El partido en el Stadion Galgenwaard se definió por el contraste entre posesión y eficacia. Utrecht llevó el peso del juego con un 57% de posesión y 519 pases totales, circulando con buen acierto (87% de pases completados). Sin embargo, Genk, con solo el 43% de posesión y 386 pases (82% de acierto), controló mejor los espacios y los momentos del encuentro. El plan belga fue claro: bloque medio-bajo, densidad por dentro y salidas rápidas, aceptando largos tramos sin balón pero orientando el partido hacia un contexto de transiciones y duelos individuales, donde su 4-1-4-1 se mostró más sólido que el 4-3-3 local.
Eficiencia ofensiva
Utrecht no fue un equipo estéril: generó 17 tiros totales, con 7 a puerta y 12 intentos desde dentro del área, respaldados por unos xG de 2,09. Es decir, el plan de ataque posicional sí logró meter balones en zonas de alto valor, pero faltó precisión en la finalización. Solo 2 saques de esquina reflejan, además, que no convirtió su dominio territorial en una oleada constante de situaciones a balón parado, señal de un ataque que llegaba pero no lograba encerrar del todo a Genk.
Genk, en cambio, encarnó la “eficiencia clínica”. Con solo 12 tiros totales y 5 a puerta, generó xG de 1,66 y convirtió esas llegadas en un 0-2 final. Sus 8 tiros dentro del área muestran un ataque muy selectivo: menos volumen, pero más claridad. El 4-1-4-1 les permitió tener siempre una referencia fija arriba y cuatro mediapuntas capaces de atacar los espacios a la espalda del mediocampo de Utrecht. Los 3 córners visitantes, frente a los 2 locales, refuerzan la idea de que cada salida de Genk llevaba más veneno que los ataques elaborados del conjunto neerlandés.
Disciplina defensiva e intensidad
El duelo fue relativamente controlado en lo físico: 11 faltas cometidas por Utrecht y 12 por Genk, sin tarjetas para los locales y solo una amarilla para los belgas. No hubo una estrategia claramente destructiva, sino más bien un partido de bloques organizados. Defensivamente, la clave estuvo en las áreas. El portero de Genk registró 7 paradas, dato que subraya tanto la insistencia de Utrecht como la solidez del guardameta y su estructura protectora. En el otro lado, el portero local solo tuvo que intervenir 3 veces, pero la defensa permitió que esos pocos remates fueran de alto valor, reflejado en el 0-2 final pese a la menor producción de Genk.
Conclusión
En síntesis, Utrecht mandó en la posesión y en los xG (57% y 2,09), pero fue ineficaz en las áreas. Genk, con menos balón (43%) y menos tiros (12), impuso un plan de bloque compacto y transiciones precisas: su eficiencia ofensiva y la actuación de su portero hicieron que la eficacia se impusiera a la posesión.





