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El silencio en Anfield: La lesión de Ekitike y su impacto en Liverpool

El silencio en Anfield no llegó con el pitido final, sino con una camilla.

En el minuto 27, con el estadio todavía creyendo en la remontada, Hugo Ekitike se resbaló, cayó solo y se llevó de inmediato la mano al tendón de Aquiles y al tobillo derecho. No hubo entrada dura, ni choque, ni polémica. Solo un gesto que en el fútbol se reconoce al instante: algo no va bien.

Mientras el público contenía la respiración, el delantero francés, uno de los pocos rayos de luz en una temporada gris de Liverpool, permanecía tendido sobre el césped. Tras varios minutos de atención médica, la imagen más temida: Ekitike abandonando el campo en camilla, entre gestos de dolor y rostros desencajados a su alrededor.

Un golpe deportivo… y emocional

El contexto no podía ser más cruel. Liverpool necesitaba goles para darle la vuelta al 2-0 encajado ante Paris Saint-Germain en la ida de esta eliminatoria de Champions League. Arne Slot había recuperado a Alexander Isak para el once inicial, pero el sueco solo aguantó 45 minutos. Antes, ya había caído Ekitike.

La noche terminó en pesadilla. Ousmane Dembélé apareció en el tramo final para firmar un doblete en Anfield y cerrar un 4-0 global que expulsó a Liverpool de Europa. Pero el marcador fue casi un detalle secundario ante la posible gravedad de la lesión de su ‘9’.

Slot no escondió su preocupación tras el partido. El técnico, en declaraciones a Amazon, fue claro: “No demasiado bien. Creo que todos pudimos ver que no tenía buena pinta y no se veía bien”. Cuando le preguntaron si se trataba del tendón de Aquiles, prefirió no precipitarse: “Esperemos a ver qué es. Pero todos pudimos ver que no parecía bueno. En la segunda parte se fue a casa, así que todavía no le he visto”.

Más allá del resultado, el entrenador subrayó el golpe anímico: perder un partido así ya duele; perder, además, a un jugador clave cuando la temporada entra en su tramo decisivo, castiga todavía más un vestuario ya muy castigado por las lesiones.

Konaté, Sturridge y el peso del Mundial

La reacción dentro del grupo fue inmediata. Ibrahima Konaté, compañero de selección de Ekitike, habló desde la mezcla de preocupación y resignación que solo entienden los futbolistas que han pasado por ahí: “Creo que es malo. No lo sé, he escuchado muchas cosas, no tengo palabras para hablar de eso porque con el Mundial acercándose es muy, muy duro para él, y le envío mis oraciones”.

El matiz no es menor. El Mundial está a solo unos meses y Ekitike se había ganado un lugar estable en la selección francesa. Venía de marcar en la victoria por 2-1 ante Brasil el mes pasado y se había convertido en una de las pocas certezas ofensivas de un Liverpool irregular.

Daniel Sturridge, exdelantero de los ‘reds’, también se mostró conmovido en la retransmisión de Amazon. Dijo estar “devastado” por lo que había visto, subrayando que son “momentos que, como futbolistas, nunca quieres vivir”. Sus palabras reflejaban lo que muchos sentían en ese instante: más que una lesión, parecía un mazazo personal para un jugador en pleno despegue.

Salah entra, Ekitike se va

El relevo sobre el césped tuvo algo de símbolo. Ekitike dejó su sitio a Mohamed Salah, suplente de inicio y que vivió su última noche de Champions League con la camiseta de Liverpool entrando en un escenario helado por la lesión de su compañero.

Varios jugadores de Paris Saint-Germain se acercaron a consolar al delantero francés mientras seguía en el suelo, un gesto que hablaba de respeto y de la condición de internacional compartida con parte del vestuario rival. El fútbol, por un momento, se olvidó de la eliminatoria.

Para Liverpool, la pérdida fue doble. Necesitaba goles para intentar una gesta europea y perdió al hombre que mejor había interpretado esa responsabilidad durante el curso. Ekitike suma 16 tantos en todas las competiciones en una campaña en la que el equipo se ha quedado corto en casi todos los frentes.

Un final de temporada en el alambre

La eliminación ante Paris Saint-Germain deja a Liverpool fuera de todas las copas. Solo queda la Premier League. Seis jornadas para asegurar un objetivo mínimo: regresar a la próxima Champions League.

El equipo de Slot marcha quinto, con cuatro puntos de ventaja sobre Chelsea, sexto. Con el nuevo formato, los cinco primeros obtendrán billete para la máxima competición continental. Sobre el papel, la situación es favorable. Sobre el césped, la realidad es más áspera: puede que haya que afrontar este tramo final sin Ekitike y con un Isak solo a medio gas.

En una temporada marcada por los golpes físicos y anímicos, Liverpool se aferra a lo que le queda: la tabla, el vestuario y un margen que todavía protege su plaza europea. La gran incógnita ya no es solo si aguantará la presión de Chelsea, sino si podrá hacerlo sin el delantero que había sostenido su esperanza cuando todo lo demás empezaba a tambalearse.