El Estadi Mallorca Son Moix fue el escenario de un duelo intenso de La Liga, en el que Girona se impuso a Mallorca por 2 – 1 en la jornada 18 de la temporada 2025/26. El triunfo otorgó tres puntos de enorme valor a los visitantes, que supieron golpear en los momentos clave y resistir en un tramo final cargado de tensión. Para Mallorca, en cambio, el resultado fue un nuevo golpe en una batalla apretada por escapar de la zona peligrosa, agravado por la sensación de que el esfuerzo no se tradujo en premio.
Análisis de la Primera Mitad
Desde el inicio, Girona mostró una idea clara con su 4-1-4-1: orden para sostenerse y velocidad para activar transiciones cuando aparecieran espacios. Mallorca, con un 4-2-3-1, intentó progresar por bandas y cargar el área con Muriqi como referencia, pero se encontró con un rival bien plantado y con capacidad para incomodar en campo contrario.
El golpe llegó en el minuto 25, cuando Viktor Tsygankov abrió el marcador con un remate eficaz tras una acción bien conectada por el costado y una asistencia de Vitor Reis. El 0–1 dio sentido al plan de Girona: no necesitaba dominar durante largos tramos para generar peligro, sino ser preciso en sus ventanas de ataque. Mallorca respondió con insistencia, tratando de acelerar el ritmo y forzar situaciones cerca del área, pero le faltó claridad en el último pase y calma en la definición.
El primer tiempo también tuvo un componente físico evidente. Samu Costa vio la amarilla en el minuto 37, síntoma de un partido disputado en la medular, con duelos constantes y presión alta por momentos. Girona, por su parte, defendió con concentración su ventaja mínima y se fue al descanso con el marcador a favor, sabiendo que todavía quedaba mucho por gestionar.
Narrativa de la Segunda Mitad
Tras el descanso, Mallorca incrementó su empuje y trató de instalarse más arriba, buscando segundas jugadas y centros laterales. Girona respondió con una lectura madura del partido, aceptando fases sin balón y priorizando la protección del carril central. La segunda mitad elevó la tensión y también el número de interrupciones, con más contactos y entradas al límite.
El punto de inflexión llegó en el minuto 62, cuando Vladyslav Vanat provocó un penalti, y un minuto después él mismo lo transformó para colocar el 0 – 2. Ese segundo gol, más allá del marcador, cambió el guion: Mallorca pasó a jugar con urgencia máxima, mientras Girona pudo administrar mejor los tiempos y elegir con más criterio cuándo acelerar y cuándo pausar.
En el minuto 70, el conjunto visitante movió el banquillo y sustituyó a Thomas Lemar por Alejandro Francés para sostener la estructura y ganar frescura en el tramo decisivo. Mallorca también agitó su ataque con cambios, tratando de encontrar más ritmo y mayor agresividad en área rival. La sensación era de asedio local, pero Girona se mantuvo firme, defendiendo el área con disciplina y evitando conceder situaciones limpias.
Cuando el partido parecía encaminado al 0 – 2, el final se volvió dramático. En el tiempo añadido, Mallorca encontró una vía de esperanza: penalti a favor y gol de Vedat Muriqi en el 90+1 para el 1 – 2. Con el estadio encendido, los últimos minutos se jugaron al filo, con Mallorca volcando todo en busca del empate y Girona resistiendo con oficio para cerrar un triunfo muy trabajado.
Profundización Estadística
Las cifras reflejan un partido más equilibrado de lo que sugiere el resultado final. Ambos equipos terminaron con 9 disparos, pero Mallorca generó una amenaza más sostenida en ciertas fases, mientras Girona fue más determinante cuando tuvo su oportunidad. El reparto de posesión también fue ajustado, con una ligera ventaja para Girona (51.1% frente a 48.9%), lo que habla de un encuentro con alternancias y sin un dominio absoluto durante los 90 minutos.
En los detalles aparece otra clave: Girona acumuló más saques de esquina (7 frente a 3), señal de que sus llegadas, aunque menos continuas, fueron capaces de empujar a Mallorca hacia su propia área en varios tramos. En expected goals, Mallorca tuvo mejores números globales (1.34 frente a 0.83), un dato que subraya que el equipo local creó situaciones con cierto valor, pero pagó caro su falta de contundencia en momentos concretos.
Actuaciones Individuales
Tsygankov fue determinante: marcó el primer gol y, con su movilidad, obligó a Mallorca a estar siempre atento a la espalda. Vanat, por su parte, aportó un impacto decisivo provocando y convirtiendo el penalti del 0 – 2, un golpe psicológico que condicionó la lectura de la segunda mitad. En la portería, Paulo Gazzaniga respondió cuando el partido exigió seguridad y control del área.
En Mallorca, Muriqi sostuvo al equipo con presencia y carácter, y su gol desde el punto de penalti mantuvo viva la esperanza hasta el último suspiro. Sin embargo, al conjunto local le costó transformar su empuje en acciones realmente limpias, y esa falta de precisión terminó marcando la diferencia.
Significado del Partido y Conclusión
Con esta victoria, Girona suma 18 puntos y se mantiene plenamente involucrado en la pelea por la permanencia, mientras Mallorca también queda con 18, en una zona donde cada punto pesa como oro. El resultado refuerza la idea de que, en partidos de margen estrecho, la eficiencia y el control emocional en momentos críticos pueden valer más que el volumen de juego.
Girona sale de Son Moix con una inyección de confianza por su capacidad para competir y resistir, mientras Mallorca deberá quedarse con lo positivo del empuje final, pero también con la urgencia de afinar su producción ofensiva para que el esfuerzo no vuelva a quedarse corto en el marcador.





