El plan de Newcastle fue claro desde el inicio: dominar el balón y el territorio. Con un 66% de posesión y 602 pases totales (89% de acierto), el equipo de Eddie Howe impuso un 4-3-3 muy posicional, instalándose largo tiempo en campo rival. Qarabag, con solo un 34% de posesión y 325 pases (80% de precisión), aceptó un rol reactivo, replegado en su 3-4-2-1 y buscando transiciones rápidas. Sin embargo, aunque Newcastle controló el balón, Qarabag supo controlar fases del espacio, especialmente tras el descanso, cuando sus ataques fueron más directos y eficientes en campo contrario.
Eficiencia ofensiva
Newcastle combinó volumen y continuidad ofensiva. Sus 19 tiros totales, con 8 a puerta y 14 desde dentro del área, muestran una circulación que terminaba regularmente en zonas de alta amenaza. Los 9 saques de esquina refuerzan la idea de asedio constante alrededor del área de Qarabag. El xG de 2.78 indica que las ocasiones fueron de calidad, coherente con un 4-3-3 que cargó mucho el área con los tres delanteros y llegadas de segunda línea. Aun así, convertir 3 goles con ese xG y 8 tiros a puerta habla de una eficacia correcta, pero no extraordinaria: no fueron especialmente “letales”, sino que su insistencia acabó imponiéndose.
Qarabag, en cambio, basó su plan en ser clínico cada vez que superaba la primera presión. Con solo 13 tiros, 6 de ellos a puerta y 8 desde dentro del área, optimizó bastante sus llegadas. El xG de 1.3 para 2 goles refleja una cierta sobreejecución: con menos volumen que Newcastle, sacó un rendimiento muy alto de sus ataques, apoyado en la capacidad de sus mediapuntas para explotar los espacios que dejaba el bloque adelantado local. Sus 6 córners muestran que no renunció a proyectarse arriba cuando pudo, aunque siempre en oleadas más esporádicas que continuas.
Disciplina defensiva e intensidad
El partido no fue especialmente bronco. Newcastle cometió 10 faltas y Qarabag solo 4, con una única tarjeta amarilla mostrada al conjunto visitante. Esto sugiere que Qarabag defendió más en bloque medio-bajo, priorizando cerrar líneas de pase antes que ir al choque, mientras Newcastle recurrió a faltas tácticas puntuales para frenar las transiciones rivales. En portería, los 5 despejes de Qarabag frente a los 4 de Newcastle indican que ninguno de los guardametas vivió un asedio descomunal, pero sí debieron intervenir en momentos clave. El dato de “goals prevented” es revelador: ambos porteros registran 1 gol evitado, señal de que, pese a la superioridad territorial de Newcastle, las mejores ocasiones de Qarabag también exigieron intervenciones de alto nivel.
Conclusión
En última instancia, la combinación de posesión alta (66%), volumen ofensivo (19 tiros, 9 córners) y un xG superior permitió que la estructura de Newcastle se impusiera. Qarabag fue competitivo gracias a su eficacia y a un plan reactivo bien ejecutado, pero la insistencia y el control territorial local terminaron decantando el duelo.





