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De la desilusión europea a la Premier League: Liverpool busca su lugar

La noche europea se apagó en Anfield. PSG, campeón vigente, cerró la puerta sin contemplaciones: 0-2 en el partido, 0-4 en el global, y Liverpool fuera en cuartos de final. Un golpe duro, sí, pero dentro del vestuario el discurso cambió de dirección casi al instante.

Florian Wirtz, uno de los grandes focos de esta nueva etapa, no tardó en marcar el siguiente objetivo: la Premier League y el billete a la próxima Champions League.

De la desilusión europea al deber liguero

“Ahora el foco va completamente al final de la temporada en la liga. Tenemos que jugar Champions League la próxima temporada, se lo debemos al club y a los aficionados”, subrayó el alemán en los medios oficiales del club. No hay rodeos: mínimo, terminar entre los cinco primeros.

La tabla le da la razón. El equipo de Arne Slot es quinto, con 52 puntos, y la Premier volverá a contar con cinco plazas para la Champions. El margen, sin embargo, es estrecho: solo cuatro puntos de colchón sobre Chelsea. No es una comodidad, es una advertencia.

Wirtz lo sabe y lo verbaliza como una obligación más que como una aspiración. “Daremos lo mejor, como hoy, y ojalá podamos acabar mínimo en el top cinco”, remarcó. El mensaje es directo: la temporada no admite más concesiones.

Un Anfield encendido, un gol que nunca llegó

El adiós a Europa deja, pese al resultado, matices distintos a los del primer asalto en París. Liverpool salió a morder desde el primer minuto, empujado por un Anfield que volvió a parecerse a sus grandes noches. El propio Wirtz no dudó en elogiar el ambiente: “Creo que todo el estadio estaba en llamas y los aficionados, un gran cumplido para ellos. Lo intentamos todo desde el primer minuto”.

El plan era claro: gol rápido, partido nuevo. Ese tanto que encendiera la remontada nunca apareció. El momento clave llegó cuando Virgil van Dijk se elevó para rematar y Marquinhos, en una acción de central de jerarquía, se cruzó para bloquear lo que parecía el 1-0. Poco después, un penalti señalado y luego anulado por el VAR terminó de cortar el impulso.

Ahí se esfumó buena parte de la fe. “Nos faltó ese gol para empezar la remontada. Nos faltó el gol. Eso es fútbol: cuando no marcas goles, no ganas partidos”, resumió Wirtz con crudeza.

Demasiado castigo en el tramo final

Tras el descanso, Liverpool encontró mejores caminos. Más ritmo, más llegadas, más sensación de amenaza. El área de PSG se vio por momentos sitiada, pero la puntería siguió torcida. Cada ocasión desperdiciada dejaba una sensación conocida: el partido se estaba abriendo peligrosamente.

El castigo llegó en forma de contraataques. Con los locales volcados, Ousmane Dembélé explotó los espacios y firmó un doblete que sentenció la eliminatoria y silenció Anfield. El marcador final, 0-2, no reflejó del todo la mejora en el juego, pero sí la diferencia en eficacia.

“En la primera parte fue un poco más difícil crear ocasiones y en la segunda tuvimos algunas buenas, pero al final faltó ese pequeño detalle para marcar”, admitió Wirtz. “Es frustrante, pero tenemos que aceptarlo y seguir adelante”.

Goodison como primer examen del sprint final

Seguir adelante, en clave Liverpool, significa mirar ya al domingo. No hay tiempo para lamentos. Llega el derbi en Goodison Park ante Everton, un escenario que rara vez concede tregua y que ahora se convierte en el primer examen serio de este sprint final por la Champions.

El contexto es claro: quinto puesto, 52 puntos, cuatro de ventaja sobre Chelsea y una temporada irregular que no permite más tropiezos. Para Wirtz, debutante en Anfield en curso de aprendizaje acelerado, este tramo final será también una prueba de carácter.

Europa se ha escapado por esta temporada. Lo que está en juego ahora es que no se convierta en una ausencia prolongada. Y esa batalla empieza, sin red, al otro lado de Stanley Park.