El 4-1-4-1 de Dinamo Zagreb se impuso al 4-2-3-1 de FCSB desde una idea muy clara: ceder una ligera cuota de balón para dominar los espacios y las áreas. Aunque los rumanos tuvieron más posesión (53% frente al 47%), esa superioridad fue fundamentalmente territorial y de circulación segura —465 pases con un 81% de acierto— sin traducirse en amenaza real. Dinamo, con menos balón (419 pases, 78% de precisión), orientó su plan hacia transiciones rápidas y ataques más verticales, priorizando la ocupación del área rival y la agresividad en campo contrario. El marcador 4-1 refleja cómo el conjunto croata controló el ritmo y los momentos del partido más que la posesión en sí.
Eficiencia ofensiva
La gran diferencia estuvo en la producción ofensiva. Dinamo Zagreb terminó con 16 tiros totales por solo 7 de FCSB. De esos 16 disparos, 7 fueron a puerta y 10 llegaron desde dentro del área, señal clara de un plan para cargar el carril central y finalizar cerca del arco. El dato de expected_goals (2.35) confirma que generaron ocasiones de alta calidad y no solo remates lejanos o forzados. Además, los 4 saques de esquina indican que, aunque no abusaron del juego por bandas, sí consiguieron instalarse con frecuencia en tres cuartos y forzar situaciones de remate.
FCSB, pese a sus 6 córners, apenas produjo peligro: 7 tiros en total, solo 3 a puerta y únicamente 3 desde dentro del área, con un expected_goals de apenas 0.24. Es el retrato de una posesión estéril: mucho balón, poca profundidad y casi ninguna llegada clara. La diferencia en la pegada es evidente al comparar 7 tiros a puerta de Dinamo con los 3 de FCSB, y se refuerza por la relación goles/remates: 4 goles con 7 disparos a portería para los locales frente a 1 gol con 3 tiros a puerta para los visitantes, un ejemplo de eficacia croata frente a la falta de colmillo rumana.
Disciplina defensiva e intensidad
Defensivamente, Dinamo Zagreb apostó por un bloque intenso y dispuesto al duelo: cometió 17 faltas frente a las 11 de FCSB, lo que habla de una estrategia de interrupción y presión agresiva para cortar la circulación rival y evitar que la posesión rumana se transformara en ventajas entre líneas. Ambos equipos vieron 2 tarjetas amarillas, pero el volumen de faltas local indica un mayor nivel de contacto y disposición a “ensuciar” el ritmo.
En portería, los datos subrayan que el control del área fue croata: el guardameta de Dinamo solo necesitó 2 paradas, mientras que el de FCSB tuvo que intervenir 3 veces ante remates más claros. La ausencia de tiros bloqueados por parte de FCSB (0, frente a 3 de Dinamo) también muestra que los croatas defendieron su área con más agresividad, saliendo al tiro y reduciendo ángulos.
Conclusión
En definitiva, la fórmula ganadora de Dinamo Zagreb combinó transiciones verticales, alta presencia en el área (10 tiros dentro del área) y una intensidad defensiva elevada (17 faltas) para neutralizar la posesión estéril de FCSB. La eficacia y la calidad de las ocasiones pesaron mucho más que el dominio del balón.





