Luis Díaz y su racha sin goles en el Bayern
En el vestuario del Bayern había motivos de sobra para sonreír. Después de un 7-0 así, la fiesta casi se organizaba sola. Harry Kane salió del Allianz Arena pasada la medianoche, el último de los profesionales, con un corazón de pan de jengibre en la mano y un “100” de azúcar glaseado en el centro: homenaje a su nuevo registro estratosférico.
“El míster nos hizo decir unas palabras en el vestuario”, contó Kane, todavía de buen humor. “Michael marcó su primer ‘hat-trick’ con nosotros, Isi (Saibari) hizo su primer gol con el Bayern Munich, yo llegué a los 100 goles, Serge Gnabry ha vuelto después de su lesión”. Y, entre risas, remató que el discurso de Michael Olise había sido el más corto de todos.
Nada sorprendente ahí.
La excepción en medio de la fiesta
Mientras las bromas y los abrazos recorrían la sala, Luis Díaz se marchó en silencio. Sin declaraciones. Sin sonrisa. El contraste no pudo ser más brutal: una cadena de buenas noticias para casi todos… y un delantero atrapado en una racha que no encuentra salida. La figura triste entre tantas caras satisfechas.
La pregunta que empieza a incomodar es sencilla: ¿cuándo marcó por última vez Luis Díaz con el Bayern Munich?
La respuesta duele. Su último gol fue el 5-1 en la jornada inaugural de la Bundesliga ante el VfB Stuttgart. Desde entonces, cinco partidos oficiales seguidos sin dejar huella. Ni gol ni asistencia. Y, lo que es peor, con ocasiones de sobra.
Ante Schalke, Osnabrück en la copa y Bodö/Glimt en la Champions League, el colombiano desperdició oportunidades muy claras. La semana pasada, en Elversberg, provocó incluso el enfado de Josip Stanisic: Olise lo había encontrado solo en el área y, en lugar de rematar de primera, Díaz pareció buscar un repertorio de filigranas que terminó en un simple taconazo sin peligro.
Ante Union Berlin, su acción más llamativa fue un gol anulado por fuera de juego tras la mejor jugada colectiva del Bayern hasta ese momento. Otra noche sin premio.
La promesa rota y el peso de los números
Esa sequía contradijo la promesa que Díaz había hecho días antes en Sky/RTL. “Creo que el gol llegará en el próximo partido. También hay que estar tranquilo mentalmente para que no te pese. Lo importante es seguir trabajando, mejorar. Sé que es solo la definición. Solo falta el último toque, y entonces todo irá bien”.
De momento, no va bien.
Según los datos de Sofascore, ya ha fallado seis ocasiones claras solo en Bundesliga. Tras las primeras cuatro jornadas, acumulaba un valor de goles esperados (xG) de 3,1… sin haberlo traducido en el marcador. En el mismo tramo, Harry Kane suma tres goles con un xG de 2,17. Michael Olise, desatado, lleva cuatro tantos con un xG de 2,65 y, en todas las competiciones, ya acumula ocho goles y tres asistencias. Ismael Saibari, que entró por Díaz en el minuto 63 ante Union, ha firmado un gol y tres asistencias en apenas 178 minutos de Bundesliga.
Mientras unos convierten casi todo lo que tocan, Díaz mira cómo las estadísticas se le vuelven en contra.
Pausa forzada, mente en reposo
Su siguiente oportunidad tendrá que esperar. Hasta el 10 de octubre, en el duelo ante el FC Augsburg. Antes llegan los compromisos internacionales… de los que Díaz se ha quedado fuera.
El seleccionador de Colombia, Néstor Lorenzo, de acuerdo con el propio jugador, decidió no convocarlo. Descanso obligatorio tras una temporada agotadora: 51 partidos con el Bayern, 26 goles y 23 asistencias, más 16 encuentros con la selección (7 goles, 3 asistencias). Un calendario que deja huella en las piernas y en la cabeza.
Incluso en el último Mundial, en el que Colombia alcanzó los octavos de final, Díaz ya había mostrado problemas con la definición. Al regresar a Múnich, ese déficit se acentuó. Contra Union, ni siquiera llegó a disfrutar de tantas ocasiones como en semanas anteriores.
Max Eberl, miembro de la junta directiva deportiva del Bayern, le quitó hierro al asunto. “Algunos estarían encantados de tener un bajón como el suyo”, dijo el viernes, antes de explicar la decisión. Para el club, estos partidos de selecciones en Sudamérica “no son absolutamente necesarios ahora” y es “simplemente bueno para el jugador”. Díaz ha acumulado demasiados minutos. “Primero tendrá unos días de vacaciones y luego volverá a arrancar. Tendrá su programa. No hay que preocuparse por que no vuelva en forma”, remató Eberl.
Un aviso que ya había lanzado Díaz
Lo curioso es que el propio delantero parecía intuir el riesgo de un bajón al inicio del curso. En esa misma entrevista con Sky/RTL, reconoció que le habría gustado tener un competidor directo en su posición.
“Claro que siempre quiero jugar. Pero si hay alguien que puede ayudar en mi posición: bienvenido. Eso ayuda mucho cuando las cosas no salen bien. Entonces está el compañero para ayudarte, y así te vas alternando. Eso es muy importante. A mí me habría gustado. Pero bueno, no pasó. Seguimos estando bien como estamos”.
El plan del Bayern, de hecho, era arrancar la temporada con ese “back-up” para Díaz en la banda izquierda. Sin embargo, a pocos días del cierre del mercado, el club decidió ceder a Arijon Ibrahimovic al FC Augsburg, una decisión que también sorprendió al propio jugador de 20 años.
Cuando el viernes le preguntaron a Eberl si, viendo el contexto, el club podría replantearse en invierno la búsqueda de un sustituto específico para la izquierda, su respuesta fue un contraataque: “¿Desde dónde marcó hoy Isi su gol?”. Pregunta retórica. Saibari definió desde el lado izquierdo del área.
El marroquí no es un extremo puro, le falta velocidad para eso, pero su inteligencia, su visión y su técnica le permiten moverse con naturalidad por todo el frente de ataque. Serge Gnabry también puede ocupar ese costado. Sobre el papel, Díaz no debería temer por su puesto a corto plazo. Vincent Kompany está decidido a rotar y repartir minutos entre sus estrellas. Después del parón internacional llegan semanas con varias jornadas intersemanales encadenadas.
Un precedente que invita al optimismo
No es la primera vez que el Bayern le concede unas “vacaciones” en plena temporada. En diciembre de 2025, sancionado en la Champions League por una tarjeta roja y castigado también en Bundesliga por acumulación de amarillas, Kompany lo envió a desconectar unos días.
“Creo que ahora mismo es simplemente sensato que esté fuera unos días y luego vuelva al cien por cien, mental y físicamente”, explicó entonces el entrenador.
Aquella vez, el plan funcionó. Díaz regresó con energía renovada y firmó una segunda vuelta muy sólida.
Ahora la historia se repite, pero mucho antes en el calendario. La cuestión es si el guion también será el mismo: ¿volverá Luis Díaz de este parón como el goleador que el Bayern necesita… o esta vez la pausa solo alargará la duda?



