En Turín, el amistoso entre Argelia y Uruguay llega con un interés que va mucho más allá del resultado. En las gradas, Juventus observará con atención cada movimiento de Darwin Núñez, el delantero uruguayo que vuelve a colocarse en el escaparate europeo.
El contexto ayuda a entender el foco. Según informa Tuttosport, ayer apareció en la ciudad deportiva de la Continassa un visitante significativo: Tommaso Inzaghi, mano derecha del agente Federico Pastorello e hijo de Simone Inzaghi. Una presencia que, en pleno mercado y con un partido de Uruguay en la ciudad, no se interpreta como una simple cortesía.
La situación de Núñez en Al-Hilal abre ventanas que hace unos meses parecían cerradas. El club saudí pagó 53 millones de euros el pasado verano para llevárselo desde Liverpool, después de su etapa en Benfica, apostando por él como referencia ofensiva. Nacido en 1999, en plena madurez competitiva, el uruguayo llegaba como proyecto de estrella para dominar el frente de ataque.
Los números no son menores: 9 goles en 24 partidos con Al-Hilal. Producción aceptable, pero no suficiente para blindar su sitio ante el siguiente golpe de efecto del fútbol saudí. El club lo ha sacado de la lista para hacer hueco a Karim Benzema, de 38 años, incorporado a coste cero desde Al-Ittihad en el último mercado invernal.
Ahí se abre la grieta. Un delantero de primer nivel, en edad ideal, desplazado por un veterano legendario que aterriza sin traspaso. Un escenario que los grandes de Europa conocen bien y explotan cuando pueden. Juventus, necesitada de gol y siempre atenta a oportunidades condicionadas por el mercado saudí, no va a dejar pasar la ocasión de mirar de cerca.
El amistoso en Turín se convierte así en algo más que un simple partido de preparación. Es un escaparate. Cada desmarque, cada control, cada remate de Núñez será observado con lupa por una Juventus que, entre despachos y banda, calibra si esta noche puede ser el primer paso hacia un movimiento mayor.


