logo

Ruud Gullit advierte sobre el desgaste de Lamine Yamal

Ruud Gullit no se anduvo con rodeos en Madrid. En su papel de miembro de la Laureus Academy, el histórico neerlandés se rindió al talento de Lamine Yamal, pero al mismo tiempo lanzó una advertencia clara al Barça y a la selección: se le está exprimiendo demasiado pronto.

A sus 63 años, Gullit ve en el extremo azulgrana un diamante, pero también un riesgo. Le fascina lo que hace con el balón, la personalidad, la capacidad para decidir partidos con una naturalidad insultante. Sin embargo, cada vez que ve su nombre fijo en las alineaciones, siente una inquietud que no consigue apartar.

El exjugador recordó el camino reciente de otros productos de La Masia. Pedri. Gavi. Jóvenes a los que se les colocó de golpe en el centro de todos los focos, con calendarios sin respiro, cargados de partidos de máxima exigencia y torneos de selecciones a edades en las que el cuerpo aún se está construyendo. El desenlace ya es conocido: lesiones graves, recaídas, largos meses fuera y retornos siempre complicados.

Para Gullit, el patrón se repite. Un equipo que depende demasiado de un adolescente, que lo utiliza “todo el tiempo” y se refugia en la idea de que “es joven” y lo aguanta todo. Esa lógica, advierte, ya pasó factura a otros. El Mundial, los grandes torneos, los viajes, el desgaste acumulado… el cóctel perfecto para que el físico termine por romperse.

El neerlandés subraya lo más duro de ese camino: volver. Regresar después de una lesión importante a la élite, al mismo ritmo, a la misma presión, no es un simple trámite. Es una cuesta arriba que muchos no logran coronar al mismo nivel con el que se marcharon.

Por eso, mientras se declara enamorado del juego de Lamine Yamal, Gullit levanta la mano y deja una pregunta incómoda sobre la mesa: ¿cuántas veces más necesita el fútbol repetir la historia de Pedri y Gavi antes de aprender la lección?