Simeone acepta la eliminación del Atlético: "El rival mereció pasar"
Arsenal cerró el pase a la final con la frialdad de los equipos que ya se sienten grandes en Europa. Un 1-0 en el Emirates, gol de Bukayo Saka justo antes del descanso, bastó para rematar un cruce que se decidió por detalles y que dejó un global de 2-1. Suficiente para los ingleses. Insuficiente para un Atlético que murió de pie, pero murió.
Diego Pablo Simeone apareció después con el gesto serio, la voz baja y un mensaje nítido: no hay excusas. Ni árbitro, ni polémicas, ni lamentos.
“Si nos eliminaron, es porque el rival mereció pasar. Fueron contundentes en el primer tiempo y se ganaron su lugar. Pero lo que siento es tranquilidad, paz; el equipo dio todo lo que tenía”, subrayó el técnico argentino, fiel a su estilo de blindar al vestuario incluso en la derrota.
Un Atlético al límite
El Atlético llegó a Londres sabiendo que la noche iba a exigirlo todo. Lo dio. Intensidad, duelos, sacrificio. Pero el golpe de Saka, al borde del entretiempo, rompió el plan y marcó el tono del segundo acto: Arsenal manejando el reloj, el Atlético buscando un gol que nunca llegó.
Simeone no se escondió. “Vinimos a competir contra un equipo increíblemente poderoso y, con nuestras armas, peleamos todo lo que pudimos. Estoy agradecido a nuestra gente, a nuestros jugadores, y orgulloso de estar donde estoy. Dije en la pretemporada en el estadio que íbamos a competir, y competimos. Lamentablemente no ganamos nada, es verdad, pero llegamos a lugares a los que no es fácil llegar”.
El discurso, lejos de sonar a consuelo vacío, sonó a diagnóstico de temporada: el equipo compite, se estira, roza objetivos grandes, pero le falta el último escalón.
La jugada de Griezmann y un mensaje sin coartadas
El partido dejó una acción que incendió a la grada rojiblanca: un contacto en el área sobre Antoine Griezmann que muchos interpretaron como penalti. El banquillo protestó, la afición se encendió. Simeone, no.
“Yo no me voy a quedar con algo tan simple y tan fácil como la jugada de Griezmann. Está muy claro, y entendemos que fue una falta de Pubill sobre uno de ellos. Creemos que estuvo bien en esa situación. No me voy a quedar con eso porque sería poner excusas, y no quiero poner excusas de nada”, explicó cuando le preguntaron por el arbitraje.
Ni una puerta abierta a la polémica. Ni una frase para alimentar el ruido. Solo una línea: el que pasa, lo merece.
Cuando insistieron sobre los detalles del choque, el técnico mantuvo el tono. “No hay nada más que decir. Estamos fuera. Felicitamos a Arsenal; compitieron bien. Tienen un equipo y un entrenador, Mikel Arteta, que me gustan. Siguen una línea coherente, con recursos económicos importantes que les permiten competir así. Felicitaciones. Nosotros seguiremos con nuestro trabajo, sin quedarnos atrapados en un detalle de algo que es tan evidente”.
Respeto a Arteta y aceptación del otro fútbol
Simeone también se detuvo en el crecimiento de Arsenal bajo el mando de Arteta. Lo hizo con respeto, pero sin dejar pasar una realidad del tramo final: los ingleses enfriaron el partido, bajaron el ritmo, arañaron segundos cada vez que pudieron.
Nada que el argentino no haya hecho otras tantas veces. Por eso, lejos de la crítica, optó por la comprensión.
“Es parte del fútbol; todos sabemos que cuando llegan esos minutos queremos que el tiempo pase rápido. El trabajo de Arteta es increíble, y tienen recursos económicos importantes relacionados con el trabajo que pueden hacer. Estoy contento por ellos; se lo merecen, han estado trabajando muy bien”, reconoció.
El mensaje, entre líneas, fue claro: el Atlético compite contra proyectos que manejan otra dimensión económica, otra profundidad de plantilla, otra capacidad para sostener la élite año tras año. Aun así, vuelve a asomarse a esas alturas.
El resultado no le dio para una final. Le dio, eso sí, para que su entrenador saliera del Emirates con algo que no se compra ni se negocia: la sensación íntima de que su equipo lo dejó todo y que, esta vez, el techo lo puso el rival. Y la próxima vez, ¿será suficiente con competir o tocará, por fin, ganar?




