Lamine Yamal: el entrenamiento invisible que lo sostiene
Luis de la Fuente presentó su autobiografía, “La vida se entrena cada día”, y terminó hablando, cómo no, de la gran joya de la selección. No del talento desbordante de Lamine Yamal, que ya conoce todo el mundo, sino de lo que no se ve. De lo que sostiene al prodigio de 18 años cuando las luces se apagan.
El seleccionador quiso romper un tópico muy cómodo: el del genio que vive solo del don natural. Con Lamine, asegura, no existe tal cosa. Detrás del extremo hay un profesional adulto en un cuerpo adolescente, sometido a una rutina implacable para volver al máximo nivel tras su lesión muscular de finales de abril.
“Además de su gran talento, entrena tres horas al día, va al gimnasio, visita a su fisio, a su nutricionista y a su psicólogo, y se entrega a su entrenamiento invisible, que es lo más importante. El entrenamiento invisible es algo que mucha gente desconoce. Es estar 24 horas pensando en tu trabajo. A Lamine nadie le regala nada”, subrayó De la Fuente, con un tono más de entrenador exigente que de narrador de recuerdos.
El “entrenamiento invisible” que sostiene al genio
El concepto se ha convertido en una especie de lema en la boca del seleccionador. No habla solo de pesas, carreras o sesiones de vídeo. Habla de descanso, de alimentación, de la gestión mental de la presión. De vivir para el fútbol cuando el partido ya terminó.
Yamal, lesionado a finales de abril, ha ido quemando etapas. Ya ha vuelto al césped en la ciudad deportiva del Barcelona, una señal que ha disparado el optimismo en la Federación. En Las Rozas ven cada día los informes de su evolución y el mensaje del técnico es claro: la hoja de ruta está marcada y no se va a improvisar.
“Yo hablo de Lamine porque le conozco muy bien. Si Dios quiere, llegará al Mundial lo mejor posible”, afirmó De la Fuente. No es una promesa vacía. Es una declaración de intención sobre cómo piensa gestionar al futbolista que puede cambiarle la cara a España en Norteamérica.
En Barcelona, sin embargo, la preocupación es evidente. El club ha decidido que no vuelva a jugar en lo que queda de Liga y observa con lupa cualquier decisión sobre su carga de minutos. Desde la selección, la respuesta es control, datos y paciencia: cada paso está medido.
Un arma de impacto, no un salvavidas desde el primer día
Que Yamal llegue no significa que vaya a ser titular desde el primer partido. De la Fuente lo ha dejado entrever: el plan pasa por protegerle, no exprimirle. España no quiere tirar al adolescente al fuego nada más aterrizar en el Mundial.
El seleccionador maneja un escenario muy concreto: un Lamine de menos minutos al principio, pero letal en ráfagas cortas. Un revulsivo, más que un pilar inmediato. El objetivo es sencillo y a la vez ambicioso: tenerle al 100% cuando llegue el tramo decisivo del torneo.
“Contemplamos todos los escenarios. Si vas ganando, si vas perdiendo, si el rival se queda con diez… Hay jugadores que te pueden dar 20 minutos y eso también tiene un valor enorme. Olmo llegó lesionado, estuvimos a punto de descartarle, pero luego fue decisivo en la Eurocopa”, recordó De la Fuente.
El caso de Dani Olmo en la pasada Eurocopa se ha convertido en el modelo. Un futbolista que entró entre algodones, al que estuvieron a un paso de dejar fuera, y que terminó siendo determinante. El mensaje es transparente: el Mundial es largo, no se gana en la primera semana.
Gavi vuelve a llamar a la puerta
No solo Lamine centra las miradas del seleccionador cuando mira hacia Barcelona. El otro nombre propio es Gavi. El centrocampista, competitivo hasta la obsesión, ha reaparecido con fuerza en su club y se ha vuelto a meter de lleno en la conversación para la lista.
De la Fuente lo ve preparado. Y, sobre todo, sano. “Está en un momento muy bueno. Lo mejor de todo es que se ha recuperado. Está compitiendo fantásticamente en su club y lo celebramos. Esa es la mejor noticia. Luego ya decidiremos si convocamos a un jugador o no”, remató el técnico de 64 años.
Entre el “entrenamiento invisible” de Lamine y la fiereza recuperada de Gavi, España empieza a perfilar algo más que una lista: un carácter. La cuestión, cuando llegue el Mundial, no será solo quién está, sino cuánto están dispuestos a aguantar sus cuerpos para sostener el talento. Y ahí, la gestión de De la Fuente será tan decisiva como cualquier gol.




