El partido en el Toumba Stadium se definió por el contraste entre balón y espacio. Real Betis asumió el mando de la posesión con un 57% y 453 pases completados al 83%, intentando imponer su 4-3-3 en campo rival. Sin embargo, PAOK, desde su 4-2-3-1, aceptó un rol más reactivo (43% de posesión y 332 pases al 77%), priorizando la protección del área propia y la salida rápida. El 0-0 al descanso refleja un primer tiempo de control andaluz con poca profundidad real, frente a un PAOK más selectivo pero cada vez más amenazante cerca del área, como anticipan sus 11 tiros desde dentro del área.
Eficiencia ofensiva
Los datos dibujan un guion claro: PAOK fue mucho más eficiente y directo. Con solo 12 tiros totales, 4 a puerta y 5 córners, concentró su producción ofensiva casi íntegramente en zonas de alto peligro (11 disparos dentro del área) y generó un xG de 2.86, cifra altísima para su volumen de remates. Esto indica ataques bien seleccionados, llegadas con muchos efectivos y una clara intención de finalizar rápido las transiciones, apoyándose en la movilidad de Andrija Živković, Dimitrios Pelkas y Taison por detrás de Giorgos Giakoumakis.
En contraste, Real Betis firmó 19 tiros, pero solo 2 a puerta, con 11 disparos desde fuera del área y un xG de apenas 0.59. Es el retrato perfecto de una “posesión estéril”: muchos intentos, pero casi todos de baja probabilidad, obligados a finalizar desde media distancia ante un bloque compacto. Los 8 córners béticos tampoco se tradujeron en ocasiones claras, en parte por los 3 tiros bloqueados de PAOK y la densidad defensiva en su propia área. La entrada de perfiles más creativos como Giovani Lo Celso y Marc Roca no cambió el patrón: dominio territorial, pero sin desordenar realmente la estructura griega.
Disciplina defensiva e intensidad
Sin ser un duelo extremadamente brusco, el partido tuvo una carga competitiva alta. PAOK cometió 14 faltas y vio 4 amarillas, varias por falta y otras por discusión, lo que encaja con una estrategia de cortar ritmo y proteger la frontal del área ante los intentos combinativos de Betis. El conjunto español, con 11 faltas y 2 amarillas, fue algo menos agresivo en la recuperación, más orientado a presionar tras pérdida que a interrumpir con infracciones.
En portería, los números de paradas (2 por lado) indican que ninguno de los guardametas tuvo un bombardeo constante; el trabajo defensivo de PAOK se centró más en impedir tiros claros que en exigir a Antonis Tsiftsis. Los 11 disparos bloqueados de Betis son especialmente reveladores de un bloque que defendió bajo, cerrando líneas de tiro y protegiendo el área con mucha atención.
Conclusión
El 2-0 se explica por la combinación de bloque compacto, agresividad selectiva y máxima eficiencia de PAOK frente a una Real Betis dominadora del balón pero poco profunda. En última instancia, la eficacia y la calidad de las llegadas griegas superaron con claridad la posesión estéril del conjunto andaluz.





