El 0-0 en el BayArena refleja un duelo de control compartido más que de dominio claro. Olympiakos Piraeus tuvo algo más de balón, con un 53 % de posesión frente al 47 % de Bayer Leverkusen, apoyado en una circulación segura (528 pases totales y 83 % de acierto). Sin embargo, ese control no se tradujo en profundidad: su xG fue solo de 0.17. Leverkusen, desde su 3-4-2-1, aceptó fases largas sin balón pero buscó ser más vertical cuando lo recuperaba, generando un xG de 0.69 con menos posesión y menos pases (475, 81 %). El partido se jugó mucho en zonas intermedias, con ambos equipos más preocupados por no desordenarse que por asumir riesgos.
Eficiencia ofensiva
Los números ofensivos subrayan un encuentro de pocas ocasiones claras. Leverkusen terminó con 7 tiros totales, solo 1 a puerta, pero 5 de ellos dentro del área, lo que indica intentos de llegar por combinaciones y centros desde los carriles, más que recurrir al disparo lejano (solo 2 desde fuera). Aun así, la falta de precisión en el último toque hizo que ese volumen moderado no se tradujera en peligro real: 1 tiro a puerta para 0.69 xG evidencia cierta falta de filo.
Olympiakos, con 6 tiros totales y también solo 1 a puerta, construyó un ataque todavía más tímido. Sus 4 disparos desde fuera del área frente a solo 2 dentro del área muestran dificultades para penetrar el bloque de tres centrales de Leverkusen y su línea de cuatro mediocampistas. Los 5 saques de esquina de Olympiakos, por 4 de Leverkusen, indican un ligero mayor empuje territorial griego, pero sin convertir esas acciones a balón parado en ocasiones de alta calidad. En conjunto, el 0-0 responde a dos ataques cautos y poco incisivos.
Disciplina defensiva e intensidad
En lo defensivo, ambos equipos priorizaron el orden. Leverkusen cometió solo 6 faltas y no vio tarjetas, señal de un bloque más posicional que agresivo en la presión. Olympiakos fue algo más físico, con 8 faltas y 1 tarjeta amarilla para Lorenzo Pirola en el 90+3, probablemente para cortar una transición final. Aun así, el total de infracciones es bajo, lo que sugiere un partido relativamente limpio y controlado.
Los porteros apenas fueron exigidos: 1 parada para Janis Blaswich y 1 para Konstantinos Tzolakis. Con tan pocos tiros a puerta (1 por lado) y sin una cifra reseñable de disparos bloqueados de Leverkusen (0, por 2 de Olympiakos), la estructura defensiva colectiva —más que intervenciones heroicas individuales— explica el marcador. Las sustituciones masivas a partir del minuto 66 parecen responder más a refrescar energía y mantener la solidez que a un giro ofensivo radical.
Conclusión
En definitiva, el empate sin goles nace de dos planes prudentes: Olympiakos priorizó el control de balón y la seguridad en el pase, mientras Leverkusen buscó algo más de profundidad con menos posesión. La solidez defensiva y la escasa eficiencia ofensiva de ambos hicieron que la estructura superara al riesgo y el 0-0 fuera lógico.





