Mundial 2026: Última jornada de grupos con todo en juego
La fase de grupos del Mundial 2026 llega a su última curva y ya no hay red de seguridad. Hoy se define quién sigue soñando con los cruces de eliminación directa y quién hace las maletas antes de tiempo. Con plazas para algunos terceros todavía en juego, cada gol puede cambiar un destino.
El calendario aprieta. La tensión también.
Grupo B: cuentas, goles y orgullo
A las 15.00 (ET), el Grupo B se juega en paralelo en dos estadios y en dos realidades muy distintas.
En Seattle, Bosnia-Herzegovina se aferra a las matemáticas. No ha ganado aún en el torneo, pero sigue viva sobre el papel: necesita golear a Qatar por cuatro tantos o más y rezar por una victoria abultada de Suiza o Canadá en el otro partido. Es un escenario extremo, sí, pero no imposible si se mira el precedente más reciente: la dura goleada que Qatar encajó ante Canadá en su último encuentro.
Para los qataríes, el partido va por otro carril. El daño ya está hecho en la clasificación, pero queda el orgullo. Tras la paliza sufrida frente a los canadienses, el objetivo es evidente: recomponer la imagen, competir y evitar otra noche dolorosa.
En Vancouver, el ambiente es distinto. Suiza y Canadá, coanfitrionas del torneo, se miden con la tranquilidad de quien sabe que el billete a octavos está prácticamente sellado. Lideran el grupo, mandan en la diferencia de goles y solo un descalabro goleador simultáneo abriría la puerta a un susto mayúsculo.
La verdadera intriga está en el techo de este Canadá. Viene de destrozar a Qatar con un 6-0 que dio la vuelta al mundo, pero hoy el examen es de otro nivel. Suiza no concede las mismas ventajas, no se desordena tan fácil, no se entrega. ¿Podrá el equipo canadiense repetir su avalancha ofensiva ante un rival con más oficio? Esa es la pregunta que sobrevuela el choque.
Grupo C: Marruecos busca intimidar, Haití se agarra al milagro
A las 18.00 (ET), el foco se traslada al Grupo C con un duelo que, sobre el papel, parece desnivelado: Marruecos frente a Haití.
Haití está prácticamente fuera. Solo un giro absolutamente descomunal le mantendría en el torneo. Y el rival no ayuda: enfrente está el campeón vigente de la Copa Africana de Naciones, un equipo marroquí que llega con galones y con memoria fresca de sus grandes noches. Ya le compitió de tú a tú a Brasil durante tramos largos del debut y supo sufrir para doblegar a Escocia.
Para Marruecos, el encuentro tiene un tono distinto: suena a ensayo general antes de las rondas decisivas. No se trata solo de ganar, sino de mandar un mensaje. Tras alcanzar las semifinales en el último Mundial, el grupo ya no se conforma con ser revelación; quiere el título. Un triunfo contundente ante Haití reforzaría esa candidatura y metería ruido en el resto de aspirantes.
Haití, mientras tanto, se juega la dignidad competitiva. Si cae, querrá hacerlo dejando algo más que un marcador.
Brasil–Escocia: un gigante a examen y una selección al límite
En el mismo grupo, el otro gran plato del día: Brasil contra Escocia. Un partido que pesa distinto para cada uno.
Brasil llega con la sensación de haber despertado tarde, pero a tiempo. Empezó trabado ante Marruecos, con un 1-1 que dejó dudas, pero encontró su ritmo en el 3-0 frente a Haití. Ahora se enfrenta a un último duelo de grupo que le ofrece algo más que tres puntos: la oportunidad de recordar al mundo por qué sigue siendo vista como la selección más atractiva del planeta.
Escocia vive otra urgencia. Para avanzar de forma automática, necesita ganar. El empate la deja pendiente de combinaciones y de la tabla de terceros. No hay margen para especular: está obligada a competirle de frente a un gigante. La recompensa, eso sí, sería histórica.
Si Brasil impone su fútbol y se suelta como ante Haití, la tarde puede ser larga para los escoceses. Si Escocia aguanta el golpe, si resiste el primer vendaval y consigue golpear en el momento justo, el grupo puede dar un vuelco inesperado. Es el tipo de partido que define veranos.
Grupo A: México, juez de Czechia; Corea del Sur y Sudáfrica, a vida o muerte
La jornada se cierra a las 21.00 (ET) con el Grupo A, donde aún hay billetes por repartir.
En Mexico City Stadium, Czechia se enfrenta al muro más alto del grupo: México. Los europeos necesitan ganar para tener opciones reales de clasificación directa y, además, buscar una diferencia de goles que les mantenga con vida incluso en la pelea por el tercer puesto.
El problema es evidente: México ya está clasificado y ha mostrado una versión sólida, reconocible, de equipo grande de grupo. Ha mandado en el juego, ha sido fiable y ha impuesto su jerarquía. Para Czechia, cada ataque cuenta, cada ocasión pesa. Hay un pequeño resquicio de esperanza: con el pase asegurado, el conjunto mexicano podría bajar una marcha, rotar, administrar esfuerzos. Si eso ocurre, los checos deben oler la oportunidad y lanzarse sin reservas.
En Monterrey, el guion es más crudo. Corea del Sur arrancó con una victoria convincente ante Czechia, pero se desinfló frente a México en el segundo encuentro. Hoy se mide a una Sudáfrica que ha mostrado muchas carencias y que solo se mantiene viva a base de necesidad: debe ganar para seguir respirando.
Para Corea del Sur, la ecuación es clara: triunfo y clasificación automática. El rival, a priori, es el más accesible del grupo. No puede permitirse otro tropiezo. Sudáfrica, por su parte, juega contra el rival y contra sus propios errores. Si no mejora, si no ajusta, el torneo se le acaba esta noche.
Seis partidos, tres franjas horarias y una sensación común: ya no hay margen para el cálculo frío. Un gol de más, un gol de menos, y una selección se queda sin Mundial. Hoy, en estadios repartidos por todo el continente, se decide quién sigue escribiendo historia y quién se despide en silencio.




