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Deco avisa: el Barça empieza una nueva era

El mensaje desde los despachos del Barça es claro y desafiante. Dos Ligas seguidas no son una cima, son el primer peldaño. Deco, director deportivo del club, mira al vestuario de Hansi Flick y no ve un ciclo cumplido, ve el arranque de una era.

Barcelona arrebató LaLiga a Real Madrid con tres jornadas de margen, firmó una racha de 11 victorias consecutivas y retuvo el título con una autoridad que hacía tiempo no se veía en el Camp Nou, aunque la aventura en la Champions se frenó en cuartos de final. Para Deco, el balance no invita a la autocomplacencia, sino a la ambición.

“Es el comienzo de la historia de este equipo”, insiste. No habla de un grupo veterano que apura sus últimos años, sino de una base joven, salida de casa, que se ha convertido en columna vertebral casi de la noche a la mañana.

La Masia vuelve a mandar

Lamine Yamal, Pau Cubarsí, Fermín López. Nombres que hace poco eran promesas de la cantera y hoy son titulares en un campeón de Liga. La Masia, tantas veces señalada como la gran seña de identidad del club, vuelve a marcar el ritmo del proyecto.

Deco lo ve de cerca y subraya un matiz clave: no solo ganan, creen que pueden ganar mucho más. Esa convicción, explica, es lo que convierte un buen equipo en un equipo dominante. Jugadores que todavía no han tocado techo, que siguen con hambre pese a haber levantado ya dos Ligas.

Por eso, el portugués habla de “comienzo de una era”. Un bloque joven, con recorrido, que obliga a replantear la forma de construir la plantilla.

Flick y un proyecto que no pide revolución

La llegada de Hansi Flick ha encajado con esa idea de continuidad. El técnico alemán ha dado forma a un equipo reconocible, competitivo y, sobre todo, estable. Tanto, que Deco admite que el club no se ve obligado a lanzarse a una reforma masiva del vestuario.

No hará falta “ir al mercado por cuatro o cinco jugadores”, asegura. El núcleo está ahí. La base funciona. El mercado servirá para apuntalar, no para reconstruir.

La Liga se ganó con autoridad, con esa racha de 11 triunfos que rompió cualquier duda interna. El borrón, la eliminación en cuartos de Champions, no altera el diagnóstico general: el Barça ha encontrado un camino y no quiere desviarse.

Rashford, un préstamo que cambió un título

En medio de ese nuevo paisaje azulgrana, una figura prestada ha tenido un peso nada menor: Marcus Rashford. El delantero inglés llegó cedido desde Manchester United, sin garantía de titularidad, con la misión nada sencilla de cubrir el hueco de Raphinha.

No jugó siempre de inicio. No fue el foco mediático del proyecto. Pero cuando el título pedía jerarquía, Rashford respondió. Su momento más icónico, el golpe franco directo que abrió el marcador en un Clásico ante Real Madrid. Una falta ejecutada con una precisión que congeló al portero y desató al Barça. Deco, que ya le había visto marcar con United, se rindió ante ese lanzamiento: un gol “increíble”, un golpeo “fantástico”.

El inglés terminó la Liga con 32 partidos, ocho goles y siete asistencias. En la Champions firmó seis tantos y tres pases de gol en 11 encuentros. Números de jugador decisivo, más aún para alguien que llegó en condición de cedido, con la presión de justificar su estatus de estrella fuera de su casa.

Deco subraya otro aspecto: su actitud. Aceptó la competencia, asumió partidos desde el banquillo, mantuvo el nivel de trabajo. El vestuario lo ve como uno de los que se han ganado el título “a pulso”.

Un futuro abierto… por 35 millones

El futuro de Rashford, sin embargo, sigue en el aire. El jugador ha dejado caer que le gustaría seguir en España. El Barça tiene una opción clara sobre la mesa: puede quedarse con él de forma definitiva por 35 millones de euros.

Deco evita pronunciarse sobre lo que ocurrirá. No entra en promesas ni titulares fáciles. Se limita a remarcar lo que ya es un hecho: Rashford ha ayudado “mucho”, ha asumido la responsabilidad de sustituir a Raphinha y ha respondido “muy bien”.

En un club que presume de cantera pero que sabe que los títulos grandes se ganan mezclando talento propio y fichajes puntuales, la continuidad del inglés se convierte en una de las grandes decisiones del verano.

La era que Deco anuncia como “comienzo de la historia de este equipo” necesitará figuras que marquen diferencias en noches grandes. La pregunta es evidente: ¿formará Marcus Rashford parte de ese relato o su gol de falta en el Clásico quedará como un capítulo brillante, pero aislado, en la nueva Barcelona de Flick?