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El fichaje soñado del United y el peor negocio del Liverpool

La última radiografía del mercado de fichajes de la Premier League deja una imagen incómoda para Liverpool y un guiño inesperado para Manchester United. En un ranking de 189 incorporaciones elaborado por The Athletic, el peor movimiento de toda la temporada lleva el sello red y, en el otro extremo, un centrocampista valorado ya en 80 millones y deseado en Old Trafford se cuela en la élite de la lista.

United acierta donde Liverpool se tropieza

La comparación es cruel. Los cuatro grandes fichajes del Manchester United se han instalado con autoridad en la parte alta del ranking. Matheus Cunha aparece en el puesto 40, Bryan Mbeumo en el 38, Benjamin Sesko en el 29 y Senne Lammens escala hasta un espectacular noveno lugar. Cuatro apuestas, cuatro impactos inmediatos. Un verano, a toro pasado, notable.

El relato cambia de color cuando entra en escena Liverpool. El club de Anfield batió dos veces su récord de traspasos: 116 millones por Florian Wirtz y 125 millones por Alexander Isak. Dos golpes sobre la mesa que debían marcar una nueva era… y que acaban descritos como operaciones discretas, cuando no decepcionantes.

Wirtz apenas se cuela en el top 100, en el puesto 97. Isak, lastrado por una temporada plagada de problemas físicos, se hunde hasta el 172 de 189. Muy lejos de lo que se espera de un fichaje de ese calibre económico.

Entre las llegadas a Liverpool, el mejor parado es Milos Kerkez, situado en el 49. Justo detrás aparece Hugo Ekitike (50), seguido por Giorgi Mamardashvili (73), Freddie Woodman (89), Jeremie Frimpong (119) y Giovanni Leoni en el 143, castigado por una rotura de ligamento cruzado anterior en su debut que arruinó su curso antes de empezar.

En lo más alto del ranking manda un viejo conocido de la Premier: Granit Xhaka. El exjugador del Arsenal ha liderado un milagro deportivo con Sunderland, al que ha empujado hasta la clasificación para la Europa League en su primer año tras el ascenso. Una historia redonda.

En el otro extremo, en el último peldaño, aparece un movimiento con consecuencias para todos los implicados: la cesión de Harvey Elliott desde Liverpool a Aston Villa.

Harvey Elliott, del escaparate al señalamiento

The Athletic no se anduvo con rodeos al explicar por qué la operación de Harvey Elliott se considera la peor del curso 2025/26. “Un acuerdo catastrófico para ambos clubes y el jugador”, sentencia el informe.

La temporada de Aston Villa ha sido excelente, con Unai Emery como cerebro y John McGinn como corazón del equipo. En esa anatomía, Elliott apenas ha encontrado su lugar. El texto lo define con ironía quirúrgica: el inglés fue “el apéndice”.

Los datos son demoledores: solo tres titularidades. Emery, claramente, no terminaba de confiar en él. Hubo intentos de corregir el rumbo sobre la marcha. En enero se exploró cortar la cesión. En febrero, eliminar la cláusula de obligación de compra, que debía activarse tras 10 partidos; Elliott se quedó en nueve apariciones en marzo. Nada prosperó.

El veredicto es duro: “Chapucero, especialmente teniendo en cuenta el talento del mediapunta de 23 años”. Un futbolista que debía dar un salto en su carrera se ha quedado atrapado en un limbo deportivo que no beneficia ni a Liverpool, ni a Villa, ni al propio jugador.

Mientras Elliott se desgasta en un papel secundario, otro centrocampista, también joven y creativo, ha disparado su cotización hasta colocarse en el escaparate de Old Trafford.

Mateus Fernandes, la brújula que mira a Old Trafford

En la parte noble del ranking, en el octavo lugar, emerge el nombre que agita la agenda del Manchester United: Mateus Fernandes. El internacional portugués llegó a West Ham procedente de Southampton por 40 millones y, en un equipo que acabó descendiendo, se convirtió en uno de los pocos rayos de luz de la temporada.

Con la salida de Lucas Paquetá en enero, Fernandes asumió los mandos del juego. The Athletic lo retrata con una lista que habla de influencia total: entradas, duelos, recuperaciones, golazos lejanos, pases que rompen líneas. Se hizo dueño del rol de organizador y respondió con personalidad.

El informe es tajante: resulta “difícil verle seguir en el London Stadium mucho tiempo, aunque acaba de llegar. Es así de bueno”. Y ahí entra en escena el United.

El club de Old Trafford, que ya ha visto cómo sus últimas incorporaciones han respondido en el césped, estudia seriamente ir a por él. No se trata solo de rendimiento. Hay también un componente emocional: el ídolo de Mateus Fernandes es nada menos que Bruno Fernandes, actual capitán del United. El espejo perfecto, el vestuario ideal para el siguiente paso.

Un precio al alza en un club a la baja

TEAMtalk desvela que West Ham ha fijado ya un precio de salida: 80 millones de libras. Una cifra que impresiona, pero que llega en un contexto delicado para los londinenses. El descenso debilita de forma evidente su capacidad de negociación. Necesitan reajustar su plantilla y sus cuentas en la segunda categoría.

Las fuentes citadas por el medio apuntan a un deseo claro por parte del jugador: Mateus Fernandes estaría encantado de vestir la camiseta del Manchester United. El acuerdo personal no se percibe como un obstáculo. El verdadero pulso se jugará entre clubes: cuánto está dispuesto a pagar el United y hasta dónde puede estirar la cuerda un West Ham recién caído.

En un verano en el que Liverpool tendrá que explicar cómo su fichaje más señalado ha terminado como el peor movimiento de la Premier, el United se asoma a un escenario muy distinto: el de consolidar una línea de aciertos en el mercado con un centrocampista que ya ha demostrado que puede dominar partidos en Inglaterra.

La pregunta, ahora, no es si Mateus Fernandes está preparado para el salto. Es si el United se atreverá a pagar el precio de un futbolista que, a este ritmo, pronto dejará de estar disponible.