Bayern Múnich reacciona tras fallo de penalti de Harry Kane
Bayern Múnich aún tenía en la piel el 6-5 global encajado ante Paris Saint-Germain. La eliminación en semifinales de Champions había dejado heridas abiertas y un ambiente espeso. En Wolfsburgo no hubo exhibición ni reconciliación total con el juego, pero sí algo igual de necesario: un triunfo trabajado, un 0-1 que vale como reacción anímica y mantiene vivo el objetivo del doblete doméstico.
Thomas Tuchel movió el once con seis cambios respecto al duelo del miércoles. Sobre el césped se notó. Bayern dominaba la pelota, pero le faltaba filo. Harry Kane, máximo goleador de la Bundesliga, estaba, pero no aparecía. El campeón no encontraba su ritmo, más pesado de lo habitual, más previsible, como si todavía siguiera en Múnich pensando en lo que pudo ser ante PSG.
La ocasión para romper el bloqueo llegó en el minuto 36. Penalti para Bayern, balón para Kane. Veinticuatro lanzamientos convertidos en la Bundesliga, ninguna mancha en la estadística. Hasta hoy. El inglés resbaló ligeramente en la carrera y el disparo se marchó desviado. Primera pena máxima fallada en el campeonato alemán. Un símbolo de la tarde: nada fluía con naturalidad.
El error no encogió al equipo, pero sí alargó la incomodidad. Wolfsburgo, hundido en la tabla y sin confianza, apenas amenazaba, pero Bayern no encontraba la claridad necesaria para mandar con autoridad. Necesitó más de un tiempo para asentarse de verdad y ajustar alturas, ritmo y asociaciones.
El desahogo llegó en el minuto 56. Michael Olise recibió en la frontal, se perfiló y dibujó un disparo con rosca perfecta al ángulo. Un golpeo limpio, elegante, inalcanzable para el portero. Golazo y 0-1. El gesto de alivio en los jugadores del Bayern decía tanto como el propio tanto: el campeón, por fin, encontraba una salida a su tarde espesa.
A partir de ahí, el partido se convirtió en una cuestión de control. Bayern manejó los tiempos, pero sin cerrar el choque. Y cuando se perdona, la última palabra suele quedar abierta. Wolfsburgo la tuvo en el 89. Mattias Svanberg se plantó solo ante Jonas Urbig y, con todo a favor, estrelló el balón en el poste. El suspiro colectivo del banquillo bávaro sonó casi tan fuerte como el impacto en la madera.
Bayern sobrevivió a ese susto final y se llevó tres puntos que no lucen, pero cuentan. Mucho. El campeón, ya sin Champions, puede aún cerrar la temporada con un doblete nacional si vence a Stuttgart en la final de la Copa de Alemania el 23 de mayo. La Bundesliga, por su parte, sigue apretada en la zona noble: Borussia Dortmund, segundo, y RB Leipzig, tercero, ya tienen asegurada su plaza para la próxima Champions. Stuttgart marcha cuarto, empatado a 61 puntos con Hoffenheim, quinto. Solo los cuatro primeros acceden de forma directa a la máxima competición europea. Cada detalle, cada partido, cada penalti fallado o convertido, puede marcar la frontera entre el éxito y la decepción.
Inter impone jerarquía y golpea a Lazio antes de la final copera
En Italia, la escena fue distinta, pero el mensaje parecido: los grandes no negocian la intensidad, ni siquiera cuando el título ya está en el bolsillo. Inter, campeón de la Serie A, se presentó en el Olímpico de Roma y desarmó a Lazio con un 0-3 contundente que pesa más en la cabeza que en la clasificación, a solo días de verse las caras de nuevo en la final de la Coppa Italia.
El partido era un ensayo general. Inter ya coronado, Lazio octavo y fuera de puestos europeos por la vía liguera. Pero Lautaro Martínez no entiende de amistosos encubiertos. De vuelta al once tras su lesión, el argentino necesitó apenas seis minutos para recordar por qué lidera la tabla de goleadores. Saque de banda largo, peinada de Marcus Thuram y volea de Lautaro a la red. Gol número 17 en la Serie A. Un gesto de killer en un partido que, para él, valía como declaración de intenciones antes del miércoles.
Inter olió sangre y no levantó el pie. Seis minutos antes del descanso, otra vez Lautaro entró en escena. Esta vez para construir, no para finalizar. Combinó en la izquierda con Andy Diouf y sirvió atrás para Petar Sucic, que colocó un disparo de primera al ángulo desde la frontal. Otro golpe estético y demoledor: 0-2 y Lazio, tocado.
La tarde se terminó de torcer para los romanos antes de la hora de juego. Alessio Romagnoli fue expulsado por una dura entrada sobre Ange-Yoan Bonny. Con diez hombres y dos goles de desventaja ante un Inter que juega de memoria, el tramo final se convirtió en un ejercicio de resistencia más que de esperanza.
La superioridad visitante se tradujo en el tercero en el minuto 75. Una combinación fluida por dentro dejó a Henrikh Mkhitaryan en zona de remate. El armenio no dudó: disparo potente al techo de la portería y 0-3. Inter cerraba así una actuación que no suma títulos, pero sí envía un mensaje claro a su rival de la final: el campeón llega afilado, con su estrella recuperada y su plan de juego intacto. ¿Cómo responderá Lazio cuando ya no haya red de seguridad?
Mesloub, 16 años y un debut que sacude la Ligue 1
En Francia, la historia de la noche tuvo rostro adolescente. Mezian Mesloub, 16 años, saltó al campo con Lens y, en cuestión de segundos, cambió el destino de dos clubes y dio un giro al desenlace de la Ligue 1.
El duelo ante Nantes se había atascado. 0-0, nervios, tensión. Lens buscaba certificar su presencia en la próxima Champions; Nantes, aferrarse a la élite. Entonces apareció el chico. Recién entrado, en el minuto 79, cazó un balón suelto en el área con su primer contacto. Con el segundo, lo mandó a la red. 1-0 en su debut en la Ligue 1, gol que vale una clasificación europea y una sentencia.
La victoria asegura a Lens un puesto entre los tres primeros. Nueve puntos de ventaja sobre Lille, cuarto, con solo dos jornadas por disputarse. Billete garantizado para la próxima Champions y, al mismo tiempo, descenso consumado para Nantes, que cae a la segunda categoría.
El tanto de Mesloub deja también viva, al menos sobre el papel, la pelea por el título. Lens, segundo, es el único equipo que aún puede alcanzar a Paris Saint-Germain. El margen es mínimo y el escenario, casi imposible, pero la matemática resiste.
PSG puede colocarse seis puntos por delante, con una diferencia de goles muy superior y solo dos partidos por jugar, si vence a Brest el domingo. Eso dejaría el campeonato prácticamente sentenciado, aunque no de forma oficial. Para sellarlo, el finalista de la Champions tendrá que viajar precisamente a casa de Lens el miércoles. Allí, en un estadio que ya celebra su regreso a la élite europea, el campeón francés podría poner el último sello al título. O encontrarse con otro adolescente dispuesto a cambiar la historia.



