El partido en el Stade Louis II fue un choque claro entre dominio del balón y explotación del espacio. Paris Saint Germain asumió el control absoluto de la posesión con un 80% y 795 pases totales, frente al 20% y solo 197 pases de Monaco. Sin embargo, el equipo local orientó su plan a transitar rápido y atacar directo desde su 4-2-3-1, mientras PSG, en 4-3-3, buscó instalarse de forma permanente en campo rival. Hasta la expulsión de Aleksandr Golovin (48’), Monaco alternó fases de bloque medio-bajo con salidas verticales; tras la roja, se replegó definitivamente, cediendo completamente el balón pero intentando seguir siendo amenazante en contadas transiciones.
Eficiencia ofensiva
Las cifras de tiro muestran un duelo entre volumen y contundencia. PSG terminó con 30 disparos totales, 10 a puerta y 8 saques de esquina, respaldados por un xG de 3.09: un plan de asedio constante, con 13 tiros dentro del área y 17 desde fuera, que habla de insistencia y acumulación de remates desde múltiples alturas. Monaco, en cambio, solo registró 7 tiros totales y 4 a puerta, pero con 5 intentos dentro del área y un xG de 1.19, lo que indica que sus pocas llegadas fueron bastante limpias y bien seleccionadas, propias de un enfoque de contraataque clínico. El 2-3 final encaja con esta lectura: PSG convirtió una parte razonable de su enorme volumen, mientras que Monaco maximizó sus escasas posesiones largas. La escasez de córners locales (1 solo) refuerza que apenas pisaron campo rival de forma sostenida; casi todo su peligro vino de ataques rápidos más que de presión alta o ataques posicionales.
Disciplina defensiva e intensidad
En el plano defensivo, los datos reflejan dos enfoques muy distintos. Monaco cometió 11 faltas y vio 2 amarillas más una roja, lo que sugiere un plan de contención agresiva, intentando cortar el ritmo y las combinaciones interiores de PSG. El hecho de no registrar tiros bloqueados (0) pero sí 7 paradas de P. Kohn indica que muchas acciones parisinas terminaron en remates claros que exigieron intervención directa del portero, más que en una defensa que lograra achicar líneas de tiro. PSG, por su parte, solo cometió 4 faltas y no recibió tarjetas, señal de un control territorial tan grande que rara vez necesitó recurrir a faltas tácticas. Con solo 2 paradas de M. Safonov, el equipo visitante vivió relativamente tranquilo en su área pese a encajar dos goles, apoyado en una estructura de posesión que redujo al mínimo las situaciones de riesgo en transición.
La superioridad territorial y el volumen ofensivo de Paris Saint Germain (80% de posesión, 30 tiros, xG 3.09) terminaron imponiéndose sobre el plan de contraataque y la eficiencia puntual de Monaco. La expulsión y la carga defensiva constante inclinaron definitivamente un partido donde la posesión acabó pesando más que la pegada aislada.





