Julian Alvarez y su futuro incierto en el Atlético de Madrid
Julian Alvarez volvió a faltar al entrenamiento del Atlético de Madrid por tercer día consecutivo este viernes. Tres ausencias seguidas, a las puertas del cierre de mercado, que ya no se leen como una simple anécdota, sino como la expresión más visible de un divorcio que amenaza con romperse del todo.
Desde España se apunta que el argentino podría reaparecer este mismo viernes en la ciudad deportiva, pero no con el grupo. Si se presenta, trabajará en solitario, apartado de sus compañeros. Un detalle que habla por sí solo. Y otro más: no se espera que entre en la convocatoria para la visita del Atlético a Sevilla en LaLiga este sábado.
El deseo del futbolista es claro. Alvarez aprieta para salir rumbo al Barcelona. El club, no menos contundente, le cierra esa puerta con llave.
La postura del Atlético
El consejero delegado, Gil Marín, fue tajante el jueves. No escondió su voluntad ni su mensaje al vestuario y a la grada.
«Nuestra intención y mi sueño personal es que se quede con nosotros, que siga en el Atlético», afirmó. «Para competir entre los grandes necesitas grandes jugadores, y Julian lo es. Si él considera que seguir en el Atlético ya no es viable, buscaremos una alternativa, pero nunca, jamás será el Barcelona».
No hay matices ahí. El Atlético está dispuesto a escuchar, pero no a su rival directo. El pulso no es solo deportivo, también institucional.
El reloj del mercado aprieta
El mercado de fichajes se cierra el martes por la noche. El margen es mínimo, las llamadas se aceleran y cada día que Alvarez no se entrena con normalidad añade una capa más de tensión.
Arsenal se mantiene al acecho. El club inglés trabaja en la sombra en un posible acuerdo y, según se entiende desde el entorno rojiblanco, el Atlético sí podría abrir la puerta a una venta a los londinenses por una oferta adecuada.
Falta, sin embargo, lo esencial: el sí del jugador.
Alvarez todavía no ha dado luz verde a la opción de Arsenal. En el club madrileño siguen esperando una señal, una palabra de su entorno, algo que permita encauzar la operación en una dirección u otra antes de que el mercado se cierre de golpe.
Un jugador atrapado en medio
Gil Marín dibujó también el estado anímico del delantero, lejos de cualquier relato triunfalista.
«Julian lo está pasando realmente mal», reconoció. «Ha habido personas que han tratado de engañarle y confundirle, y lo siento muchísimo».
El dirigente subrayó el perfil profesional del argentino, pero también su momento personal. «Le conozco y llevamos tiempo trabajando con él. Es un gran profesional y un gran futbolista, pero está muy confundido y atravesando un momento muy difícil, tanto en lo personal como en lo profesional».
Entre el deseo de vestir la camiseta del Barcelona, la negativa frontal del Atlético a reforzar a un rival directo y la alternativa de Arsenal que aún no le convence del todo, Alvarez se mueve en un terreno resbaladizo.
Mientras, el equipo de Diego Simeone prepara un partido clave de LaLiga sin uno de sus jugadores más determinantes, entrenando al margen y con la cabeza, quizá, ya lejos del Metropolitano.
La pregunta ya no es solo dónde jugará Julian Alvarez esta temporada. Es cuánto puede aguantar esta cuerda tensa sin romper el vestuario, la planificación y la propia temporada del Atlético.



