Harry Kane falla su primer penalti en la Bundesliga por un sabotaje
Harry Kane se plantó en el punto de penalti en Wolfsburgo con la historia a un golpe de balón. Minuto 36, 0-0, una tarde fría y espesa para el Bayern, y el capitán de Inglaterra con la opción de firmar su 25.º penalti consecutivo transformado desde que aterrizó en Alemania.
Once penas máximas en una misma temporada de Bundesliga. Nadie lo ha hecho. Nadie, salvo Paul Breitner, que dejó el listón en diez en la 1980/81. Kane ya le había alcanzado. A un paso de superarle. A un disparo de dejar su nombre grabado en otro registro más del fútbol alemán.
Y entonces se resbaló.
El delantero buscó la escuadra derecha, cargó el cuerpo, apoyó el pie de apoyo… y el césped le traicionó. El balón salió disparado, alto, muy alto, desviado, mientras él miraba incrédulo al punto de penalti. No fue un fallo habitual en un especialista. Fue un despropósito técnico provocado por algo más.
Kane no tardó en agacharse y examinar el césped. Sabía que ahí había pasado algo.
El truco sucio en el punto de penalti
Las imágenes posteriores del VAR destaparon la escena que cambió la jugada. Jeanuel Belocian, central de Wolfsburg, pisó el punto de penalti. No una vez. Dos. Un par de pisotones secos, calculados, justo donde Kane iba a apoyar el pie.
No fue un malentendido ni un tropiezo. Belocian lo reconoció sin rodeos en declaraciones a Bild cuando le preguntaron si había intentado sabotear el lanzamiento del inglés. Su respuesta fue tan fría como el gesto: “Sí, fue fácil”.
En la lucha por la permanencia, Wolfsburg se agarra a todo. Y dentro del vestuario local nadie se escandalizó. Patrick Wimmer, compañero del francés, lo explicó con una franqueza que retrata el momento del club.
“Este tipo de pequeños trucos sucios a veces tienes que utilizarlos cuando estás ahí abajo”, dijo en Sky Sport Germany. “Si por eso le pasó a Harry Kane, no lo sabemos, quizá fue por sus botas”.
Para Wolfsburg, el penalti fallado fue oxígeno puro. Para Kane, una mancha inesperada en una hoja de servicios casi perfecta desde los once metros en Alemania.
Indignación en el Bayern… y calma en el banquillo
En el otro lado, la reacción fue muy distinta. El joven Tom Bischof, una de las perlas del Bayern, no ocultó su enfado al ver las imágenes del pisotón sobre el punto de penalti. Lo consideró una frontera que no se debe cruzar ni siquiera con la soga del descenso al cuello.
“Sé que Wolfsburg está peleando por no bajar, pero esa acción fue innecesaria. El juego limpio debe aplicarse siempre, incluso cuando la presión es máxima”, sentenció.
Más arriba en la jerarquía, el tono cambió. Vincent Kompany, técnico del Bayern y viejo zaguero de mil batallas, optó por una lectura más pragmática. No justificó el gesto, pero sí lo contextualizó.
“¿Qué esperáis que hagan? ¿Que aplaudan cuando marcamos?”, lanzó el exdefensa de Manchester City. “¿Que se dejen descender sin darlo todo? Que el jugador de Wolfsburg hiciera eso… claro que no debería haberlo hecho. Pero también puedo entenderlo”.
Una respuesta que mezcla ética y calle, código de vestuario y realidad competitiva. El fútbol de élite siempre se ha movido en ese filo.
Olise rescata los puntos
El fallo de Kane podía haber marcado la jornada. Un título de portada en negativo. Pero el Bayern encontró a otro protagonista. Michael Olise, con espacio y tiempo a los 56 minutos, armó el disparo desde media distancia y firmó un golazo que valió tres puntos.
El 0-1 sostuvo al Bayern y alivió a Kane, que se marchó de Wolfsburgo sin récord, pero con la victoria en el bolsillo y la sensación de que el penalti fallado tuvo más de sabotaje que de error propio.
El inglés se queda, de momento, como colíder histórico en penaltis anotados en una sola temporada de Bundesliga, igualado con Breitner en diez. También se frena, por ahora, su cuenta total con el Bayern: 55 goles en todas las competiciones desde su llegada en 2023, cuando el penalti marrado pudo haber sido el número 56.
Dos finales muy distintas
Para el Bayern, el camino sigue apuntando a títulos. El próximo fin de semana cierra la Bundesliga ante FC Köln y después le espera la final de la DFB-Pokal frente a Stuttgart. Dos partidos para maquillar una temporada irregular y, quizá, para que Kane vuelva al punto de penalti con ganas de revancha.
Para Wolfsburg, el horizonte es mucho más sombrío. La derrota les deja en la 16.ª plaza, posición de play-off de permanencia, condenados de momento a un duelo a doble partido contra el tercero de la 2. Bundesliga, actualmente Hannover 96.
Y ni siquiera eso está garantizado.
Si pierden ante St. Pauli en su próximo compromiso, y con el rival solo por detrás en la tabla por diferencia de goles, el castigo será directo: descenso. En ese contexto, un par de pisotones sobre el punto de penalti explican hasta dónde está dispuesto a llegar un equipo que se juega la vida. La cuestión es si, cuando todo acabe, esos “trucos sucios” habrán merecido la pena.



