Mundial 2026: Cristiano brilla y Australia enfrenta crisis
El Mundial 2026™ ya hierve y deja historias en todos los frentes. Desde la enfermería de Australia hasta el renacer goleador de Cristiano Ronaldo, pasando por la polémica de Jude Bellingham y los nuevos penales que prepara FIFA. Un día cargado, de esos que marcan el pulso de un torneo largo.
Australia se juega la vida sin su carrilero revelación
Golpe duro para los Socceroos. Alessandro Italiano, que había sido titular en los dos primeros partidos, se perderá el duelo clave ante Paraguay por problemas físicos. Se suma a la baja de Mat Leckie y obliga a Tony Popovic a recomponer una banda derecha que se había consolidado a base de esfuerzo y kilómetros.
Italiano había aprovechado la lesión de Lewis Miller para adueñarse del carril derecho. Sostuvo a Turkiye en cero en el debut y completó los 90 minutos ante USA en el segundo encuentro. Trabajo silencioso, pero decisivo en un sistema que vive de la solidez defensiva.
En Seattle, Australia se echó demasiado atrás. Pagó caro el plan: dos goles encajados en el primer tiempo ante USA y la sensación de estar siempre un paso por detrás. Cuando Popovic soltó a Connor Metcalfe, Nestory Irankunda y Cristian Volpato, el partido cambió de tono de inmediato. Velocidad, desborde, amenaza constante. Llegaron tarde, pero dejaron un mensaje.
Craig Foster, ex internacional y voz autorizada del fútbol australiano, lo ve claro. Quiere una Australia más valiente desde el inicio ante Paraguay, aun sabiendo que Popovic es, por naturaleza, un técnico prudente.
“Es un entrenador cauteloso, así es como dirige, esa es la realidad”, explicó en 1170 SEN Breakfast, recordando al mismo tiempo que el técnico logró una clasificación directa que se le venía negando a Australia desde hacía tiempo. Respeto máximo al currículum, pero también un aviso: el exceso de miedo se paga.
Foster no olvida el ejemplo de USA: “Si eres demasiado cauteloso y te pones por detrás, es muy difícil volver al partido”. Por eso pide un matiz: no un equipo suicida, pero sí uno que arranque con sus mejores piernas arriba. Volpato e Irankunda, para él, deben estar desde el primer tiempo. El joven mediapunta ya dejó una actuación corta pero “fenomenal”, suficiente, dice Foster, como para obligar al entrenador a tomar nota.
El plan es simple en su cabeza: golpear primero a Paraguay y luego refugiarse en lo que este equipo ya demostró que sabe hacer, defender con orden, como hizo Ghana horas antes. El problema no está atrás. Está en cómo generar y, sobre todo, en quién tiene la calidad para transformar esas pocas ocasiones en goles.
Colombia manda, Congo se aferra y el drama de los terceros
En otro rincón del torneo, Colombia dio un paso grande. Un derechazo de Daniel Muñoz en el minuto 76 decidió un partido cerrado y colocó a los cafeteros en lo alto del Grupo K con seis puntos. Un gol, una clasificación encarrilada y la sensación de un equipo que sabe sufrir antes de golpear.
Congo vive en el alambre. Solo tiene un punto, pero aún respira: si vence a Uzbekistán el domingo, puede colarse como uno de los mejores terceros. Margen mínimo, presión máxima.
Tensión Bellingham–Queiroz: palabras calientes, fuego controlado
En Boston, el 0-0 dejó poco fútbol y mucha fricción. El foco se fue a la banda, donde Jude Bellingham y Carlos Queiroz terminaron enfrascados en una discusión encendida tras una dura entrada del inglés sobre Jerome Opoku, justo delante de los banquillos.
Queiroz, visiblemente molesto, explicó después que el origen del cruce estuvo en “malas palabras” del jugador. Contó que su primera intención fue pedir calma tras la entrada, preocupado por el estado físico de su futbolista, pero que el intercambio verbal elevó la tensión. Al final, rebajó el asunto: “En medio del momento emocional estas cosas son normales… Es fútbol, no es bailar en un salón con esmoquin”.
Bellingham, por su parte, asumió la torpeza del tackle. Dijo que solo intentaba ganar la pelota, que se pasó de rosca y que habló con el rival después. También reconoció que el banquillo contrario se levantó en bloque para presionar al árbitro en busca de una amarilla. Sobre Queiroz, solo respeto: lo identificó por su pasado en Manchester United y redujo el choque a pura competitividad.
Ese empate deja a su selección tercera del Grupo L con tres puntos. Por delante, England y Ghana, ambos con cuatro. La clasificación sigue abierta, pero la sensación es de oportunidad perdida.
Croatia se jugará su futuro el 28 de junio frente a Ghana: si gana, se mete en octavos; si empata, se aferra a la repesca de los terceros. Panama, en cambio, ya está fuera. Solo le queda el orgullo cuando se cruce con England ese mismo día.
Ghana levanta un muro, England se atasca
En Foxborough, Ghana decidió desde el primer minuto que el partido sería suyo… sin balón. Bloque bajísimo, líneas juntas, 95 minutos de resistencia. Un autobús aparcado y candado doble. England nunca encontró la llave.
El encuentro fue duro, deslucido, con un arbitraje errático para ambos lados y un nivel de contacto físico que rozó el límite. De la euforia tras el triunfo ante Croatia se pasó a la frustración de un 0-0 sin brillo. Ghana celebra el punto como un triunfo táctico; England se mira al espejo con dudas. Siguen líderes por diferencia de goles, pero la sensación es amarga.
