El 2-1 de Guadalajara Chivas en el Estadio El Encanto se explica como un duelo de control territorial y de balón muy desequilibrado. Chivas asumió el mando del juego con un 68% de posesión frente al 32% de Mazatlán, apoyado en una circulación muy limpia (749 pases totales con 92% de precisión). Mazatlán, con su 5-4-1 inicial, priorizó proteger el área propia y cerrar carriles interiores, aceptando largos tramos sin balón (348 pases, 80% de acierto) y apostando por transiciones y ataques más directos. El marcador ajustado refleja más la resistencia local que una igualdad real en el control del juego.
Eficiencia ofensiva
En términos de producción ofensiva, el plan de Chivas fue claro: ocupar campo rival de forma sostenida y cargar el área. Sus 14 tiros totales contra solo 6 de Mazatlán muestran esa superioridad constante. Nueve disparos dentro del área y solo cinco desde fuera indican que Guadalajara no se conformó con lejanos, sino que trabajó para instalarse cerca del arco rival, apoyado por el 3-4-2-1 y la presencia de tres hombres en la última línea. Los 6 tiros a puerta obligaron al portero local a intervenir en 4 ocasiones, confirmando que el dominio territorial se tradujo en ocasiones reales.
Mazatlán, en cambio, fue mucho más selectivo: 6 remates totales, apenas 3 a puerta y solo 3 dentro del área. Con un solo tiro de esquina a favor frente a 2 de Chivas, quedó claro que generó poco volumen sostenido en campo rival. Su gol en la segunda parte no cambia la lectura global: el equipo de Sergio Bueno dependió de momentos aislados más que de una presión ofensiva continua. La relación tiros/goles (3 tiros a puerta para 1 gol) muestra cierta eficiencia, pero sobre un volumen muy bajo, más asociado a un plan reactivo que a uno propositivo.
Disciplina defensiva e intensidad
La estructura defensiva de Mazatlán fue agresiva y de contención. Sus 13 faltas y 3 tarjetas amarillas reflejan un plan de ir al límite para cortar el ritmo de Chivas y proteger la línea de cinco. Las amarillas tempranas a Lucas Merolla (13’) y Mauro Zaleta (43’) condicionaron aún más la zaga, obligando a un cambio de central al descanso, lo que sugiere problemas para sostener la intensidad sin riesgos disciplinarios.
Chivas, con 9 faltas y 2 amarillas, manejó mejor los tiempos sin caer en un juego excesivamente brusco. Defensivamente, apenas concedió 3 tiros a puerta y su portero solo necesitó 2 atajadas, señal de que la estructura de tres centrales y cuatro mediocampistas blindó bien el área. El hecho de que Mazatlán solo lograra 1 córner confirma que Guadalajara controló también las segundas jugadas y las zonas de rebote alrededor de su área.
Conclusión
En última instancia, la posesión dominante y el volumen de llegadas de Guadalajara Chivas (68% de balón, 14 tiros, 6 a puerta) se impusieron al bloque bajo y las transiciones esporádicas de Mazatlán. La eficiencia moderada, pero sobre muchas ocasiones, terminó siendo más decisiva que la resistencia local y sus ataques puntuales.





