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Arsenal se prepara para vender: el equilibrio financiero en la Premier

Arsenal vive el momento con el que soñaba durante años: finalista de Champions, líder en la batalla por la Premier y con una caja que no deja de engordar. Y aun así, el verano en el Emirates no será un ejercicio de puro gasto. Al contrario: se avecina una ventana de salidas importantes.

El club londinense ha asegurado ya 122 millones de libras en premios de la UEFA gracias a su recorrido hasta la final de la Champions League, donde se medirá en Budapest, el 30 de mayo, a Bayern Munich o Paris Saint-Germain. El triunfo por 1-0 ante Atlético de Madrid en el Emirates, que cerró un 2-1 global en semifinales, añadió 16 millones a una temporada ya histórica en lo deportivo y en lo económico. Si levanta el trofeo por primera vez, sumará otros 10 millones.

Todo esto llega después de los 101 millones ingresados el curso anterior por alcanzar las semifinales. Dos años seguidos de élite europea han convertido a Arsenal en una máquina de generar ingresos. Pero no en una máquina de gastar sin freno.

Del verano del derroche al verano del equilibrio

El recuerdo del último mercado pesa. El verano pasado, Arsenal desembolsó 267 millones de libras en ocho fichajes y apenas recuperó 10 millones en ventas. Resultado: el mayor gasto neto de toda la Premier League, 257 millones. Un lujo que en el club asumen que no pueden volver a repetir.

En el Emirates quieren reforzar de nuevo la plantilla, mantener el impulso de Mikel Arteta y seguir compitiendo al máximo nivel. Pero esta vez con una hoja de balance mucho más equilibrada. Habrá fichajes, sí. También salidas. Y no solo de jugadores secundarios.

El contexto regulatorio aprieta. A partir de la próxima temporada entra en vigor la nueva norma de Squad Cost Ratio de la Premier League, que limita el gasto en costes de plantilla al 85% de los ingresos. Arsenal presentó en febrero unas cuentas 2024/25 con apenas 1,4 millones de libras de pérdidas antes de impuestos, una cifra muy contenida… pero que todavía no refleja el impacto total del gasto del último verano.

El club no está en una situación de urgencia, no necesita vender antes de comprar. Sin embargo, trabaja el mercado con la certeza de que, a lo largo de la ventana, tendrá que hacer caja para sostener el proyecto en el largo plazo. Sostenibilidad, palabra clave en los despachos del norte de Londres.

Un vestuario con mercado… y decisiones incómodas

La planificación está muy avanzada. Arsenal ha diseñado distintos escenarios, calculando ingresos, gastos y posibles movimientos. Sabe qué posiciones quiere reforzar y qué jugadores podrían salir. Falta una pieza: descubrir cuál es el mercado real para sus activos.

Entre los nombres que ya suenan aparecen pesos pesados: Ben White, Leandro Trossard y Gabriel Martinelli han sido vinculados a posibles salidas. Ninguno está oficialmente en venta, pero el simple hecho de que sus nombres circulen indica que Arsenal escucha, evalúa, sopesa.

Más delicado aún es el caso de los canteranos. Myles Lewis-Skelly y Ethan Nwaneri han despertado interés y, desde un punto de vista contable, su venta sería oro puro: beneficio limpio, sin coste de amortización. El problema es deportivo.

Lewis-Skelly, en particular, ha encendido el debate interno. Sus actuaciones como centrocampista en los dos últimos partidos ante Fulham y Atlético de Madrid han sido una declaración de intenciones. Personalidad, energía, calidad. Ha mostrado que puede tener futuro bajo el mando de Arteta… y, al mismo tiempo, ha incrementado su valor en el mercado. Mantenerlo como pieza de futuro o venderlo en el pico de su cotización: el dilema está servido.