Micah Richards no se guardó nada. Para él, el problema fue de carácter: England no se atrevió. Ante un rival encerrado, vio demasiados pases seguros, poca ruptura, poco riesgo. Contra un bloque bajo, la tibieza se convierte en tu peor enemigo.
Harry Kane explicó su propia noche gris. Marcado casi al hombre por Thomas Partey, sin espacio para caer atrás y llegar luego al área, se encontró atrapado entre centrales y mediocentros. England colgó muchos centros, pero casi nunca ganó el primer contacto. Por dentro, el tráfico era intransitable. Solo cuando los extremos empezaron a ganar duelos individuales el partido pareció abrirse, pero nunca lo suficiente.
Wayne Rooney, que conoce bien a Queiroz y su manual de supervivencia, vio un guion típico de equipos dirigidos por el portugués: orden, disciplina, sufrimiento calculado. Aun así, se mantiene optimista. Sabe que estas noches forman parte del Mundial y pide calma: el liderato del grupo sigue al alcance.
FIFA toca los penales: un solo sorteo, menos ventaja
Mientras el balón rueda, en los despachos se prepara un cambio que puede alterar noches históricas: FIFA modificará el protocolo de los penales a partir de los cruces. Hasta ahora, dos sorteos definían la tanda: uno para elegir portería, otro para decidir quién lanza primero.
El recuerdo de la final de Champions de Arsenal pesa. Perdió los dos sorteos y terminó lanzando segunda hacia el fondo dominado por la afición de PSG. Acabó derrotado, con la sensación de haber jugado con todo en contra.
Para equilibrar el escenario, FIFA reducirá todo a una sola moneda. El ganador elegirá entre lanzar primero o escoger el arco. El perdedor se quedará con la opción restante. Un detalle mínimo en apariencia, pero que puede cambiar inercias psicológicas en tandas que definen destinos.
Los penales entran en escena desde los dieciseisavos: empate tras 90 minutos y media hora extra, y el torneo se decide desde los once metros.
Cristiano responde a las dudas con una exhibición
En otro estadio, otro veterano se cansó de escuchar cuestionamientos. Cristiano Ronaldo, a sus 41 años, había salido señalado tras el 1-1 ante DR Congo. Se llegó a hablar de un Roberto Martínez “demasiado temeroso” como para dejarlo fuera.
La respuesta llegó con la contundencia de siempre: dos goles en el 5-0 de Portugal sobre Uzbekistán. Una goleada que prácticamente sella el pase a octavos y que devuelve al capitán al centro de la escena mundial.
El día anterior, Lionel Messi, Kylian Mbappé y Erling Haaland habían firmado sendos dobletes. No podía faltar él. Ronaldo habló de una semana “oscura”, de sentirse casi retirado, pero también de su fe en el trabajo duro por encima del talento. Confesó lo difícil del momento, pero se reivindicó con una frase clara: “estamos de vuelta”.
Roy Keane, que lo conoce desde los vestuarios de Manchester United, salió en su defensa con la vehemencia habitual. Para él, Ronaldo “nunca se fue”. Lo comparó con gigantes de otros deportes, lo llamó “genio” y recordó lo esencial: el gol es la parte más difícil del juego, y él sigue haciéndolo.
Luto en Francia: Deschamps abandona la concentración
La noticia más dura del día llegó desde el campamento de France. La Federación confirmó el fallecimiento de la madre de Didier Deschamps. El seleccionador dejó inmediatamente la concentración para viajar a su país y asistir al funeral.
La FFF informó que Deschamps no dirigirá los entrenamientos previos al duelo ante Norway ni estará en el banquillo en el último partido del Grupo I. De forma consensuada con el presidente Philippe Diallo, el técnico ha delegado el mando temporal en su asistente de confianza, Guy Stephan.
Es un golpe emocional para un grupo que lleva años bajo el liderazgo de Deschamps y que ahora deberá gestionar un partido clave sin su figura central en la banda.
England se desespera, USA baja el tono y la realidad del Mundial
De vuelta al césped, el segundo partido de England en la fase de grupos dejó imágenes elocuentes: Ghana encerrada durante 90 minutos, un plan defensivo sin complejos y un rival incapaz de encontrar grietas. La frustración se tradujo en una amarilla para Declan Rice por una entrada que parecía más un grito de rabia que una acción táctica.
Al otro lado del Atlántico, USA ha vivido estos días de Mundial con un discurso de grandeza que ha irritado a muchos. El duelo ante Australia fue tenso, cargado de palabras cruzadas y orgullo herido. Ganó USA, y con eso se ganó también el derecho a sacar pecho.
Sin embargo, una de sus voces más respetadas ha puesto freno. Tim Howard, ex portero de la selección, fue tajante en el podcast Unfiltered Soccer: para él, es “literalmente imposible” que USA gane el Mundial. Su argumento es frío: necesitaría encadenar cuatro partidos perfectos consecutivos, derrotando a cuatro potencias seguidas desde octavos hasta la final. Demasiado camino, demasiada exigencia.
En un torneo que no perdona errores, su mensaje suena a recordatorio incómodo: el Mundial no entiende de hype, solo de resultados.
Y mientras el calendario avanza, las preguntas se acumulan: ¿se atreverá Popovic a soltar a sus jóvenes desde el inicio?, ¿England encontrará el coraje que le exige su propia leyenda?, ¿hasta dónde llegará el último baile de Cristiano? El torneo apenas empieza y ya nadie puede esconderse.




