El partido en el Estadio La Corregidora fue un choque claro entre posesión y eficacia. Leon monopolizó la pelota con un 69% de posesión y 502 pases completados al 89%, imponiendo el ritmo y la circulación en campo rival. Sin embargo, Club Queretaro, con solo un 31% de posesión y 212 pases (74% de acierto), controló mejor los espacios. Su 4-4-2 se replegó bajo, cerró el carril central y orientó a Leon hacia zonas menos dañinas. El 2-0 final refleja un plan de bloque compacto y transiciones rápidas que desarmó la “dominio estéril” de Leon.
Eficiencia ofensiva
Los números subrayan el contraste entre volumen y pegada. Leon terminó con 17 tiros totales, 7 a puerta y 7 desde fuera del área, apoyados en 7 tiros de esquina. Generó presencia constante, especialmente por bandas, pero se topó con un muro: muchos de esos remates fueron forzados o desde media distancia, como sugieren sus 5 tiros bloqueados. La gran posesión no se tradujo en claridad.
Queretaro, en cambio, fue mucho más selectivo y directo. Con solo 13 tiros totales, 5 a puerta y 9 dentro del área, mostró una ocupación del área rival mucho más eficiente cada vez que lograba salir. Las 2 faltas de Leon que acaban en amarillas tempranas y el posterior ajuste con cambios al descanso indican que sufrían cada transición queretana. Pese a tener solo 2 córners, Queretaro convirtió sus ataques en situaciones de remate de alta probabilidad, reflejo de un plan de contraataque bien ejecutado y de “eficiencia clínica” frente a la portería.
Disciplina defensiva e intensidad
El plan de Queretaro exigió una gran carga física y agresividad. Sus 15 faltas y 4 tarjetas amarillas muestran una estrategia clara de romper el ritmo de Leon y cortar progresiones antes de que se filtraran pases interiores. Aun así, el guardameta G. Allison fue clave: sus 6 paradas, frente a solo 3 de O. Garcia, evidencian que el bloque bajo necesitó intervenciones decisivas para sostener el cero.
Leon, con 9 faltas y también 4 amarillas, terminó desbordado emocionalmente, culminando en la roja a Sebastián Vegas al 62’. Esa expulsión, sumada al contexto de ir por detrás en el marcador, obligó a atacar con más desorden, aumentando los espacios para las transiciones rivales. Los 5 tiros bloqueados de Leon subrayan la buena protección del área por parte de la zaga local.
Conclusión
En síntesis, la victoria de Club Queretaro se explica por un bloque compacto, un uso inteligente del 31% de posesión y una mayor eficacia en 13 tiros, frente a la “posesión estéril” de un Leon que, pese a sus 17 remates y 69% de balón, fue incapaz de transformar dominio territorial en goles.





