El 2-2 en el Stadio Renato Dall’Ara fue el choque entre la posesión total de Bologna y la gestión del espacio de Celtic. El conjunto de Vincenzo Italiano monopolizó el balón con un 71% de posesión y 525 pases al 87% de acierto, instalándose durante largos tramos en campo rival. Sin embargo, Celtic, con solo un 29% de posesión y 236 pases, priorizó la compacidad y las transiciones rápidas, especialmente antes de quedarse con diez hombres en el minuto 34. El desarrollo del partido fue así: dominio territorial absoluto de Bologna frente a un bloque escocés muy bajo, orientado a sobrevivir, reducir espacios en su área y explotar cada salida directa.
Eficiencia ofensiva
Los números reflejan una “dominación estéril” de Bologna durante muchos minutos. El equipo italiano terminó con 36 tiros totales, de los cuales 10 fueron a puerta, 25 desde dentro del área y 11 bloqueados, además de 16 saques de esquina. El dato de 2.46 expected_goals confirma que generaron ocasiones claras, pero la dificultad para transformar ese volumen en más de dos goles habla de cierta falta de filo en la definición y de acumulación de disparos forzados ante un bloque muy hundido.
Celtic, en cambio, construyó un plan de máxima eficiencia y riesgo calculado: solo 8 tiros en todo el partido, pero los 8 desde dentro del área y 5 a puerta, para 1.99 expected_goals. Es decir, casi cada llegada fue una ocasión franca, producto de ataques directos y pocos toques. Incluso tras la expulsión, el conjunto visitante siguió seleccionando mucho sus disparos, renunciando por completo al tiro lejano (0 tiros desde fuera del área) y priorizando ataques muy concretos y verticales. El empate final refleja el contraste: volumen masivo de Bologna frente a la pegada selectiva de Celtic.
Disciplina defensiva e intensidad
El partido fue intenso pero no descontrolado: 8 faltas de Bologna frente a 11 de Celtic. Los escoceses sí recurrieron más al contacto y a la falta táctica, reflejado en 3 amarillas y una roja, frente a solo 1 amarilla para Bologna. La doble amonestación a Reo Hatate en apenas tres minutos ilustra un plan de contención agresiva en la zona central, tratando de frenar la circulación italiana.
Defensivamente, Bologna vivió la mayor parte del tiempo en campo rival, por lo que apenas concedió 8 tiros y solo necesitó 3 paradas de Łukasz Skorupski. En el otro área, Kasper Schmeichel fue decisivo con 7 paradas ante 10 tiros a puerta, sosteniendo un bloque sometido a oleadas constantes. Los 11 tiros bloqueados por Celtic refuerzan la idea de un área muy poblada, con líneas hundidas protegiendo el carril central y obligando a Bologna a disparar entre piernas.
Conclusión
En última instancia, la eficiencia selectiva de Celtic y la actuación de su portero neutralizaron la abrumadora posesión y el volumen ofensivo de Bologna. El equipo local controló el balón y el ritmo, pero la capacidad de los escoceses para convertir pocas llegadas en peligro real impuso un empate que sabe a “dominio sin premio” para los italianos.





