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Musiala brilla en goleada del Bayern

Jamal Musiala firmó una de sus noches más brillantes de la temporada en el Allianz Arena. Bayern Munich arrasó 7-0 a Union Berlin en la cuarta jornada de la Bundesliga, y el internacional alemán fue el gran protagonista de un recital que sonó a regreso definitivo.

El primer golpe llevó su firma. Minuto 18, control orientado, espacio mínimo y un derechazo seco, cruzado, directo al rincón lejano. Un gol que no solo abrió la goleada, también marcó el tono de un partido en el que Bayern jugó a placer y Musiala volvió a parecerse al futbolista que el club había echado tanto de menos.

Pero lo más importante no fue el tanto. Fue el tiempo. Musiala completó por primera vez en meses los 90 minutos. Sin cambios, sin reservas, sin miradas al banquillo. Un paso enorme en su camino de vuelta a su mejor versión tras semanas marcadas por la preocupación.

“Cada partido es un nuevo paso adelante”, explicó después, satisfecho, subrayando que volver a disputar un partido completo le dejó una sensación “maravillosa”. Se notaba en su lenguaje corporal: quería el balón, encaraba, se ofrecía una y otra vez. El cuerpo, por fin, le acompañaba.

Del susto a la respuesta

El contexto hace que esta actuación pese todavía más. Musiala se perdió el inicio de la temporada tras dos colapsos repentinos en partidos de preparación. Más tarde desveló que padece un trastorno neurológico que le provoca breves episodios de pérdida de conciencia. La preocupación fue inmediata: el talento estaba ahí, la incógnita era si el físico le permitiría sostenerlo.

Ante Union Berlin, la respuesta fue contundente. Musiala no solo aguantó, sino que dominó. Su presencia constante entre líneas dio aire a Bayern, aceleró ataques y atrajo rivales, liberando espacios para el resto del arsenal ofensivo.

El propio club necesitaba una señal así. Verle terminar el encuentro, fuerte, participativo, sin rastro de miedo, supuso un impulso anímico evidente para el vestuario y la grada. No fue una noche más de Bundesliga; fue una noche de alivio.

Kompany cambia el foco

Vincent Kompany no escondió su satisfacción. El técnico, en declaraciones al diario alemán “Bild”, destacó el paso adelante de su atacante: Musiala jugó los 90 minutos y marcó. Puro dato, pero cargado de significado.

Para Kompany, el cambio clave está en el relato que rodea al jugador. Durante semanas, casi todo giró alrededor de su estado de salud, de los informes médicos, de la palabra “riesgo”. Ahora, como subrayó el entrenador, la atención vuelve al lugar que siempre quiso: el césped, su influencia en el juego, su nivel competitivo.

Bayern, además, necesitaba una figura que encendiera la chispa antes del parón internacional. Musiala lo hizo con fútbol, con ritmo y con carácter. Y lo hizo en una noche que el marcador convirtió en histórica.

Goleada de mensaje

El 7-0 no fue un accidente. Fue una exhibición coral. Harry Kane firmó un doblete, Michael Olise se llevó el balón a casa con un ‘hat-trick’ e Ismaël Saibari completó la paliza. Cada llegada parecía una amenaza, cada combinación encontraba grietas en una defensa de Union Berlin completamente desbordada.

Musiala, desde su zona de influencia, participó en esa tormenta ofensiva. No necesitó más goles para dejar claro que está de vuelta. Su tanto inaugural y su continuidad competitiva bastaron para colocarle en el centro de la historia.

Bayern se marcha al parón con una victoria aplastante, un vestuario reforzado y una sensación clara: el equipo empieza a encontrar ritmo justo cuando el calendario se endurece.

Próxima parada: selección

El momento no podría ser más oportuno. Musiala se incorpora ahora a la concentración de la selección de Alemania, que inicia etapa bajo el mando de Jürgen Klopp. Nuevo seleccionador, nuevas ideas, misma exigencia.

Allí, el mediapunta tendrá otra oportunidad para afinar sensaciones, acumular minutos y consolidar lo que en Múnich ya ven como el verdadero punto de inflexión de su temporada. Si su cuerpo responde como ante Union Berlin, Klopp gana una pieza decisiva para construir su proyecto.

Bayern, mientras tanto, sabe que ha recuperado algo más que un titular. Ha recuperado a su generador de desequilibrios, a un futbolista capaz de cambiar partidos desde una sola acción. Y en una campaña larga, exigente y sin margen para el error, esa versión de Jamal Musiala puede terminar marcando la diferencia entre competir… y mandar.