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Freddie Woodman: De lesionado en Championship a héroe del Liverpool

Freddie Woodman pasó de la camilla al caos. Hace un año, el portero veía el final de temporada desde la banda, lesionado con el Preston North End, mientras el equipo se salvaba por poco del descenso en Championship. Hoy, su realidad es otra: salir frío del banquillo para un derbi de Merseyside con la camiseta del Liverpool en la Premier League.

El giro se explica por un gesto que heló a Anfield y encendió la oportunidad de su vida: la lesión de Giorgi Mamardashvili en la segunda parte de la victoria de los de Arne Slot en campo del Everton. Con Alisson todavía fuera por una lesión de isquiotibiales, el tercer portero se convirtió, de repente, en el hombre del momento.

De lesionado en Championship a salvavidas en un derbi

Woodman, 29 años, sabía bien lo que es quedarse fuera. La temporada pasada se la vio casi entera desde la sombra, frenado por los problemas físicos en Preston. Ahora, el contexto era radicalmente distinto: un derbi, un nuevo estadio rival, un partido en el alambre… y él, sin apenas rodaje competitivo.

Su entrada ante el Everton supuso su primer partido de Premier League desde 2021. En total, solo había jugado cuatro encuentros en la élite durante sus ocho años en el Newcastle, entre cesiones a seis clubes distintos, antes de asentarse en Preston en 2022. Allí firmó 138 apariciones en tres temporadas, hasta que su contrato expiró y el Liverpool lo rescató el verano pasado como tercer guardameta, libre.

Ese rol, el del tercero en la jerarquía, suele ser invisible. Hasta que deja de serlo.

Woodman lo ha tenido que aprender a base de paciencia y entrenamiento. Ocho meses trabajando a puerta cerrada, sabiendo que su momento quizá serían apenas 10 o 20 minutos. Justo lo que tuvo en Goodison. Entró, se colocó bajo los palos y respondió: una intervención clave ante Iliman Ndiaye y la serenidad que pedía un final de partido tenso.

Arne Slot, al acabar, se lo reconoció. El técnico subrayó el trabajo silencioso de un portero sin focos durante toda la temporada. Para Woodman, el apretón de manos tras el pitido final valió casi tanto como el triunfo.

Un hueco abierto por las lesiones

La situación bajo palos en el Liverpool se ha convertido en un pequeño rompecabezas médico. Alisson sigue de baja por su lesión muscular y Mamardashvili afronta ahora un periodo fuera de los terrenos de juego tras ese golpe que le obligó a salir en el derbi. El resultado es claro: Woodman se perfila como titular este fin de semana en Anfield.

Y no será un partido cualquiera. Llega Crystal Palace, el club de su infancia, el equipo al que animaba desde la grada, donde fue recogepelotas y al que ya se midió esta temporada en la Carabao Cup. El contexto es perfecto para un relato redondo. Él, sin embargo, pisa el freno. Repite que quiere ver bien a Giorgi, y que espera el regreso de Alisson, al que considera el mejor portero del mundo.

Mientras tanto, se prepara como si fuera a jugar. Porque las lesiones de sus compañeros han cambiado el tablero y lo han colocado, de golpe, en el centro de la escena.

Un tercer portero que no se esconde

Su día a día en Liverpool no se mide en minutos de juego, sino en repeticiones de entrenamiento. Woodman ha entendido que ser tercer portero significa también ser útil lejos de los focos: quedarse después de la sesión para lanzar faltas a Dom Szoboszlai, aguantar disparos extra de Mo Salah, ayudar a que Andy Robertson, Curtis Jones, Cody Gakpo o Virgil van Dijk pulan detalles.

Esa es su manera de estar dentro del grupo, de sentirse parte de un vestuario que hasta hace poco veía como un escaparate de estrellas lejanas. Ahora los trata como compañeros. Como “tíos normales”, como él mismo los define. Y en ese ecosistema, el que venía de lesionarse en Preston ha encontrado una nueva forma de tener peso.

El derbi le puso a prueba. Entró con nervios, lo admite, pero los transformó en combustible. Pensó en los meses de trabajo silencioso, en la responsabilidad de no fallar cuando por fin le tocaba. Quería ser fiable. Nada más. Nada menos.

El final fue de película: el cabezazo de Van Dijk en el minuto 100, el estallido de alegría y la sensación de haber cerrado un fin de semana perfecto para la familia Woodman. Un día antes, su padre Andy, también exguardameta y ahora técnico del Bromley, había celebrado un ascenso histórico a League One.

De la lesión y el sufrimiento en Championship a un derbi decidido en el descuento y una puerta que se abre por la plaga de problemas físicos en la portería del Liverpool. Ahora, con Anfield esperando y Crystal Palace en el horizonte, la pregunta es sencilla: ¿cuánto tiempo más seguirá siendo “solo” el tercer portero?