, jugando al golf o haciendo lo que sea después del fútbol”, admite el delantero de 34 años.

No hay dramatismo, hay realismo. Y una especie de pacto con el dolor.

Una rodilla para toda la vida

Wood pasó por quirófano en diciembre, después de intentar soluciones menos agresivas. Su último encuentro antes de la operación databa de octubre. Demasiado tiempo fuera para un futbolista que vive del ritmo, del choque, de los apoyos constantes.

“Va a estar ahí”, asume sobre la lesión. “Siempre tienes que tener en la parte de atrás de la cabeza que debo mantenerme en la mejor forma posible, listo para jugar”. No lo dice como una queja, sino como un recordatorio permanente, casi una disciplina diaria.

Las rodillas no suelen perdonar en el fútbol de élite. “Una lesión de rodilla es siempre horrible, nunca sabes qué puede pasar en el futuro o cómo vas a volver de ella”, reconoce. El golpe no es solo físico. También mental. “Mentalmente, es una de las cosas más duras de gestionar”.

Sin embargo, Wood nunca se vio fuera del juego. “Tenía confianza en que siempre iba a volver. Estuve muy cerca de regresar antes de la cirugía y simplemente no sucedió. Fue mala suerte”. Esa “mala suerte” le empujó finalmente a pasar por el quirófano, pero también le dio un nuevo objetivo: regresar a tiempo para un tramo decisivo del curso.

Europa League, permanencia y Mundial: triple objetivo

Su regreso llega en un momento clave para Nottingham Forest. El equipo pelea por meterse en las semifinales de la Europa League, donde espera el ganador del cruce entre Aston Villa y Bologna, y al mismo tiempo necesita asegurar su continuidad en la Premier League. No hay margen para el descanso, ni para las dudas.

Wood se mueve en esa fina línea entre la prudencia médica y la urgencia competitiva. Sabe que cada partido con Forest es también un argumento más para otro gran objetivo: estar en el próximo Mundial con Nueva Zelanda. Los All Whites compartirán el Grupo G con Irán, Egipto y Bélgica este verano, y el delantero quiere llegar con ritmo y peso específico en el ataque.

No fue una lesión sencilla. “No fue una lesión directa, probamos diferentes vías para solucionarla antes de tener que ir por la ruta de la cirugía”, explica. El cuerpo técnico y los médicos buscaron alternativas. No funcionaron. “No salió como queríamos”, admite. Pero el tiempo, al menos, ha jugado esta vez a su favor: “Al menos lo hicimos ahora con un objetivo para volver, y por suerte he podido regresar con una cantidad de tiempo decente antes del Mundial, así que ojalá esté en la pelea”.

En paralelo, su situación en el club también ha cambiado. Wood no disputó ni un solo minuto bajo las órdenes de Sean Dyche durante los 114 días que el técnico estuvo al mando de Forest. Ahora, con un nuevo rumbo en el banquillo, el neozelandés vuelve a sentirse pieza útil, justo cuando los partidos pesan más.

La duda de Elliot Anderson

No todas son buenas noticias para Vitor Pereira de cara al duelo frente a Porto. El técnico confirmó que Elliot Anderson es duda tras ausentarse del entrenamiento del miércoles.

“Hoy no pudo entrenar”, explicó el entrenador. “Tiene problemas personales y tenemos que respetarlos. Veremos mañana, tenemos que esperar”. Una frase corta, pero contundente: la disponibilidad del centrocampista quedará en el aire hasta última hora.

Mientras tanto, Wood se prepara para otra noche grande en Europa, con una rodilla que ya no será nunca la misma, pero con la misma ambición de siempre. La pregunta no es si le duele. La pregunta es cuántas noches más decisivas puede seguir regalando con esa rodilla que se niega a rendirse.