El error de planificación del Liverpool en el lateral derecho
El verano del Liverpool parecía coherente sobre el papel. Dos defensas nuevos, Jeremy Jacquet desde Rennes y Ronald Araujo cedido por Barcelona, daban la sensación de apuntalar una zaga que necesitaba aire fresco. Pero el calendario apenas ha empezado a apretar y ya se ve con crudeza el agujero: el lateral derecho.
Ninguno de los dos fichajes llegó como especialista para una de las posiciones más exigentes del equipo. Y ese matiz, que en junio sonaba a detalle menor, hoy se ha convertido en un problema estructural.
Con Calvin Ramsay cedido y Conor Bradley todavía fuera por una grave lesión de rodilla, toda la responsabilidad recae sobre un solo nombre: Jeremie Frimpong. Un único lateral derecho natural para un club que aspira a ganarlo todo. Es caminar sobre el alambre.
La voz de alarma de Jamie Carragher
Jamie Carragher no lo ha maquillado. En el programa Stick to Football fue directo al punto: el plan con Bradley no se sostiene para un club del tamaño del Liverpool.
“Conor Bradley tuvo su oportunidad y sufrió una mala lesión. Mi problema con esto es que es un buen jugador joven que lo ha hecho muy bien, pero si alguien sufre una lesión grave, no es tan bueno como para que no lo reemplaces”, señaló.
Y remató con un ejemplo que golpea en el orgullo del club: “Esperas a que Trent vuelva y esperas a que Andy Robertson vuelva. Lamentablemente no creo que debamos estar esperando a que Conor Bradley vuelva. Vas y fichas un lateral derecho porque Frimpong no lo es”.
Carragher insistió en la idea de fondo: el Liverpool no puede permitirse vivir pendiente del regreso de un chico que aún está dando sus primeros pasos en la élite. “Cuando Conor Bradley vuelva, tendrá que pelear por su puesto y eso me parece justo; pero esto de ‘tenemos que esperar a que Conor Bradley vuelva’, no. Somos el Liverpool, uno de los clubes más grandes del mundo. No puedes esperar por Conor Bradley. Tienes que recuperarlo y desearle suerte, pero han cometido un error enorme”.
El argumento es difícil de rebatir. Bradley irrumpió con energía, cambió el ritmo por ese costado y dejó claro que tiene nivel. Pero construir una temporada entera alrededor de su recuperación era una apuesta demasiado alta.
Frimpong, solo ante el peligro
La ausencia de Bradley pesa todavía más por un detalle que en los despachos se conoce de sobra: las fechas de vuelta en una lesión grave casi nunca cuentan toda la verdad. Un jugador puede estar “apto” para jugar, pero la chispa, los automatismos, la confianza en cada apoyo, tardan semanas en regresar. El Liverpool no puede esperar que Bradley regrese y actúe como si no hubiera pasado nada.
Mientras tanto, todo se concentra en Frimpong. El neerlandés ofrece profundidad, desborde y amenaza constante en campo rival. Pero su desempeño defensivo no termina de despejar dudas. Y en un sistema como el del Liverpool, el lateral derecho no solo corre la banda: debe sostener la amplitud, corregir a máxima velocidad y mantener una disciplina táctica milimétrica.
Hay otro matiz inquietante: el propio historial físico de Frimpong. La temporada pasada no fue impecable en cuanto a disponibilidad. Apostarlo todo a su salud y rendimiento multiplica el riesgo. Un contratiempo, una sobrecarga mal gestionada, y el equipo se vería de nuevo obligado a inventar soluciones: centrocampistas fuera de sitio, parches que ya demostraron sus límites en tramos de la 2025/26.
Fichajes sí, pero no donde ardía el fuego
Ahí nace la frustración. El Liverpool sí reforzó la defensa, pero no atacó con precisión su debilidad más evidente. Ronald Araujo puede tapar varios huecos, puede jugar por dentro o caer a banda en momentos puntuales, pero ser “comodín” no equivale a ser un especialista preparado para asumir 50 partidos de Premier League en el lateral derecho.
En una plantilla que aspira a competir en cuatro frentes, ese matiz separa a los equipos que aguantan hasta mayo de los que se desfondan en febrero.
Andoni Iraola necesita ahora que Frimpong se mantenga sano y suba un peldaño su nivel, sin margen para tropiezos, porque el fondo de armario en el lateral derecho es alarmantemente escaso. El regreso de Bradley aliviará la situación con el tiempo, pero el club decidió vivir de esa esperanza.
Si el calendario castiga y el flanco derecho vuelve a crujir, la pregunta no será qué salió mal en el césped, sino por qué en verano nadie quiso ver lo evidente.



