Mundial 2026: Brasil, Escocia y México en la última curva
La fase de grupos del Mundial 2026 entra en su última curva con un miércoles cargado: seis partidos, tres grupos (A, B y C) y una larga lista de selecciones que se asoman al abismo o al sueño. Es el tipo de jornada en la que un gol en Vancouver puede cambiar el destino de alguien en Monterrey. O un rugido en Miami puede hacer temblar la tabla entera.
Grupo B: duelo por la cima en Vancouver, calculadora en Seattle
El foco arranca en el oeste de Canadá. En el BC Place Vancouver, la ecuación es sencilla y brutal: el ganador entre Switzerland y Canada se queda con el primer puesto del grupo. No hay trampa, no hay interpretación.
Canada llega con algo más que números. Llega con el máximo goleador del torneo, Jonathan David, autor de tres tantos y estandarte de una generación que ya no se conforma con participar. Con el empate también les basta para asegurar la cima, gracias a una diferencia de goles superior a la de Switzerland. El margen está ahí, pero el riesgo también: un resbalón en casa, y el relato cambia.
Switzerland, sólida y competitiva como casi siempre en los grandes torneos, sabe que no puede especular. La victoria le da el liderato; el empate la manda al segundo puesto. Perder, en teoría, todavía la dejaría con enormes opciones de seguir adelante: solo Qatar podría superarla, y necesitaría remontar una desventaja de nueve goles en la diferencia. El tipo de escenario que solo se ve cuando el Mundial se vuelve completamente loco.
Mientras tanto, en Seattle Stadium, Bosnia and Herzegovina y Qatar juegan con la esperanza como única certeza. El premio directo del segundo lugar es matemático, pero muy lejano. El objetivo real es otro: ganar, llegar a cuatro puntos y esperar que la tabla de terceros les abra una puerta a los octavos.
El margen de error es mínimo. El empate dejaría a ambos con dos puntos, con Bosnia and Herzegovina tercera, pero casi sin opciones reales de estar entre los ocho mejores terceros. Es un partido de todo o nada disfrazado de fase de grupos.
Grupo C: Brasil mira el liderato, Escocia sueña con romper su maldición
La noche se enciende en Miami Stadium. Brasil contra Scotland. Dos historias opuestas, un mismo punto de choque.
Brasil, cinco veces campeona del mundo, llega con la posibilidad de asegurar el primer lugar del grupo y, según el plan, con la expectativa de recuperar a Neymar tras lesión. El simple rumor de su regreso ya cambia el ambiente. Con el liderato al alcance, la selección brasileña se mueve en terreno conocido: presión alta, foco global, obligación de ganar.
Para Scotland, el partido tiene un peso histórico. Es su novena participación en un Mundial y nunca ha superado la fase de grupos. Nunca. En 2026, la puerta vuelve a abrirse, pero del lado más difícil: necesita puntuar frente a una potencia absoluta. Una victoria la catapultaría. Un empate podría bastar, dependiendo de la cascada de resultados y diferencias de gol entre terceros. Incluso una derrota ajustada podría mantenerla con vida, pero esa es una ruleta que nadie quiere girar.
Mientras tanto, en Atlanta Stadium, Morocco entra al césped con una misión clara: asaltar la cima del grupo. Ya tiene cuatro puntos y el pase muy encarrilado, pero apunta más alto. Para terminar primera, necesita ganar a Haiti y, además, remontar la diferencia de goles que hoy favorece a Brasil por dos tantos. No es imposible. Tampoco sencillo.
Haiti llega con orgullo herido y sin nada que perder, el perfil exacto de selección que complica a cualquiera en la última jornada. Morocco, que ha aprendido a competir en grandes escenarios, sabe que un gol temprano puede cambiar por completo el tono de la noche… y la presión sobre Brasil en Miami.
Grupo A: México manda, Czechia resiste, Monterrey decide
Más tarde, el foco se traslada a Mexico City Stadium. Allí, la selección anfitriona ya hizo su parte: seis puntos de seis posibles, liderato asegurado y billete al cuadro de dieciseisavos. Pero el partido ante Czechia está lejos de ser un trámite.
Mexico se presenta ante su gente con una racha imponente en la capital: no pierde un partido oficial en ese estadio desde 2013. Esa estadística pesa. Pesa en el rival, pesa en las expectativas, pesa en el ruido de la grada. El reto ahora es mantener la inercia, gestionar esfuerzos y, al mismo tiempo, no regalar ni un centímetro de confianza.
Para Czechia, la noche es una final. Llega con solo un punto, producto de un empate 1-1 ante South Africa, tras haber caído 2-1 frente a South Korea. El margen es estrechísimo: la victoria es prácticamente la única vía real para seguir viva. Un empate todavía podría mantenerla con vida, pero dependería de una combinación favorable de resultados en otros grupos que suena más a plegaria que a plan.
Y mientras Mexico y Czechia se miden en la capital, el pulso por el segundo lugar del grupo se juega en Monterrey Stadium. South Korea contra South Africa. Un choque directo por el billete a la siguiente ronda.
La situación es clara: a South Korea le alcanza con empatar para sellar su pase a los dieciseisavos. Para South Africa, no. Bafana Bafana está obligada a ganar si quiere seguir en el torneo. No hay red de seguridad, no hay cálculo que la salve sin sumar tres puntos.
Ahí se cruzan dos urgencias distintas: la de quien quiere confirmar su candidatura y la de quien se aferra a la vida del torneo en 90 minutos.
Es el tipo de jornada que define un Mundial: favoritos que buscan blindar su estatus, históricos que persiguen un hito largamente negado, anfitriones que quieren demostrar que su casa pesa, y selecciones que se juegan años de trabajo en un solo disparo.
Cuando caiga la noche sobre Miami, Vancouver, Seattle, Atlanta, Ciudad de México y Monterrey, la fase de grupos ya no será un tablero abierto. Será una lista de supervivientes. Y alguna selección, quizá más de una, se irá a dormir preguntándose cómo se le escapó el Mundial entre los dedos.