Hay un caso, sin embargo, prácticamente resuelto. Jakub Kiwior está a un paso de salir de forma definitiva. Porto ha anunciado que ha activado la opción de compra por 19 millones de libras, una operación que, a su vez, allana el camino para que se formalice el fichaje permanente de Piero Hincapié desde Bayer Leverkusen por 45 millones. Una pieza sale, otra entra. La lógica del mercado se impone.

Arteta mira arriba: gol, músculo y laterales

Mientras se calculan ventas y beneficios, la dirección deportiva no pierde de vista el otro lado de la ecuación: las llegadas. Según Sky Sports News, Arsenal quiere reforzarse en tres frentes muy claros: ataque, centro del campo y laterales.

En la banda izquierda, dos nombres dominan la agenda: Khvicha Kvaratskhelia, de Paris Saint-Germain, y Anthony Gordon, de Newcastle. Dos perfiles distintos, dos apuestas de alto coste para elevar aún más el nivel ofensivo del equipo.

En la delantera, el objetivo que más ruido genera es Julián Álvarez, de Atlético de Madrid. El argentino brilló en la ida de semifinales en el Metropolitano y su rendimiento no pasó desapercibido en el Emirates. Hay un vínculo clave: el director deportivo de Arsenal, Andrea Berta, fue quien supervisó su fichaje por 82 millones de libras desde Manchester City en 2024, cuando aún trabajaba para el club español.

El problema es que Atlético no quiere vender. Y pone un precio que roza lo prohibitivo: alrededor de 130 millones de libras, incluso si el jugador pidiera salir. A eso se suma la competencia: Barcelona y Paris Saint-Germain también siguen de cerca al internacional argentino.

Cada operación de este nivel obliga a mirar de nuevo a la columna de ingresos. Para fichar talento de élite, Arsenal sabe que tendrá que aceptar ofertas importantes por varios jugadores. Es la única forma de seguir creciendo sin perder pie en el equilibrio financiero.

Rumbo a la cima económica de Inglaterra

Todo este ejercicio de contención llega en un momento paradójico: Arsenal está a las puertas de convertirse en el club más rico de Inglaterra. No por inversión externa, sino por rendimiento deportivo y expansión comercial.

Según las proyecciones, su temporada actual —final de Champions y lucha por el título de Premier— debería situarlo por delante de Liverpool y Manchester City en la próxima fotografía de ingresos anuales. Ya en 2024/25, los londinenses firmaron un récord de 691 millones de libras de facturación, con Liverpool en 703 millones y City en 694. La distancia se ha estrechado al máximo.

Las tres patas del negocio crecen con fuerza. Los ingresos comerciales se dispararon un 41%, hasta 263 millones. Los de día de partido subieron un 17%, hasta 154 millones, impulsados por el ambiente y la regularidad del equipo. Los derechos de televisión aumentaron un 4%, hasta 213 millones. Y las previsiones apuntan a nuevos récords esta campaña.

Si Arsenal levanta la Premier, sumará aún más. La pasada temporada ingresó 171,5 millones en premios por acabar segundo, frente a los 174,9 millones del campeón Liverpool. El salto al primer puesto llevaría un plus económico directo.

La Champions también abre otra puerta. Ganar la final no solo significaría el primer título europeo grande de la era Arteta; aseguraría además la clasificación para el próximo Mundial de Clubes de la FIFA, previsto para el verano de 2029. Chelsea ingresó 90 millones de libras por conquistar el torneo el pasado verano. Arsenal podría aspirar a una cifra similar.

El escenario es claro: el club se encamina hacia una posición dominante en ingresos, con la posibilidad real de convertirse en la referencia económica del fútbol inglés. Pero el reto no es solo llegar, sino quedarse. Y ahí entran en juego las decisiones de este verano.

Vender a tiempo, comprar mejor, sostener el proyecto de Arteta sin traicionar la nueva disciplina financiera. Arsenal ya sabe lo que es gastar más que nadie. Ahora quiere demostrar que también sabe ganar… gastando con cabeza.